¿Cuánto vale Castilla y León?

El Catastro valora en 120.000 millones la superficie urbana y en más de 7.000 la rústica, un 69,5% más que en 2006

Mas de 94.000 kilómetros cuadrados de extensión salpicados por 2.000 bienes de interés cultural, tres ciudades Patrimonio de la Humanidad (Ávila, Salamanca y Segovia) y otros cuatro lugares elevados al más alto grado de reconocimiento por la Unesco (el yacimiento burgalés de Atapuerca, el salmantino-luso de Siega Verde, el Camino de Santiago y la Catedral de Burgos), dos parques nacionales (Picos de Europa y Guadarrama), además de reservas, monumentos naturales y nacionales, iglesias, castillos, palacios, ermitas… un terreno construido de casi 109.000 hectáreas, más de nueve millones de superficie rústica…». Podría ser el sugerente anuncio de una agencia inmobiliaria para intentar captar a los clientes interesados en el lugar. ¿Y cuál es? Castilla y León. Todo eso y más compone la Comunidad. ¿Y puede tener precio? Pues según la Dirección General del Catastro, sí. En el hipotético caso de ponerse a la venta, ni más ni menos que el interesado tendría que abonar más de 127.375 millones de euros. En eso cuantifica este organismo dependiente del Ministerio de Hacienda la suma del valor de las cerca de once millones de parcelas urbanas y rústicas que hay entre las nueve provincias. Eso sí, valor catastral, que no de mercado.

No apto para todos los bolsillos. Ni los más acaudalados del Planeta podrían acceder en solitario al lujo de «comprar» Castilla y León al «precio» que pone el Catastro. Lejos le quedaría de alcanzar al mayor multimillonario del Globo, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, que amasa una fortuna valorada en más de 81.600 millones de euros. Tampoco alguien con raíces más próximas, el gallego Amancio Ortega, el más rico de España, con más de 66.000 millones de euros en su haber, sería capaz en solitario de adquirir Castilla y León. Ni juntando su dinero con el del quinto más rico del mundo, Mark Zuckerberg (fundador de la red social Facebook, con una fortuna valorada en más de 54.000 millones de euros), el dueño del imperio textil Inditex llegaría a acumular el valor de la Comunidad.Y los presupuestos de trece años tendría que sumar la Junta de Castilla y León, sin desviarse en otros gastos, para poder hacerse con la Comunidad.

Más de 3.000 bienes están catalogdas en el Castastro como sanitarios o de beneficenciaMás de 3.000 bienes están catalogdas en el Castastro como sanitarios o de beneficencia

Es el terreno urbano el que mayor valor tiene, según el Catastro. A más de 120.126 millones de euros lo eleva en su última revisión, correspondiente a 2016. Es en lo que cuantifica las más de 1,8 millones de parcelas extendidas por 108.769 hectáreas en los 2.248 municipios de Castilla y León. En ellas, cerca de 3,4 millones de inmuebles. Lo que más vale, lo construido (67.129 millones de euros), por encima de los 52.946 millones del suelo sin ladrillos.

Residenciales, los que más

En esos bienes inmuebles predominan los residenciales, que suponen más de la mitad, rebasando los 1,7 millones. Les siguen, aunque a gran distancia, los almacenes, con casi 640.000; los bienes de uso industrial (424.290).

En una comunidad eminentemente rural, abunda la propiedad única, pues en más de 1,2 millones de casos el suelo y construcción pertenecen al mismo dueño, mientras que 91.339 están dadas de alta bajo régimen de copropiedad.

Pero en suelo urbano también hay terreno sin edificar: casi medio millón de parcelas, de las 6.760 superan los 10.000 metros cuadrados, la hectárea.

La provincia con mayor número de núcleos de población, León, es también la que mayor cifra de parcelas urbanas atesora, superando las 406.600.

A la urbana hay que sumar la superficie rústica, que ocupa más de 9.267 millones de hectáreas, repartidos entre 9.089 millones de parcelas por un valor catastral que roza los 7.295 millones de euros. Más mil millones de hectáreas hay en Burgos, León, Salamanca, Soria y Zamora, aunque el mayor valor catastral lo arroja Valladolid, donde sus menos de 788.000 hectáreas rebasan los 1.236 millones de euros. Casi un tercio del total de la superficie rústica está destinada a secano en una Comunidad donde el cultivo de cereales es mayoritario. Y cerca de otro tercio a pastos y terrenos incultos. Pero también hay para regadíos (pese a suponer menos del 6% del total, valen casi el 40% del total), olivares, viñas, frutales, frutos secos…

Más bienes inmuebles

Y al igual que otros bienes y productos, su valor ha ido creciendo con el paso de los años. Casi un 70 por ciento mayor es el que otorga en 2016 el Catastro a Castilla y León que diez años atrás. En 2006, entre rústico y urbano, no llegaba a los 74.000 millones de euros, unos 53.464 millones menos que la última cifra calculada. Y ha subido casi en igual proporción el valor de la urbana (72% más, 50.476 millones más que los 69.650 en los que estaba valorada entonces) que la rústica (70% más, cerca de 3.000 millones, dejando atrás los 4.261 de ese año).

Si se compara con 2008, primer año afectado de lleno por la crisis, no sólo ha aumentado el valor catastral, sino que también lo ha hecho el número de parcelas urbanas. Entre rústicas y espacios para la construcción, el «precio» puesto por última vez por el organismo dependiente del Ministerio de Hacienda es un 48% superior, con un aumento similar en ambos valores. En números absolutos, 41.222 millones de euros más, dejando atrás los 86.153 a los que ascendía en 2008 (81.252 las urbanas y 4.900 las rústicas). En este tiempo, pese al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el espacio destinado al ladrillo también ha ido ganando terreno, con 75.139 parcelas urbanas más, unas 10.000 más al año.

Y han aumentado las de todos los usos, salvo los inmuebles dados de alta como sanitarios o de beneficencia. Hay ahora más almacenes, superficies comerciales, culturales, deportivas, de ocio y hostelería, religiosos o de espectáculos. También las residenciales (136.227 más, unas 17.000 casas de media anuales) y las catalogadas como suelo vacante (unas 43.400 más).

Por el contrario, la cifra de parcelas rústicas, en constante proceso de concentración parcelaria, ha rebajado su número en casi 500.000 en los ocho últimos años.