Inicio Actualidad De cómo Sánchez traicionará a Salvador Illa, por César Calderón

De cómo Sánchez traicionará a Salvador Illa, por César Calderón

El Gobierno de Sánchez ha vuelto a tener una semana horribilis. No será la última.

La caótica votación de la Ley de Amnistía y la sádica humillación a la que Carles Puigdemont ha sometido a un partido con más de 140 años de historia ha ensanchado la ya profunda sima que separaba al partido de Sánchez de una buena parte sus votantes, produciendo una ruptura emocional de los lazos que les unían al PSOE difícilmente reversible.

Una quiebra que se va a mostrar con diferentes grados y matices en las distintas estaciones en las que se va a detener el tren electoral que ya se ha puesto en marcha y que tras recorrer Galicia y Euskadi terminará su viaje en Cataluña tras una breve parada en Bruselas.

Cuatro elecciones que se van a suceder una detrás otra y en las que a pesar de que todas ellas van a ir mellando la moral de la tropa sanchista, solo una, me refiero naturalmente las catalanas previstas para 2025, puede tener efectos potencialmente disolventes para la actual legislatura.

Olvidémonos pues de las tres primeras, cuyo resultado difícilmente condicionarán la continuidad del Gobierno y pongamos nuestros ojos en las elecciones catalanas, unos comicios en los que tal y como están las cosas, vamos a ir probablemente a uno de estos dos escenarios: el escenario Reventós o el escenario Benegas.

Spoiler: ninguno de los dos escenarios termina bien para el PSC.

Escenario Reventós

Hagamos un poco de historia: corría el año 1980 y los catalanes se disponían a acudir a las urnas para elegir al primer presidente de la Generalitat tras cuarenta años de dictadura.

La Cataluña de aquellos años era sociológicamente un territorio de izquierdas, muy de izquierdas; un espacio en el que si atendemos a todas las encuestas, los socialistas del PSC encabezados por Joan Reventós y los comunistas del PSUC liderado por Josep Benet iban a disputarse el encabezar el Gobierno.

Así, ambos partidos se enzarzaron en una campaña a cara de perro tras la cual un sorprendente Jordi Pujol al frente de un partidito nacionalista recién creado logró colarse por debajo de la puerta ganando las elecciones a ambos y alzándose con la presidencia de la Generalitat gracias a los votos de ERC y de la UCD. Todo ante la pasividad de un PSOE nacional que, lejos de apretar a comunistas y centristas para conseguir que Reventós llegase al Palau de la Generalitat, miró para otro lado al considerar que era más útil para el partido a nivel nacional no contaminarse en un gobierno de esas características para llegar limpio de polvo y paja a la Moncloa en las siguientes elecciones generales.

Escenario Benegas

Sigamos haciendo un poco de historia y vayamos al año 1986. El PNV se ha partido en dos mitades tras la escisión de Carlos Garaikoetxea y, tras el adelanto electoral subsiguiente, el PSE encabezado por Txiki Benegas es el partido con más diputados en el Parlamento vasco adelantando al PNV, 19 socialistas frente a 17 jeltzales.

En las negociaciones posteriores, los socialistas, a pesar de haber ganado las elecciones y pensando en atornillar al PNV como aliado en Madrid, transigieron en votar al nacionalista José Antonio Ardanza como lehendakari, lo que provocó la dimisión de Benegas.

«Entiendo que todos sabemos lo que hará Sánchez si tiene que elegir entre Illa y Su Persona, ¿verdad?»

¿Y cómo trasladamos estos hechos al escenario político actual? Pues yo creo que es casi automático:

Cuando se produzcan las elecciones catalanas, si no nos encontramos en un (posible aunque improbable) «escenario Reventós», que sin duda clarificaría el paisaje, lo que dicen las encuestas es que estaremos ante una victoria clara de Salvador Illa que a pesar de la nitidez de la misma sería insuficiente para gobernar en solitario, lo que conduciría a los socialistas catalanes a tres posibles escenarios: dos de ellos imposibles y uno directamente dramático:

1.- Si el PSC pacta el gobierno de Cataluña con ERC, Puigdemont pasaría a la oposición en Madrid, lo que tarde o temprano haría caer al Gobierno.

2.- Si el PSC pacta el gobierno de Cataluña con Puigdemont, ERC pasaría a la oposición en Madrid, lo que tarde o temprano haría caer el Gobierno.

3.- El escenario Benegas, Illa sacrificaría sus opciones para presidir la Generalitat y propiciaría desde la oposición o desde dentro, un gobierno de Junts o de ERC (o de ambos), lo cual permitiría a Sánchez prolongar su mandato. 

Es decir, que resumiendo mucho, lo peor que le puede pasar a Pedro Sánchez es una victoria del PSC en las elecciones catalanas, de hecho, cuanto peor le vaya al PSC, más opciones tendrá él para continuar en Moncloa.

Porque entiendo que todos sabemos lo que hará Sánchez si tiene que elegir entre Illa y Su Persona, ¿verdad?