Dastis sostiene en el estrado global de la ONU que el desafío catalán es “incompatible con la democracia”

El pasado domingo, recién aterrizado en Nueva York, el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, declaró que Catalunya no saldría en su discurso ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Anoche (madrugada de hoy en horario peninsular) quedó claro que el concepto literal Catalunya no apareció. Pero su espíritu alimentó el arranque de su intervención, en el que señaló que el procés y su referendo no son más que “un desafío a las reglas del juego”, algo “incompatible con la democracia”.

Tras agradecer la solidaridad por “los despiadados ataques terroristas” de Barcelona y Cambrils, Dastis dedicó sus frases siguientes a expresar un pensamiento de clara referencia a la situación que se vive en la relación entre Catalunya y España. Pese a no dar nombres, parece evidente la lectura entre líneas.

“España es una sociedad libre y abierta. Nuestros derechos y libertades están amparados por el Estado social y democrático de Derecho que emana de la Constitución. El gobierno de España ni puede ni va a renunciar a la defensa del Estado de Derecho y de los valores que lo inspiran: la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político”.

Dicho esto, añadió: los poderes públicos tienen el deber de garantizar los derechos y libertades de todos los españoles. Cualquier desafío a las reglas del juego democrático constituye un ataque grave contra la convivencia en paz y libertad. Contraponer una presunta legitimidad a la legalidad constitucional desemboca inexorablemente en la vulneración de derechos fundamentales de millones de ciudadanos y es incompatible con la democracia”.

El imperio de la Ley en la esfera internacional no puede permitir quiebras al principio de soberanía e integridad territorial de los Estados”

Alfonso Dastis

Ministro de Asuntos Exteriores

A Dastis le tocó hablar con nocturnidad, casi al cierre de la tercera jornada de parlamentos. La icónica sala de la institución estaba medio vacía. La sala de prensa daba más bien la imagen de un erial. El ministro español quedó relegado a la sesión golfa de la Asamblea General al no ser un primer espada. En los dos años anteriores, el discurso corrió a cargo del jefe del Estado, el rey Felipe VI, que le había precedido el presidente Mariano Rajoy. Entonces les dieron lugar de privilegio en la agenda. A Dastis, como ministro, lo relegaron.

Tras expresar su preocupación por los refugiados (abogó por una “respuesta concertada, equitativa y humana), por el desafío nuclear de Corea del Norte, las guerras de Siria y Afganistán o el deterioro de Venezuela, en su discurso hubo otra referencia territorial, que, aunque acotada al “imperialismo” ruso, también ofrece margen a la interpretación.

“El imperio de la Ley en la esfera internacional –remarcó Dastis- no puede permitir quiebras al principio de soberanía e integridad territorial de los Estados. La anexión de Crimea es una violación de la soberanía e integridad territorial de Ucrania, en clara contravención del Derecho Internacional. Es muy de lamentar que un hecho de esta índole se haya producido en Europa, en pleno siglo XXI”.

En cambio, el conflicto de Gribraltar se remonta a centurias. Como cada año, en el discurso del gobierno popular no faltó la referencia al Peñón, “un anacronismo de todo punto extravagante en el marco de las excelentes relaciones entre nuestros países”, en relación al Reino Unido.

Esta consideración se produjo porque, debido al Brexit, a la salida de los británicos de la Unión Europea, “España ha hecho un planteamiento generoso para resolver la cuestión de Gibraltar”, señaló. Esta oferta “conjuga la irrenunciable reivindicación de la soberanía española sobre la colonia con un estatuto que beneficie a los habitantes del Peñón, de manera que puedan seguir disfrutando de las ventajas de la pertenencia a la Unión”

El responsable de la diplomacia española requirió que “no debemos dejar pasar más tiempo sin cumplir el mandato de Naciones Unidas por el que se nos exhorta a negociar la cuestión de Gibraltar”.

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