Cómo elegir la plancha que necesitas

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Todo el mundo tiene por lo menos una tarea del hogar que no le gusta hacer. Para muchos, la plancha es algo que les encantaría no tener que usar. Pero si queremos tener un buen aspecto, nuestra ropa deje estar bien planchada, especialmente si nuestro trabajo nos obliga a cuidar nuestra apariencia. Una opción es llevar todas las prendas al tinte y que se encarguen de ello, aunque es seguro que nuestro presupuesto no nos lo permite. Por eso, necesitamos una buena plancha, con la que además de tener la ropa perfecta podamos ahorrar tiempo en esta labor.

El precio de una plancha puede variar mucho de un modelo a otro. Algunas son muy económicas, mientras que otras llegan a costar cientos de euros. ¿Cuál es la mejor manera de elegir? Ten en cuenta estos consejos. Puedes encontrar más en Zonaherramientas.com.

¿Plancha o centro de planchado?

Aunque parece lo mismo, en realidad se trata de dos tipos de modelos diferentes. Una plancha normal es adecuada si no tienes mucha ropa que planchar, mientras que el depósito extra que incorporan los centros de planchado están diseñados para familias grandes que evidentemente tienen más prendas en el cesto de la plancha.

Regulación del calor

Los modelos más básicos ofrecen ajustes sencillos en este sentido, pudiendo regular la temperatura en baja, media y alta. Otras planchas más avanzadas se ajustan mejor a cada tipo de tejido y cuentan con puntos intermedios entre una u otra temperatura, bien controlando los grados o pudiendo seleccionar concretamente el calor cuando planchamos una prenda de algodón, lino o materiales sintéticos.

Salida de vapor

A estas alturas, comprar una plancha que no cuente con sistema de vapor es como cambiar la vitrocerámica con un fuego de carbón en medio de la cocina, algo totalmente absurdo. El vapor es una de las mejores maneras de eliminar las arrugas, así que ni se te ocurra elegir una plancha que no tenga este sistema.
Algunas planchas no solo tienen vapor. También cuentan con un botón para darle un golpe extra cuando hay alguna arruga complicada. Otras hasta permiten pulverizar un chorro de agua, procedente directamente del depósito, para que el tejido se humedezca y aun sea más sencillo el planchado. Incluso las hay que planchan en posición vertical, muy práctico para cortinas y trajes.

Material de la suela

Aunque a veces nos encontramos con que las suelas de las planchas parecen ser de muchos tipos, en realidad podemos distinguir dos. Por una parte están las suelas de acero inoxidable, que alcanzan el calor antes que las demás, pero que también son más sensibles a los productos que se usan para facilitar el planchado, como el apresto. Por otro lado están las suelas antiadherentes, que tienen un recubrimiento que impide que se adhieran residuos. Las mejores planchas de ropa suelen tener este tipo de suela.
Sea como sea, tanto si eliges una plancha de acero inoxidable como una con suela antiadherente, lo importante es que siempre esté bien limpia. Así el planchado tendrá mejor resultado.

Modelos sin cable

Hay planchas y centros de planchado que son inalámbricos. Funcionan poniendo sobre una base la suela, que se calienta y después aguanta unos minutos hasta que hay que volverla a poner en la base. Estas ofrecen mayor libertad de movimiento. Además, no hay límites por tener un cable corto o manejar la plancha con la mano izquierda. Aunque cambien suelen ser algo mas caras que las planchas con cable normales.

La cuestión del peso

Finalmente, uno de los factores que debes tener n cuenta es el del peso. Las planchas más pesadas pueden mejorar la presión y facilitar el trabajo de una sola pasada, aunque es mucho más cansado que utilizar una plancha ligera. Además, los modelos modernos, con suela deslizante y vapor cumplen perfectamente su función, consumen menos electricidad al tardar menos tiempo en coger temperatura y si quieres planchar una prenda o dos, será mucho más práctica porque en unos minutos lo tendrás todo listo.
Teniendo en cuenta todo esto, podrás elegir la plancha que mejor se adapte a tus necesidades. Elegir cómo y cuándo la utilizamos ya es otra cuestión de la que se podría hablar un buen rato también.