Descubierta la huella más antigua de la historia

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Ya conocemos cuál es la huella más antigua de la historia, y tiene aproximadamente entre 551 y 541 millones de años. Así se desprende de un estudio publicado en la revista Science Advances y llevado a cabo por investigadores chinos y norteamericanos. Pero, ¿qué implicaciones tiene este hallazgo? La verdad es que son muchas y muy importantes.

Las huellas se han descubierto en las cercanías del río Yangtsé, en la región de las Tres Gargantas, en China, y pertenecen al que se conoce como el Período Ediacárico, que tuvo lugar hace más de 500 millones de años.

Este registro fósil se ha convertido en el más antiguo del mundo, y ha confirmado las teorías de que ya existían animales llamados bilaterales antes de la explosión de vida animal en el Periodo Cámbrico.

La citada explosión cámbrica tuvo lugar hace unos 540 millones de años y duró aproximadamente 25 millones de años. Sin embargo, un buen número de científicos y estudiosos consideraban que los organismos bilaterales eran anteriores, tal como ahora podría demostrar este nuevo hallazgo.

La importancia de la huella más antigua de la historia

Anterior al Cámbrico, y de ahí su importancia, los organismos que poblaban el planeta eran más sencillos, unicelulares o multicelulares, pero simples. Fue en este periodo cuando ‘explotaron’ los organismos más complejos.

Cuando hablamos de animales bilaterales, como los aparecidos en el Cámbrico, nos referimos a seres que mostraban simetría bilateral. Estos suelen ser anélidos o artrópodos que muestran apéndices emparejados y que hoy día son muy diversos. Pero antaño, no fue hasta este periodo cuando se expandieron casi de forma repentina por todo el mundo.

No obstante, se sospechaba que esta explosión de vida bilateral enraizaba directamente con el Periodo Edicárico. Hasta hoy no se habían descubierto evidencias, pero esta posibilidad bilateral otorgaba a los seres colas, cabezas, vientres, espaldas y patas.

Las huellas descubiertas ahora muestran restos fosilizados de pocos milímetros de ancho consistentes en dos hileras dispuestas en paralelo y con marcas repetidas. Todo ello podría mostrar a una criatura en forma de araña o ciempiés. Es decir, era de pequeño tamaño, pero no bípedo, con patas múltiples emparejadas.

No se sabe con exactitud qué tipo de animal pudo dejar estas huellas. Se conoce que bilateralmente era simétrico, pues tenía apéndices emparejados, pero será difícil descubrir cómo era, ya que, a no ser que se descubran fósiles de algún espécimen muerto, no será posible dilucidar su verdadera forma, salvo que era bilateral. Sea como fuera, exhibía un comportamiento complejo.