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¿Cómo puedo detectar si mi hijo sufre acoso escolar?

La vuelta al cole, supone para la mayoría de los niños volver a encontrarse con sus amigos, retomar las actividades deportivas y de ocio y volver a la rutina habitual. Los primeros días, los madrugones son más duros, pero poco a poco los horarios van costando menos y los menores, manifiestan menos quejas ante la asistencia al centro escolar hasta que se muestran totalmente habituados y tranquilos.

Sin embargo, existe un alto porcentaje de niños, que, al contrario de presentar adaptación y ganas por volver al centro escolar, presentan sintomatología negativa, como puede ser insomnio, dolor de tripa, dolor de cabeza u oídos, lloros, nervios y rabia cuando tienen que asistir al colegio. Esto puede indicar la existencia de algún malestar en el menor, generado en el centro escolar.

¿Qué podemos hacer nosotros, los adultos, para detectar si un menor está sufriendo acoso escolar? Debemos observar la presencia de estas señales en los menores:

  • Cambios bruscos y significativos de conducta.
  • Tristeza, sin ganas de hacer ninguna actividad ni jugar en otros entornos.
  • Rechazo a comenzar de nuevo el colegio y ver a sus compañeros del año pasado.
  • Cambios en la alimentación, o bien ha dejado de comer o ha disminuido la cantidad, alegando que no tiene hambre, o, al contrario, comer con ansiedad.
  • Alteraciones en el sueño, sobre todo no dormir por la noche o despertarse con pesadillas.
  • Dolores de cabeza, o de tripa, incluyendo vómitos, dolores de oído.
  • Pérdida de objetos personales, como pueden ser lapiceros, estuches, mochila y siempre argumentando que no sabe donde están.
  • Marcas en el cuerpo, brazos o piernas, que refiere no saber como se ha hecho.

Es importante, conocer al menor al que estamos observando, para poder tener la certeza de que ha cambiado su comportamiento. Por ejemplo, si el menor, un tiempo atrás era autónomo, con cierta independencia, y ahora pide que le llevemos al colegio o que le acompañemos, o, al contrario, solicita que le dejemos ir solo, o que no nos acerquemos a la puerta, cuando anteriormente no ponía problemas, pueden ser señales de que algo está ocurriendo.

Si esto sucede, no debemos perder el control de la situación, sino que lo primero que haremos será intentar hablar con el menor, desde la confianza y el respeto, haciéndole ver que no somos su enemigo y que todo lo que nos cuente, será información que utilizaremos con cuidado. Posteriormente, debemos seguir un protocolo de actuación, y poner en conocimiento a los profesionales del centro escolar con el fin de iniciar o abrir la investigación y el protocolo de acoso escolar, obligatorio en todos ellos.