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Coronavirus, una catástrofe anunciada

Óscar Bermán Boldú.- Corea del Sur controló la epidemia de coronavirus en dos semanas mediante medidas inteligentes y usando la tecnología, sin necesidad de encarcelar en sus domicilios al todos los ciudadanos y sin hundir su economía. Gran Bretaña ha decidido aislar y poner en vigilancia y atención sanitaria preferente a la población de riesgo y no conculcar las libertades de todos los ciudadanos. Italia y España han optado directamente por suspender esas libertades por primera vez en ningún país democrático desde la II Guerra Mundial, tras una serie de irresponsables ineptitudes entre la que destaca, por su carácter presuntamente penal, no sólo permitir sino animar a la convocatoria de manifestación izquierdofeminista que disparó el contagio de forma exponencial en Madrid.

No hay mejor mostración de lo que un gobierno frentepopulista, compuesto por lo menos selecto del socialismo y lo más radical del neocomunismo y apoyado por independentistas y filoetarras, es capaz de lograr. Pero no nos estamos refiriendo sólo a la gestión de la crisis sanitaria, que ya es suficientemente nefasta como para que la oposición, en lugar de estar en primer tiempo de saludo, pidiera la dimisión inmediata del gobierno y la conformación de uno de emergencia nacional en el que se involucrasen los partidos constitucionalistas pero compuesto por personalidades de primer nivel técnico tanto en el campo de la salud como en el de la economía. El acento debemos ponerlo que las consecuencias de esta nefasta gestión que, si de verdad estamos en un país democrático, llevará a sus responsables ante la justicia más pronto que tarde. Y esas consecuencias son dos. Ambas estandarte de lo que puede llegar a hacer el socialismo trincante y el neocomunismo cuando son acompañados por partidos de la oposición sin redaños, ni luces ni verdadero patriotismo.

La primera es la solución que han encontrado apresuradamente: una suspensión de la libertad de todos en lugar del aislamiento y la población de riesgo. La segunda es consecuencia de esa confiscación de la libertad. La ministra de economía ya ha manifestado su temor de que esta crisis, que no es la del coronavirus sino la de la histeria desatada por la actuación imprudente y torpe del gobierno del frente popular, eleve la prima de riesgo de la deuda y engrose el desempleo en un millón de españoles. Las cifras, que serán mayores cuanto más dure el bloqueo de la nación, son muy superiores.

Sin duda alguna sufriremos un descalabro en el sector turístico que, tras el verano, nos dará la verdadera dimensión de la crisis económica en la que hemos entrado al imponer estas medidas alocadas, a destiempo y evitables si se hubieran hecho las cosas como en todos los demás países desarrollados, excepto Italia, nuestra compañera de ruina. Una crisis económica que volverá a recaer sobre los mismos: lo de abajo y los de arriba que dependen de su trabajo, su talento y el riesgo de su patrimonio para ganarse la vida y crear riqueza para todos. Una crisis económica que no acercará por la vía rápida que soñaban los neocomunistas al modelo venezolano.

Una crisis económica ante la que nuestros socios europeos se encuentran sin recursos económicos ni ganas para ayudarnos.

Sin duda alguna, esa crisis se iba a producir antes o después gracias al progresismo del frente popular que nos desgobierna. Con el coronavirus han encontrado la fórmula para precipitar la caída y, al mismo tiempo, achacársela al virus y no a su gestión. Negocio redondo por el que quedan en disposición de repetirse en el poder con la cooperación necesaria de una oposición política, empresarial y social que brilla por  su ausencia, cuando no por su egoísmo mezquino y miope. Y es a esa oposición a la que debemos señalar como principal responsable, aunque no causante, de lo que ya se nos ha venido encima. Porque de ellos sí esperábamos algo más, mucho más de lo que están haciendo, que es prácticamente nada, cuando no seguir el ritmo y el norte que le marca esa banda de pollos sin cabeza que se sienta, la mayoría contagiados gracias a la manifa del feminismoneocomunista, en el consejo de ministros.

El coronavirus es simplemente el incidente, cualquier incidente, que ha hecho saltar por los aires años de irresponsabilidad, corrupción, ineptitud y mezquindad de toda una clase política que no nos la merecemos la mayoría de los españoles. Un incidente que los ha retratado a todos ellos y que nos va a devolver a todos al kilómetro cero desde el que recuperar los valores sobre los que descansa cualquier nación libre y próspera: el trabajo, el esfuerzo, el talento, la libre competencia…

El plan de estabilización. Año 1959. Un reseteo de la sociedad de nuevos ricos que, por desgracia para todos, han tomado el poder a izquierda, centro y derecha. Volver a empezar. Y a ver si hemos aprendido algo.

*Presidente nacional de Nosotros-Partido de la Regeneración Social