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Descomposición de un régimen

Manuel Vicent ha escrito un artículo melifluo para demostrar que España es un país donde se vive mejor que en ningún otro. En parte es cierto, y si el autor tuviera algo de honestidad lo relacionaría con la herencia del franquismo, cuya salud social era la mejor de Europa. Y lo contrasta con los líderes políticos y de opinión que crispan, gritan y se insultan, etc. Y es cierto también: se trata de políticos y periodistas en que rivalizan la necedad y la canallería, como diría Marañon.

Vicent invoca la autoridad de The Economist para definir a España como uno de los países más democráticos del mundo. Una democracia en la que se homenajea públicamente a asesinos; en que se premian políticamente los asesinatos de la ETA; en que el estado ha desaparecido prácticamente de algunas regiones; en que los políticos de Cataluña se declaran en rebeldía, provocando un golpe de estado permanente con complicidad del gobierno; en que la corrupción es un signo distintivo de los principales partidos políticos; en que el gobierno lleva años imponiendo leyes totalitarias y amenaza las libertades más elementales; en que se ataca constantemente el idioma común y las bases de una convivencia en paz y en libertad; en que la Constitución, como muestra lo anterior, se distingue por su incumplimiento. Por no recordar otros datos como la política de aborto e inmigración masivos y promoción de la homosexualidad. En que los mismos gobiernos que financian a los separatismos, regalan “grandes toneladas de soberanía” a la burocracia de Bruselas, se declaran amigos y aliados de la potencia que invade nuestro país por Gibraltar, impulsan una auténtica colonización cultural por el inglés e intervienen en provocaciones y acciones bélicas de interés ajeno, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. Un país sin verdadera política exterior…

Esta es una democracia ejemplar, viene a decir The Economist, y repetir como un loro Manuel Vicent en… El País, precisamente el órgano impulsor de todos los fenómenos arriba citados. Y es que la revista inglesa dista mucho de ser neutral: es un órgano de propaganda ideológica y de los intereses anglosajones, que rara vez coinciden con los españoles. Se da el hecho evidente y significativo de que a Inglaterra, a la OTAN, a la UE y al islamismo les conviene una España débil y llena de tensiones internas, por tanto más manejable.

El régimen de 1978 nació con graves carencias, no corregidas hasta llegar al actual estado de descomposición. Que claro, no a todos perjudica. Como de costumbre, los que están corroyendo hasta el fondo la nación y la libertad se visten con ropajes “democráticos”.