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Cristina de Borbón, la infanta beata y Manos Limpias

Soy católico practicante… y pecador. Quienes me conocen saben perfectamente que no soy un Santo, pero procuro ordenar mi vida con arreglo a las enseñanzas de la Iglesia católica y de Jesucristo.

Ayer vi la misa papal, que se transmitió por la 2 con ocasión de la Fiesta de la Epifanía del Señor, y me quede gratamente sorprendido por la presencia en la Misa, y en un lugar destacado, de la Infanta de España, Cristina de Borbón y Grecia, su marido, Urdangarín, y al menos dos hijos del matrimonio, al comienzo de la Eucaristía, pues luego tuve que salir a cumplir con las obligaciones de estas fiestas, que a Dios gracias ya terminan, pues cada día me cansan y aburren más.

Andar abrazándose con personas a las que durante todo el año procuras evitar, pero que en estas fechas no te queda más remedio que verlas, es realmente agotador.

Pues bien, a lo que íbamos, nuestra beata Infanta está en Italia de vacaciones, por todo lo alto, y con toda su familia. Supongo que pagadas con el dinero de todos los españoles, pues el Emérito no destaca, precisamente, por ser muy generoso con sus hijos, aunque puedo estar equivocado.

Lo que sí es obvio es que los escoltas, coches oficiales…, los pagamos todos los españoles, y la verdad es que ya estoy cansado de mantener a cuerpo de rey a más de medio centenar de personas, por lo menos, además de a cuatro reyes, por ahora, una princesa menor de edad, pero que cobra más de cien mil euros anuales, no se a cuento de qué.

Los católicos cuando pecamos debemos confesarnos por ello, cumplir la penitencia y, muy importante, hacer propósito de enmienda, es decir de no volver a caer en el pecado.

No basta con ir a misa vestida rigurosamente de negro, y con mantilla en la cabeza del mismo color, si no hemos enmendado nada, y me refiero a devolver el dinero sustraído, ni hemos cumplido pena alguna, ni ingresado en prisión preventiva, o sufrido detención policial, ingreso en los calabozos de la comisaría o centro de detención correspondiente, etc.

Aquí el único que ha sufrido ocho meses y medio de prisión preventiva fue un señor de 74 años de edad, don Miguel Bernad Remón, con cuya amistad me honro, y a quien ahora la fiscalía pide nada menos que 24 años y 10 meses de prisión.

Como quiera que actualmente tiene 75 años de edad, deben de pensar que llegará a los 100 años, para así poder cumplir los casi 25 años de prisión.

¿Y quién es este señor? Pues sencillamente, el denunciante de la Infanta beata, doña Cristina de Borbón y Grecia, y de su esposa, el Urdanga.

De toda esta historia, solo hay cinco personas que me inspiran afecto, respeto y pena: don Miguel Bernad Remón, y los cuatro hijos del matrimonio antes citado.

Rezaré para que esta historia termine de la forma menos gravosa para todos ellos.

Y respecto a los ex duques de Palma, pues que quieren que les diga. Pues que apechuguen con las consecuencias de sus actos. Menos hipocresía y fariseísmo, y más devolver el dinero sustraído a los demás.

*Abogado y escritor. Académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.