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Deslegitimar el terrorismo

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) se ha desmarcado del acto de España Ciudadana en Alsasua por varias razones. En primer lugar, porque Covite no acude a actos políticos, de ningún signo e ideología. Es la clave de nuestra independencia. Y, por otro lado, porque ahora no nos parece el momento de ir a Alsasua.

Que se haya escogido Alsasua como lugar donde demostrar apoyo a la Guardia Civil implica relacionarlo directamente con la brutal agresión que sufrieron hace dos años dos guardias civiles y sus novias. El momento de estar en Alsasua era entonces, en octubre del año 2016. Si se quiere demostrar ahora el apoyo a la Guardia Civil en un acto, se puede hacer el homenaje en otro lugar, como Pamplona.

No podemos obviar que ya se ha ganado una batalla muy importante, que es la judicial. Por primera vez no le ha salido gratis a la izquierda abertzale ejercer la violencia y la intimidación.

La gravedad de la agresión que tuvo lugar en octubre de 2016 quedó perfectamente reflejada en la sentencia: los agresores estaban guiados por su «clara animadversión y menosprecio a la Guardia Civil» y por «motivos claramente ideológicos».

Quienes han acudido hoy a Alsasua deberían reflexionar sobre si ese acto beneficia en algún sentido a las víctimas del caso de Alsasua. La familia de María José, que es la que peor parada ha salido de este caso por la campaña de acoso y de intimidación que ha sufrido antes y después del juicio, sigue viviendo allí, en esa cárcel de la que no pueden salir porque nadie les presta la ayuda necesaria para hacerlo.

Y los líderes políticos hoy han ignorado a María José y a su familia en sus discursos, cuando estaban encerrados en su casa, a tan solo unos metros de donde se estaba celebrando la convocatoria de España Ciudadana, conscientes de que cuando se acabase el acto se recrudecería el clima de terror que llevan sufriendo durante dos años. Esta familia, al no ser guardias civiles, ha sido ignorada por completo por parte de los convocantes.

Por otra parte, Álvaro y Pilar, otras dos víctimas del «caso Alsasua», siguen viviendo en esta localidad navarra porque nadie les ha facilitado su salida de allí. ¿Acaso no es significativo que ninguna de las víctimas del caso Alsasua, ni Covite, que ha liderado esta batalla con su denuncia ante la Audiencia Nacional, hayan querido estar presentes en el homenaje? El apoyo a la Guardia Civil se debe demostrar en el día a día, con hechos.

La mejor muestra de apoyo por parte de los políticos a la Guardia Civil sería que pusieran más medidas para prevenir la gran radicalización violenta que hay en el País Vasco y en Navarra, donde algunos sectores sociales todavía ejercen la violencia y la intimidación y donde se exalta el terrorismo de ETA semanalmente.

Hasta que no consigamos la deslegitimación política, social y cultural del terrorismo no estaremos a salvo de que puedan repetirse otra vez los hechos de Alsasua.