Consternación en Ripoll: ‘Nunca hubiera dicho que fueran capaces de hacer esto’

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“Mucha sorpresa. Con uno de los chicos había trabajado y es muy sorprendente. Eran niños que estaban muy integrados en el pueblo, que convivían muy bien con la gente. Se integraban bien. No generaban ninguna sospecha “, asegura Carles, que sólo quiere ser identificado con el nombre. En su caso, explica, trabajó con uno de ellos en una discoteca. “Nunca hubiera dicho que fueran capaces de hacer esto”, afirma este joven oriundo de Ripoll. Por ello, cree que alguna persona les ha convencido para hacerlo. “Cada vez coge más fuerza la hipótesis del imán”, destaca Carles.

Del mismo modo opina otro vecino de la localidad, Manuel Vera, que resalta que los jóvenes eran “conocidos” en Ripoll y “eran unas personas más” del pueblo. Recuerda que algunos de ellos jugaban al equipo de fútbol sala del municipio. Este es el caso de Moussa Oukabir y Said Aalla, de 17 y 19 años respectivamente, y también abatidos a Cambrils, donde querían acceder al paseo marítimo armados con cuchillos y hachas. “Les han comido la cabeza estos chavales. Nadie se pensaba que esto iba a pasar con estos chicos”, afirma Vera, un hombre de avanzada edad que camina con bastón.

Precisamente las últimas hipótesis apuntan a que el jefe de la célula sería Abdelbaki Es Satty, quien fue imán de la comunidad islámica de annour de Ripoll. Es Satty, de 42 años, podría ser uno de los muertos de la explosión de Alcanar. También se está investigando si él es quien captó a los jóvenes para fundar la célula y perpetrar los ataques. Al secretario de la comunidad islámica de annour, Hammou Minhaj, también le ha cogido la noticia por sorpresa. “Era una persona muy normal, muy tranquila”, opina sobre Es Satty. Minhaj explica que el hombre estuvo durante un año y dos meses como imán en la mezquita, un cargo que dejó en junio. En este período nunca había dado ningún problema. “Ni fumaba, ni bebía. Era tranquilo “, enfatiza.

Minhaj también conocía a alguno de los jóvenes vinculados con los atentados, que iban a la mezquita y resalta que tampoco daban ninguna muestra de radicalización. “Hacían una vida normal, tenían trabajo y eran fijos en sus trabajos”, dice el secretario de la entidad. Además, explica que en el caso de Moussa Oukabir, el más joven del grupo, sacaba muy buenas notas. “Eso decían sus compañeros”, afirma el secretario.

Por todo ello, cuando comenzó a oír sus nombres en los medios de comunicación y a ver sus fotografías, no lo podía creer. “Si no fuera porque es noticia y salen en la televisión, parece que sea imposible, una mentira”, dice conmocionado Minhaj.

Y es que en el pueblo, en general, hay desconcierto. Antonio Ruiz, propietario del bar El Punt, resalta que aún están perplejos con que esto haya podido pasar y con gente que era conocida en la localidad. “Es algo que no te lo esperas y en un pueblo pequeño aún menos. Es una sorpresa total “, manifiesta. Desconoce cómo han podido hacer este cambio, ya que estaban bien integrados.

Sara Méndez está en la terraza de El Punt con Alfred Tenas. Ella es de Ribes de Freser, una población a diez kilómetros de Ripoll. “Estos chicos jóvenes son los blancos más perfectos para esta trama, son los más fáciles de engañar, de convencer, de lavarles el cerebro”, valora Méndez.

“Si no fuera porque es noticia y salen en la televisión, parece que sea imposible, una mentira”

Tanto Tenas, de Ripoll, como Méndez consideran que estos ataques también pueden contribuir a incrementar la división entre la población y, por ello, piden que haya una respuesta política. “Con estas cosas radicales, no puedes pactar con ellos”, argumenta Tenas. Desde la comunidad islámica condenan los atentados y piden que no se les criminalice a todos los actos de un pequeño grupo. “Por las acciones de algunos, se rompe todo el esfuerzo que hay detrás del colectivo”, dice Minhaj, que detalla que en el municipio son unos 300 musulmanes.

Ahora, Minhaj teme que como los jóvenes son de Ripoll, esto pueda romper la imagen que han construido con esfuerzo y durante años dentro de la localidad. Ahora bien, esta no es la percepción ni de Vera ni de Ruiz que piensan que esto no tendrá ninguna repercusión en la vida del municipio. “No creo que esto afecte el pueblo, no creo que llegue a más“, defiende Ruiz.

De momento, en Ripoll se respira cierta tranquilidad si no fuera porque es una odisea llegar. Los Mossos hacen controles a la entrada, que han provocado retenciones de cerca de dos horas para recorrer sólo cinco kilómetros, los últimos cinco para acceder al municipio.

Los habitantes de la localidad llenan las terrazas, mientras que decenas de periodistas de todo el mundo toman las calles. “¿Por qué unos jóvenes de un pueblo tan bonito deciden hacer una acción como ésta?”, se pregunta un periodista que ha venido desde Israel. Una pregunta que se hace buena parte de la prensa internacional, nacional y los mismos habitantes del municipio. Los hechos han roto la calma de este pueblo en medio de las montañas. “Todo volverá a la normalidad. Es un pueblo tranquilo, prepirenaico “, augura Carlos.