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Desfile del 12-O: Ainhoa Arteta, un paracaidista colgado de una farola y abucheos a Sánchez

Después de años y años con un guión encorsetado, que sólo variaba por las circunstancias económicas que permitían o no la participación de vehículos o aviones, el desfile con motivo del Día de la Fiesta Nacional ha arrancado hoy con una sorpresa que, en cierto modo, ha roto el cerrado protocolo castrense: la actuación de la soprano Ainhoa Arteta, quien al principio de los actos ha cantado “La muerte no es el final” frente a la tribuna real. Algo inédito en este tipo de actos que ha sido muy bien recibido por los ciudadanos. Previamente, el desfile había comenzado un tanto accidentado después de que el paracaidista que descendía con la bandera se haya quedado colgado en una farola al engancharse su paracaídas cuando se disponía a aterrizar.

La actuación de Arteta ha sido una novedad para una parada militar que en esta edición conmemora los 30 años de participación en misiones en el exterior y que está, si cabe, más marcada que nunca por la situación política y judicial del país: las elecciones del 10-N, la inminente sentencia del procés, la exhumación de Franco… Temas polémicos de actualidad que no han dejado pasar los ciudadanos que desde primera hora se agolpaban a los lados del madrileño Paseo de la Castellana y que, de nuevo, han recibido al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, con abucheos y gritos de “¡Fuera!” y “¡dimisión!”.

El reloj apenas marcaba las 10:50 cuando han comenzado a escucharse los primeros silbidos, signo evidente de la llegada de Sánchez, a quien el pasado año los madrileños también recibieron así. De nuevo, su aparición no ha sido anunciada por megafonía y en esta ocasión, además, ha entrado por la “puerta de atrás”, por un lateral de la Plaza, pero en cuanto los primeros ciudadanos le han visto bajarse de su coche no han dejado de silbar y gritar: “¡Fuera, fuera!”. En la Plaza de Lima ha sido recibido por la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, mientras seguían tronando los gritos de rechazo de la gente.

Durante varios minutos Sánchez ha charlado con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida. Uno de los más buscados, al menos por los periodistas gráficos, ha sido el diputado y líder de Vox, Santiago Abascal, quien estaba sentado en primera fila junto al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y el presidente popular, Pablo Casado.

Poco después esos abucheos del principio se han transformado en aplausos y vítores. Llegaban los Reyes, estos sí, anunciados. Las banderas no han dejado de ondear en todo el recorrido mientras se escuchaban gritos de “Viva el Rey” y aplausos. Don Felipe y Doña Letizia, junto a sus hijas, han sido recibidos por Sánchez; las ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles; el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), general Fernando Alejandre, Díaz Ayuso y Almeida.

Don Felipe, vestido con uniforme de la Armada, ha pasado revista a las tropas y, acto seguido, cuatro paracaidistas han saltado desde 1.500 metros con la bandera nacional, la cual portaba el cabo primero de la Pozo, con más de 600 saltos a sus espaldas. Sin embargo, a pesar de su experiencia, cuando se disponía a aterrizar en la Plaza de Lima su paracaídas se ha enganchado en una farola, de la que se ha quedado colgado hasta que le han rescatado con una grúa entre los aplausos del público que no ha dejado de animarle. Eso sí, el acto no se ha detenido y ha continuado como si no hubiese pasado nada. Desde el Ministerio de Defensa han confirmado que se encuentra bien.

Esa enseña es la que se ha izado en el mástil que hay frente a la tribuna real, ante la que ha tenido lugar el tradicional y emotivo homenaje a los que dieron su vida por España, que en esta edición tiene muy presentes a los 186 caídos en misiones en el exterior en estos 30 años y, por cercanía, a los tres pilotos del Ejército del Aire recientemente fallecidos en Murcia.

Y es aquí donde ha llegado la principal novedad de este año, con la soprano Ainhoa Arteta cantando «La muerte no es el final». Un momento diferente que ha dado paso al toque de oración, momento en el que las salvas de ordenanza han roto el silencio junto con el rugir de los motores de los siete aviones de la “Patrulla Águila”, que han pintado el cielo de Madrid con los colores de la bandera.

Así ha dado comienzo el desfile aéreo, en el que han participado 76 aeronaves de los dos Ejércitos, la Armada, la Guardia Civil, la Policía Nacional, Protección Civil, Salvamento Marítimo y la Agencia Tributaria. De esta forma, el Paseo de la Castellana lo han sobrevolado helicópteros de ataque «Tigre», el avión de transporte A400-M, los cazas «Eurofihter» y F-18, los «Harrier» de despegue vertical de la Armada o los “Chinook” de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra.

Una nueva pasada de la «Patrulla Águila», en esta ocasión sobre el recorrido de la parada, ha dado paso al desfile terrestre, muy centrado en las operaciones de paz y con la participación de 4.200 efectivos y 150 vehículos.

Lo ha abierto la unidad que lidera el desfile, la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra (BRIPAC), seguida de los de veteranos, reservistas y discapacitados. Tras ellos, en homenaje a las misiones en el exterior, han pasado varios blindados configurados como los que se han desplegado en Irak o Afganistán: «Vamtac», «RG-31», «Husky»… Y acto seguido, una completa representación de los medios especiales de los ejércitos y la UME.

Las agrupaciones a pie han estado encabezadas por las banderas de diferentes unidades, entre las que se encontraban las de los países invitados (Líbano, Mali, Senegal y Mauritania) y la del buque escuela «Juan Sebastián de Elcano», por el V aniversario de la primera vuelta al mundo. Los guiones de algunas de las misiones en las que ha participado España desfilaban detrás, entre ellos el de Bosnia de la Guardia Civil. Y justo después, las secciones de los citados países invitados, 116 militares en total entre los que había paracaidistas de Senegal o “Rangers” de Líbano.

También han desfilado, junto a las unidades más representativas de las Fuerzas Armadas, efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de los Servicios de Emergencias. Y de nuevo, como todos los años, los mayores aplausos han sido para los legionarios y los efectivos de la UME, que año tras año han visto como el rechazo de sus primeros desfiles se ha traducido en apoyo y respeto ciudadano.

Cuando apenas pasaban unos minutos de las 12:45, los Reyes se han despedido de los ciudadanos y han puesto rumbo al Palacio Real, donde ofrecen una recepción a las autoridades. Previamente, Don Felipe y Sánchez se han interesado por el estado de salud del paracaidista accidentado, a quien han saludado antes de marcharse. De nuevo, abucheos al presidente.

El Paseo de la Castellana poco a poco ha comenzado a vaciarse de ciudadanos que con sus banderas han llenado de color las calles por las que se marchaban. Y en lo alto de un edificio, en la planta 18, un cartel que repite por segundo año: “Cataluña siempre España”. Era lo que han visto durante todo el desfile los políticos y autoridades desde su tribuna. En la farola, todavía colgaba el paracaídas del cabo primero Pozo.