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Crímenes que estremecieron a España (I): Sáenz de Tejada, el asesino de Fuengirola

Leonor era muy conocida y querida en la localidad malagueña de Fuengirola.

EE.- Enero de 2019. No fueron pocos los vecinos que vieron al joven de 16 años descalzo, lleno de sangre, buscando ayuda por las aceras cercanas a su edificio. No eran ni las siete de la tarde en la calle San Salvador de Fuengirola (Málaga), un emplazamiento limítrofe con la vecina localidad de Mijas. Una mujer cuenta cómo se encontró con él cuando volvía a su casa con sus hijos. Fue entonces cuando advirtió lo que acababa de ocurrir. “Estaba en la calle, diciendo: ‘Mi madre, mi madre, la ha matado’”.

Su madre era Leonor Muñoz González y tenía 47 años. Era sábado por la tarde y se encontraba en su nuevo piso situado en esa calle. Se había mudado el mes anterior para alejarse de la que era entonces su pareja y para estar con su hijo más cerca de la casa de sus padres, donde nació y donde creció. Para poner tierra por medio con su marido.

Hasta la nueva vivienda se acercó por la tarde del primer día del fin de semana Federico Sáenz de Tejada, 50 años, quien había sido su marido durante más de tres décadas. Tras una discusión, la acuchilló en distintas partes del torso y también en el cuello. La mujer no sobrevivió al ataque.

El presunto asesino fue detenido poco después cuando se le localizó en el Hospital Costa del Sol de Marbella. Acudió hasta allí tras huir del lugar de los hechos para ser, presuntamente, atendido de unas “heridas” que presentaba. Fueron varias las personas que alertaron a los servicios de emergencias. En aquella casa se acababa de producir un crimen, el segundo asesinato de la violencia machista del año 2019. El primero en Málaga.

Dos amigas y vecinas cercanas a Leonor la definieron como una mujer “buena, generosa, una excelente vecina, una bellísima persona. También era prudente. Se la quería mucho en Fuengirola”.

Federico Sáenz de Tejada

Leonor trabajaba en una correduría de seguros que estaba situada justo en la misma calle la que se había mudado el mes anterior. Cuenta una persona del entorno cercano de la familia que a la mujer se la veía más animada en los últimos tiempos. El carácter de su pareja había sido algo a lo que, durante muchos años, se había tenido que enfrentar. Aunque muchos no logran comprender lo sucedido lo cierto es que los cambios de humor en él resultaban constantes. Se encendía con rapidez, se ponía furioso con facilidad. Sobre todo para con ella.

Ambos se conocían desde la adolescencia. Una amiga cercana a Leonor relató que ambos llevaban 30 años juntos. Que fueron al mismo colegio. Que empezaron a salir cuando ella tenía 14 años. Que se casaron a mediados de los 90, en 1995. Que convivían juntos desde entonces.

Tres meses antes, ella decidió llevarse a su hijo y separarse de él. Primero, la mujer decidió que se irían a vivir un tiempo a la casa de sus padres. Hace cuatro semanas, la madre alquiló un piso en el que se instaló con su hijo adolescente. Allí ocurrieron los hechos.

El comportamiento irascible de él estaba haciendo que algunos allegados se distanciasen del matrimonio. Las peleas, en los últimos años, resultaban constantes. Sin embargo, no consta que Leonor interpusiera contra él una denuncia por malos tratos.

Federico Sáenz de Tejada pertenece a una “pudiente” familia de esta localidad malagueña. Su abuelo, de hecho, fue hace muchos años alcalde del propio municipio. Salvador Sáenz de Tejada fue regidor local en años del franquismo, entre 1940 y 1949. La confusión inicial en torno a la nacionalidad del presunto asesino provenía del origen de su padre quien, en efecto, era alemán. Federico es español, y se cambió hace años el orden de sus apellidos, colocando primero el de su madre y posteriormente el de su progenitor.

Gritos de socorro desde la ventana

En torno a las siete de la tarde, los gritos de auxilio comienzan a surgir por la ventana, desde el interior de la vivienda, situada en un tercer piso de la calle San Salvador. Algunos vecinos se pusieron en alerta ante los signos evidentes de que una pelea (o algo más grave) ocurre dentro de la casa.

Pocos minutos después, un joven ensangrentado, en estado de shock, abandona corriendo el edificio mientras suplica que alguien ayude a su madre. El chico tiene 16 años, está descalzo y se apresura en dirección a la casa de sus abuelos, cercana a la zona. Tiene varias heridas leves. Son las marcas infringidas por su progenitor, Federico, el presunto asesino, cuando el hijo trataba de proteger a su madre.

Cuando la Policía Nacional llegó a la casa hallaron el cuerpo de Leonor en la cocina, y nada se pudo hacer ya por ella. Las heridas de arma blanca en el torso y en el cuello fueron definitivas, así que se procedió a la búsqueda de su marido.

“Era muy buena, dulce y tierna. No decía a nadie nada, ni de la vida que llevaba ni de la de su marido. Solo sabemos que hace unos meses se fue a vivir a casa de sus padres, porque se quería separar y al poco tiempo se marchó al piso donde ha sido asesinada. Nunca nos contó por qué se separaba. Él iba detrás de ella pidiéndole hacer las paces pero ella no quería”.

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