¿Cómo se fja el precio de la luz?

    Actualizado 05/10/2018 11:07:21 CET

       MADRID, 5 Oct. (EDIZIONES) –

       El precio de la luz fue en septiembre un 45% más caro que el año anterior. El hecho de que los precios de la electricidad estén alcanzando máximos se debe a varias causas entrelazadas entre sí, entre las que destacan la escasa producción de fuentes renovables, el alto precio de las energías fósiles y el sistema de precios del mercado mayorista.

    ¿CÓMO SE FIJAN LOS PRECIOS?

       El precio de la electricidad para las empresas distribuidoras se fija en un mercado mayorista (OMIE) que funciona con un sistema de subastas de la demanda prevista de energía. Este sistema del mercado mayorista funciona de forma marginalista, es decir, las tecnologías entran por orden de coste y la última de ellas en participar marca el precio para el conjunto.

       Esta última energía, la más cara, suele ser la energía térmica –cuyo coste “continuará aumentando” por la política europea que obliga al pago de derechos de emisión de dióxido de carbono, asegura Arturo Cardenal, consejero delegado de Watiofy, un comparador de tarifas de energía que agrega las ofertas de luz y gas del mercado.

       Este precio mayorista de la electricidad tiene un peso cercano al 35% sobre el recibo final, mientras que alrededor del 40% corresponde a los peajes y cerca del 25% restante, al IVA y al Impuesto de Electricidad.

    ¿CÓMO SE MARCAN LOS PRECIOS DEL CONSUMIDOR?

       La factura eléctrica que paga el consumidor es el resultado de la suma de tres factores: la energía contratada y la consumida por el cliente, los costes regulados –conocidos como ‘peajes’– y los impuestos, tales como el IVA y el impuesto especial a la electricidad.

       Los costes regulados son cargos a la factura del contribuyente destinados a cubrir los costes asociados a las redes de transporte y distribución, así como políticas medioambientales, sociales y económicas, por ejemplo las primas a las renovables y al carbón, que son unos compromisos que se financian con cargo a la factura en lugar de partidas presupuestarias.

       El Ministerio para la Transición Ecológica, que fija el precio de estos peajes a cargo del sistema eléctrico, ha congelado para 2018 y por quinto año consecutivo este peaje a los consumidores regulados.

       Los consumidores pueden escoger entre dos opciones en el mercado: las tarifas libres o el mercado regulado, que se fija con el PVPC (Precio voluntario pequeño consumidor) que tiene un precio para el kilovatio que cambia cada hora del día en función de la oferta y la demanda.

       En el mercado regulado, que actualmente tienen cuatro de cada diez consumidores, el precio cambia cada hora del día según el precio diario del mercado mayorista. Por el contrario, seis de cada diez clientes cuenta con un sistema de precio fijo “que suele ser menos competitivo”, según los datos del comparador Waitify.

       Por lo tanto, el precio que acaba pagando el usuario “es proporcional, pero no está directamente relacionado al de la subasta mayoritario”, asegura Cardenal. Esto se debe a que influyen otros factores en la factura como los impuestos y las primas del precio de la energía.

    ¿CUÁNTOS IMPUESTOS GRAVAN LA LUZ?

       Así, el recibo incluye, además de los impuestos, dos conceptos: el ‘término de potencia’, basado en la potencia contratada, y el ‘término de consumo’, que depende del consumo real.

       Por lo tanto, la potencia tiene un coste fijo anual en función del número de kilovatios de potencia contratada. Esta puede variar en cada factura mensual dependiendo de los días del periodo de facturación, pero no depende del consumo que se haga.

       Por su parte, el ‘término de energía’ es un coste variable, es el coste por el consumo eléctrico realizado durante el período de facturación. Por tanto, representa el coste real a pagar por la electricidad consumida por nuestra vivienda y “donde más podemos ahorrar, comparando los precios que las comercializadoras ofrecen”, según señalan desde Watiofy.

       En el caso de tarifas con discriminación horaria, se combinan dos facturaciones por consumo de energía, la que se corresponde por el consumo en periodo punta o día y la que corresponde al consumo en periodo valle o noche.

       Por último, la factura de la luz incluye actualmente una doble imposición, ya que está gravada con un impuesto especial, del 5,11%, al que posteriormente se aplica el IVA (Impuesto de Valor Añadido) del 21%.

       En las Islas Canarias se aplica el IGIC (Impuesto General Indirecto Canario) reducido del 3% para la facturación de los Términos de Potencia y Energía y del 7% para el resto de los componentes de la factura. En Ceuta y Melilla se aplica el IPSI (Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación) en lugar del IVA, que grava a la factura eléctrica con un 1%.