Cunde el temor dentro del PP a una debacle electoral por el ascenso de Cs

¿Es la victoria de Ciudadanos extrapolable al resto de España? Mariano Rajoy cree que no, pero en el PP cunde el temor de que así sea, más después de que el presidente del Gobierno haya minimizado la derrota en Catalunya y no haya hecho un mínimo de autocrítica, escudándose en que la debacle del PP se ha debido al voto útil a Ciutadans que no se da en otras comunidades autónomas. Ese análisis ha dejado estupefactos a los dirigentes regionales y alcaldes del PP, que temen que la no reacción les pase factura a ellos.

Ya se sabe que en el PP se mueven del entusiasmo a la desesperación, y ahora los dirigentes regionales y locales que tienen que afrontar unas elecciones en el 2019 lo ven todo negro, y aunque no llegan al lamento de Xavier García Albiol en el comité ejecutivo del viernes, cuando expresó su temor de no poder formar las listas en todos los municipios porque haya una huida de militantes a Ciutadans, sí critican en privado que el PP, o mejor dicho su líder, no vaya a poner remedio al ascenso de Albert Rivera.

Los dirigentes regionales y alcaldes del PP, que temen que la no reacción les pase factura a ellos

En el PP empiezan a mirar a Rajoy y al Gobierno como los responsables de su posible y futuro fracaso, porque, volcado en el Gobierno, perjudica al partido, afirman, y no piensa en el futuro. Un destacado presidente autonómico del PP comentaba el viernes a sus compañeros: “Si seguimos así, nos hundimos. Rajoy nos va a arrastrar hasta el fondo”. La confirmación del presidente del Gobierno de que seguirá con sus planes sin variarlos un ápice les aboca, aseguran, al fracaso en las municipales y autonómicas.

Los dirigentes regionales y locales del PP echaron en falta en esa reunión una reflexión sobre en qué ha fallado el PP y que hizo que Cs se llevara el gato al agua. Y ellos mismos se responden: “Había muchas razones para votar a Cs y ninguna para votar al PP”; la principal, que “Ciutadans y su candidata tenían un discurso, y nosotros no teníamos ninguno”. Y ese es el temor. Rajoy, volcado en el Gobierno y su supervivencia, “no tiene un discurso político, y la gente se va con quien le ofrezca uno, aunque sea mínimo”.

Dirigentes regionales y locales del PP

Ciutadans y su candidata tenían un discurso, y nosotros no teníamos ninguno”

El Gobierno, para el PP, vuelve a ser un grupo de “tecnócratas sin discurso político”, que pueden gestionar muy bien, dicen apuntando a Soraya Sáenz de Santamaría, pero nada más, y así considera que no se ganan elecciones. La sombra del enfrentamiento entre la vicepresidenta y la secretaria general del PP y ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, que continúa aunque soterrada, vuelve a alarmar a quienes en las elecciones del 2019 se jugarán sus puestos.

A los dirigentes del PP también les alarmó el viernes la actitud con la que muchos monclovitas llegaron a la sede del PP en la calle Génova el día siguiente del batacazo electoral en Catalunya, que se resumía en que Rajoy daría una rueda de prensa, con la que calmaría los ánimos, y como venían las fiestas de Navidad, a la vuelta, todo olvidado. Es más, hubo quien en los corrillos antes y después del comité, porque durante la reunión Rajoy no dio pie al debate, concluyó, como gran análisis, que “en realidad han perdido todos” menos Ciutadans, pero como la candidata de Albert Rivera, Inés Arrimadas, no va a poder gobernar, “también ha perdido”, o dicho de otra forma, en un mes nadie se acordará de que en Catalunya ganó Arrimadas.

Aunque en la noche electoral Rajoy estaba preocupado por las consecuencias económicas y en Europa del resultado de las elecciones catalanas, las personas cercanas a Rajoy quitaban importancia a este hecho, porque en Europa los gobiernos están aún peor que el de Rajoy. Y todos callaron, aunque el mar de fondo existe y amenaza al poder del PP.

Un poder que puede ponerle las cosas difíciles al Gobierno por ejemplo respecto a la financiación autonómica, porque cuando se trata de defender los intereses de los territorios, la filiación política no importa, y ahí Rajoy se puede encontrar con un problema en más de una comunidad autónoma.

En la noche electoral Rajoy estaba preocupado por las consecuencias económicas

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