Cuatro nombres propios del mundo de las criptomonedas

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Todo aquel al que su información de las divisas electrónicas le llegue mediante medios de comunicación generalistas estará sorprendido con la falta de personalidades de peso en el sector: los nombres propios del sector son Bitcoin, Litecoin, Ethereum y el resto de las criptomonedas de renombre. Poco se suele hablar, sin embargo, de la gente que está tras ellas.

Obviamente, que la mayor parte de las monedas electrónicas formen parte de proyectos descentralizados influye en su carácter tan poco personalista. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya nombres propios tras ellas. Y, como bien sabrán los expertos del sector, estos son algunos de ellos.

Satoshi Nakamoto: el misterio tras el bum de las criptomonedas

No hay mayor incógnita en el mundo de las divisas electrónicas que la identidad real del creador de Bitcoin. Ni el futuro del sector, ni si el BTC llegará algún día a funcionar como una moneda al uso, ni su precio dentro de dos meses; nada es tan imposible de conocer como el nombre real de Satoshi Nakamoto.

Nakamoto es el seudónimo de la persona o grupo de personas que en el año 2009 crearon el proyecto Bitcoin y minaron sus primeras unidades. Al poco tiempo, su rastro desapareció. Tras investigaciones llevadas a cabo por numerosos medios de comunicación de prestigio, el paradero de los creadores de BTC sigue siendo una auténtica incógnita.

Solo hay un dato certero: durante el mes de diciembre del año pasado, el pico del Bitcoin, la persona o personas detrás de este seudónimo se colaron entre los 50 más ricos del mundo gracias a la cantidad de unidades de esta divisa electrónica que tienen en cartera.

La competencia a la hegemonía del BTC viene del este: Vitalik Buterin

El bueno de Buterin, que vivió desde los seis años en Canadá después de que sus padres emigrasen desde Rusia, se ha convirtió en 2014 en una de las sensaciones del mundo de las criptomonedas. Tenía tan solo 19 años por aquel entonces.

Su vida, como es lógico, es más que ajetreada. En 2010 ya se había percatado del peligro que suponen los sistemas centralizados después de que World of Warcraft decidiese eliminar ciertas características de uno de sus personajes favoritos. Eso le llevó a su interés por los sistemas de criptomonedas. En 2011 descubrió el Bitcoin, en 2014 le fue otorgada una beca Thiel Fellowship y, desde ese momento, se centró en estudiar el BTC y a participar en publicaciones como Bitcoin Weekly y Bitcoin Magazine.

Finalmente, toda su experiencia le llevó en 2013 a crear su propia criptomoneda. Toda una gesta, incluso sin tener en cuenta que se trata de la segunda mayor divisa electrónica del mundo.

¿Pero qué haces, Charlie Lee?

El precio del Litecoin alcanzaba récords históricos durante el pasado mes de diciembre y, mientras tanto, su creador Charlie Lee se deshacía de todas las unidades de LTC con las que contaba. El movimiento, claro, no fue entendido por los mercados, que lo acusaron de estar conspirando contra su propia moneda.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Al menos según sus explicaciones, lo que Lee pretendía era centrarse de mayor manera todavía en el desarrollo del Litecoin (la séptima criptomoneda del mercado por capitalización) y no estar tan pendiente, así, de las fluctuaciones constantes en el precio de su moneda.

Por ahora, pese a todo, el movimiento le ha funcionado económicamente: fue capaz de vender sus LTC en el momento en el que todas las divisas electrónicas alcanzaban máximos históricos. Aún está por ver que los vayan a recuperar.

Keith Rabois, el capitán de la reputada tripulación de Stellar

El caso de Stellar es especialmente particular dentro del sector de las crypto. Steller y su divisa XLM no son el proyecto de un personaje desconocido inmerso en el universo Bitcoin, sino que es la obra de algunas de las mentes más brillantes del sector tecnológico mundial: Joi Ito, Matt Mullenweg, Patrick Collison y, sobre todo, Keith Rabois.

Miembro de la reconocida PayPal Mafia e inversor en Square, AirBnB, YouTube, LinkedIn, o Yelp, tan solo el nombre de Keith Rabois le aporta reputación suficiente al proyecto como para no perder ojo con su evolución. Por ahora, su precio no llega a los 50 céntimos de dólar, pero por capitalización de mercado ya es la octava criptomoneda a nivel mundial.