“Creo en un populismo positivo”

El líder del PP catalán en el Parlament, Xavier García Albiol, sigue a la espera de que el partido celebre su congreso y poder optar a sustituir a Sánchez-Camacho en la presidencia. Mientras, se debe adaptar a la operación diálogo lanzada por el Gobierno de Rajoy y a su cohabitación con el delegado Enric Millo.

Tras asumir las riendas del PP lanzó una advertencia a los independentistas: “Se acabó la broma”; ahora el discurso del Gobierno es otro: diálogo y diálogo. ¿Se siente cómodo con este cambio?

Estamos hablando de dos situaciones distintas. Antes había un claro bloqueo de la Generalitat a su relación con el Gobierno; ahora la economía y la situación social permiten un mayor margen de actuación al Gobierno para sentarse a hablar con la Generalitat y acordar aquellas cuestiones que estén dentro de la legalidad.

El Govern sigue en su vía unilateral hacia el referéndum. ¿Qué cambió?, ¿que el PP ya no goza de mayoría absoluta en el Congreso?

Que el Govern siga con el referéndum hace muy difícil sentarse con ellos en una mesa para negociar desde planteamientos realistas. En Catalunya no se celebrará ningún referéndum para separarse del resto de España. Puigdemont sabe que tiene dos opciones: sentarse a hablar con el Gobierno para resolver las principales preocupaciones de los catalanes o seguir con la kale borroka de la CUP.

¿Pueden repetir otro 9-N?

La Generalitat es consciente de que no puede volver a situaciones de tensión social. Se encuentra en un callejón sin salida y tiene una oportunidad con la puerta del diálogo que le ofrece Rajoy. Además, con el tiempo se ha demostrado que el 9-N sólo tuvo una consecuencia: la imputación de Artur Mas y los otros implicados en su organización.

En la presentación de Millo como delegado del Gobierno, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría lo presentó como los ojos y la voz del Gobierno del PP en Catalunya. ¿Se sintió desau­torizado? ¿Qué papel le queda a usted?

El planteamiento de la vicepresidenta es el que hemos defendido durante años en el PP catalán: que hubiera mayor presencia institucional del Gobierno en Catalunya. No era razonable que el PP catalán se hubiera convertido en el portavoz del Gobierno aquí. Esta es una tarea que corresponde a Enric Millo. El partido se centrará en la agenda política catalana y la actividad en el Parlament.

Una de las quejas habituales en el PPC es que se les ha puenteando desde Génova 13 con sus pactos con CiU. ¿Se puede repetir ahora la misma historia?

Durante una época existió esa sensación de puenteo, pero ahora la acción y estrategia del Gobierno en Catalunya se basa y se centra a través del PP catalán.

Recientemente, Santamaría se reunió con la líder de C’s, Inés Arrimadas, y el del PSC, Miquel Iceta, para sumar fuerzas. ¿Ha tenido que venir la vicepresidenta para que los tres partidos se pusieran a hablar?

Ha habido momentos puntuales en los que hemos compartido una visión de Estado, aunque en los últimos meses, sobre todo por parte del PSC, se ha producido un cierto desmarque. Sin embargo, no tengo dudas de que la reacción de Arrimadas e Iceta en un momento de tensión estará a la altura.

A Arrimadas la ha acusado de tibia con el independentismo, pero ¿cuál es la diferencia entre la oferta de diálogo de Arrimadas a la Generalitat y la que hacen ahora Santamaría y Millo?

A nosotros lo que nos preocupa de C’s en Catalunya es esa ambigüedad puntual pero constante que tiene con determinados temas esenciales que formaban parte de su doctrina. Una crítica que nace de dentro del propio C’s y de sus fundadores. El problema no es el diálogo, el problema es cuando tú no defiendes con la fuerza y el ímpetu necesarios tus convicciones.

Una tibieza respecto al independentismo que, por cierto, ha reprochado el expresidente Aznar al PP a través de FAES…

Aznar merece todo nuestro respeto y atención, pero compartimos con el Gobierno la idea de que es necesario romper con el bloqueo institucional que ha hecho la Generalitat. Acordar dentro de la ley no significa renunciar a nada.

¿Diálogo para qué? Millo en su día presentó una propuesta de financiación singular para Catalunya; ¿la recuperará?

El termino singular en este momento está pervertido por las circunstancias políticas de Catalunya. Mi propuesta es un modelo de financiación que respete la solidaridad territorial al tiempo que permita a aquellas comunidades más dinámicas ver reconocido su esfuerzo y aportación.

Tanto PP como PSOE defienden el concierto vasco y el cupo navarro. ¿La petición de solidaridad no afecta a estos territorios?

Nuestro proyecto es para toda España, necesitamos sumar y no crear más conflictos territoriales.

¿Usted será el nuevo presidente del PPC en sustitución de Sánchez-Camacho?

Estaré encantado si así lo deciden los militantes.

Un sector de la dirección de Madrid sondeó este verano a posibles candidatos alternativos con un perfil más “moderado”…

No me consta. Cuento con el apoyo de Rajoy y la dirección. Pero no me parece mal que si hay un militante que cree que tiene más proyección y credibilidad que yo dé un paso al frente y se presente.

Merkel, Rajoy, Fillon, May, Trump; ¿vivimos una nueva revolución conservadora?

Los ciudadanos quieren partidos con planteamientos claros y sin ambigüedades. El PP catalán tiene la posibilidad de ser un referente.

A veces las claridad se convierte en populismo…

Soy partidario del populismo bien entendido, de un populismo positivo que significa tener capacidad para entender como propios las inquietudes y los problemas de la sociedad. En ese populismo yo creo y lo apliqué cuando fui alcalde de Badalona.

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