‘Conducir a los 70 y a los 80’

La Fundación Abertis ha celebrado hoy el Observatorio Conducir a los 70 y a los 80 años, una jornada de debate sobre uno de los colectivos de riesgo a los que más se achaca falta de destrezas y carencias psicofísicas de cara a la conducción.

La jornada se ha articulado en torno a dos mesas redondas, en las que se han discutido los prejuicios acerca de la conducción en la tercera edad (que no siempre se ajustan a la realidad) y las medidas de seguridad vial que convendría adoptar para este colectivo.

En la primera mesa, en la que han participado Rosa Ramirez, Subdirectora General de Análisis y Vigilancia Estadística de la DGT, Cristina Zamorano, Jefa del Centro de Seguridad Vial en Autopistas, Paco Canes, Presidente de la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA, y Jacobo Diaz, Director General de la Asociación Española de la Carretera, se han contrastado las estadísticas de la DGT con la visión general de la conducción de mayores. Los expertos constataron que la opinión popular no se relaciona con los datos: mientras se suele considerar que los ancianos tienen mayores dificultades frente al tráfico, los datos de siniestralidfad confirman que el grupo de conductores mayores de 65 años es el que menos accidentes tiene.

En este sentido, los ponentes de la segunda mesa, Josep M. Ramirez, Director Gerente del Instituto Guttmann, Bonifacio Martín, Secretario General de la Asociación Española de Centros Médicos-Psicotécnicos, y Luis Montoro, presidente de FESVIAL, se han mostrado de acuerdo en que no se debe limitar la conducción por un criterio exclusivo de edad, afirmando que ya existen mecanismos en forma de restricciones para los que, a pesar de tener sus cualidades mermadas, aún pueden conservar el derecho a tener el permiso de conducir. Desde el Instituto Guttmann, Josep Maria Ramirez es tajante, como médico afirma que no hay ninguna base científica para limitar la conducción por edad. Además, según él eso generaría un problema, ya que la movilidad es un signo de calidad de vida y limitarlo a los mayores es, por tanto, una disminución de su calidad de vida como ciudadanos.

También ha habido consenso entre los participantes en cuanto a la necesidad de mejorar las inspecciones médicas que acreditan las aptitudes psicofísicas de los conductores. Luis Montoro ha señalado que considera un disparate que, a partir de los 70 años, la renovación del permiso sea cada 5 años, extremo con el que el resto de ponentes han estado de acuerdo, recomendando que, a partir de una determinada edad, se retome el periodo de renovación cada uno o cada dos años.

Los conferenciantes han subrayado que las vías deben adaptarse en cuanto a señalización, por claridad y cantidad, algo que no sólo  sería positivo para los conductores de mayor edad, sino para el conjunto de los ciudadanos. 

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