De Jemad a “monaguillo” del “Chepas”: Julio Rodríguez se suma a los defensores de la sedición en Cataluña

El ex Jemad Rodríguez presenta el programa de Podemos. A su lado,

El ex Jemad Rodríguez presenta el programa de Podemos. A su lado, “El chepas”

Llegó a lo más alto vistiendo un honroso uniforme, pero fue designado a dedo y no por méritos propios. El dedo de un supervisor de nubes, o “tonto solemne”, como lo llamaría el actual presidente, y que llegó a la Moncloa en tren de cercanías.

Prometió aquel cargo sabiendo que muchos compañeros suyos estaban mejor preparados que él y posiblemente con más méritos. Cuando comenzó a cogerle gusto a las prebendas del cargo, se celebraron nuevos comicios, y sin que le diese tiempo a culminar la “hoja de ruta” de su valedor, fue sustituido de inmediato en el mismo por otro compañero suyo. Entonces, aquel remordimiento de conciencia que por principios debería haberlo mantenido muchas noches en vela, presentimos que pasó a transformarse de repente en rabia, impotencia, envidia, soberbia, e incluso en odio.

Se puede entender que un militar con responsabilidad, pueda estar en desacuerdo con algunas decisiones y ciertos comportamientos dentro de Ejército, por considerarlos reprobables. Se puede entender que ese mismo militar no apruebe supuestas injusticias y que el principio de obediencia y disciplina, impidan que se rebele. Se puede incluso llegar a entender, que habiendo utilizado en alguna ocasión los cauces internos para denunciar lo que él considera anómalo, se haya estrellado contra un muro infranqueable. Y también se puede entender que ese militar desencantado, desilusionado y dolido, opte por abandonar el Ejército voluntariamente y así desprenderse del corsé que le oprime y no le deja respirar con libertad, para una vez fuera de la Institución denunciar ante la Justicia lo que él considera un fraude a España y a los contribuyentes españoles.

Todo esto puede llegar a entenderse, pero una cosa es causar baja en el Ejército por algo como lo anteriormente expuesto, al objeto de comparecer ante los Tribunales de Justicia y poner en su conocimiento supuestos atropellos y actos de corrupción, y otra muy distinta es que un ex Jemad, al que un día lo relevaron del cargo quizá por el mismo procedimiento que fue nombrado, se muestre desde entonces resabiado e imbuido por cierto espíritu de revancha, y que movido por la animadversión y sin escrúpulos morales, se enrole, sin que se le caiga la cara de vergüenza, en un partido político afín a un grupo terrorista como la ETA, y cuya doctrina ideológica tiene en su haber más de cien millones de seres humanos asesinados.

Monedero, el exjemad Rodríguez y el diputado Del Olmo en la manifestación.

Monedero, el exjemad Rodríguez y el diputado Del Olmo en la manifestación.

Exigirle al ex Jemad un átomo de honor es exigirle un imposible. No de otra forma podría entenderse su deriva depravada a favor de la negociación con Bildu, la expulsión de los capellanes del Ejército, el acercamiento de los terroristas de ETA a cárceles vascas y ahora también la independencia de Cataluña.

El pasado miércoles, el ex Jemad participó en Madrid, junto a medio millar de radicales, en una protesta contra las actuaciones del Gobierno y las detenciones en Cataluña por los preparativos del referéndum independentista del 1 de octubre.

Durante la protesta se exhibieron banderas esteladas y se corearonconsignas como “fuera fascistas de nuestros barrios”, “democracia y libertad” o “el Estado español es la cárcel de los pueblos”, que fue respondidas al grito de “¡viva españa!” por un grupo de contramanifestantes patriotas.

Julio Rodríguez opina que las detenciones en Cataluña y las “amenazas de sanciones” a las que recurre el Gobierno para frenar el referéndum catalán requieren una respuesta “en la calle” para recordar al PP que no puede “imponer por la fuerza lo que no sabe gestionar políticamente”.

De cómo se puede pasar de la jefatura del Ejército español a convertirse en “monaguillo” político del “Chepas”, es algo que acaso correspondería responder a los expertos en el campo de la psiquiatría.

Dicho lo cual, queremos recordarle una lección de Historia que seguro no conocen las víctimas de la ESO: “Corría el año 150 antes de Cristo en la antigua Lusitania, y un cónsul romano llamado Escipión tuvo que afrontar los embates de un movimiento independentista. Como la tarea era dificultosa, decidió aniquilar al líder de los rebeldes, de nombre Viriato. Para concretar tal fin, Escipión pactó con tres capitanes de Viriato, que por una recompensa asesinarían a su Jefe. Perpetrado el crimen, los traidores se presentaron ante Escipión reclamando el pago de la deuda. Sin inmutarse, el político romano les dijo: “Roma no paga traidores”.

Desde entonces, resulta útil utilizar esta locución para sentenciar a personas que como esta tal Rodríguez, obran de manera tan indigna y desleal.

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