Díaz resucita la pinza PP-Podemos al insinuar Echenique la moción de censura contra ella

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, le ha hecho un flaco favor a sus compañeros en Andalucía, al insinuar hace unos días durante una entrevista radiofónica que el grupo que lidera Teresa Rodríguez barajaba presentar una moción de censura contra la presidenta Susana Díaz. Echenique extrapoló la estrategia del partido a nivel estatal a territorio andaluz, es decir, defendió la moción de censura contra Mariano Rajoy que acababa de anunciar Pablo Iglesias, y apostilló que el equipo de Teresa Rodríguez “estaba pensando hacer algo similar” contra la presidenta de la Junta. La mera posibilidad -aun estando descontextualizada y aunque la aritmética en el Parlamento andaluz no lo permite- incendió las redes sociales, y regaló un potente armamento discursivo al Gobierno de Díaz y a todo el PSOE andaluz, que se lanzó al cuello de Podemos.

El problema del anuncio de Echenique es que no partía de fuentes de Podemos Andalucía, o puede que surgieran de “un malentendido”, advierten desde la formación de Teresa Rodríguez, porque ni ésta estaba en esa tesitura ni la composición actual del Parlamento autonómico lo permite. El reglamento de la Cámara establece, en el artículo 140.1, que “la moción deberá ser propuesta, al menos, por una cuarta parte de los miembros de la Cámara en escrito motivado dirigido a la Mesa del Parlamento, y habrá de incluir un candidato o candidata a la Presidencia de la Junta que haya aceptado la candidatura”.

Sin quererlo, Echenique dibujó un escenario sólo posible si Podemos y PP unen fuerzas en Andalucía

El Parlamento andaluz tiene 109 diputados, y Podemos sólo ocupa 15 escaños. Aunque sumase los cinco diputados de IU -dada la buena salud de la convergencia entre ambas formaciones en esta región- no llegarían al mínimo necesario para impulsar una moción de censura contra Susana Díaz. Por fuerza necesitaría sumar los votos del PP, primer partido de la oposición con 33 diputados. Así que, sin quererlo, Echenique dibujó un escenario sólo posible si Podemos y PP unen fuerzas en Andalucía, una hipótesis que retrotrae a la Izquierda Unida de principios de los noventa, y que Díaz desempolva a menudo en el Parlamento para acusar a Teresa Rodríguez de aliarse con la derecha para saciar su “odio visceral al PSOE”.

En efecto, tras la entrevista del número dos de Iglesias, la presidenta de la Junta lanzó toda la presión del PSOE-A y de su propio Ejecutivo contra Podemos Andalucía, rescatando la teoría de la pinza con la derecha, que tan buen resultado le dio al PSOE hace tres 25 años. Entonces, como ahora, el Gobierno socialista andaluz estaba en minoría, e IU sumó sus votos a los del PP para tumbar todas sus iniciativas e impedir que los presupuestos salieran adelante.

En el Parlamento autonómico, la coincidencia de votos entre Podemos y PP es menos regular que la de Podemos y el PSOE, sin embargo, Susana Díaz alimenta la tesis de la pinza como parte de una estrategia para marcar distancias con el partido morado, que no sólo le disputa la hegemonía de la izquierda, sino que acusa a la sevillana de representar el ala más conservadora de los socialistas. “Ni siquiera durante las negociaciones posteriores a las elecciones autonómicas, yo le cogía el teléfono a Moreno Bonilla [presidente del PP-A], para que no se dijera que manteníamos conversaciones”, dice Rodríguez. La gaditana es muy consciente del daño que le hizo a IU aquella “pinza” en los noventa, y asegura que “nunca” se plantearía facilitar un Gobierno del PP. “Nuestro primer objetivo es desalojar al PP de los gobiernos. Y el PSOE como alternativa es un mal menor”, avisa.

“Esperpento y coherencia”

El “desliz” de Echenique puede que tenga que ver con lo ocurrido hace dos semanas en la última sesión de control al Gobierno andaluz. En su turno de preguntas a la presidenta, Teresa Rodríguez retó a Díaz a apoyar una moción de censura contra Rajoy si finalmente gana las primarias y se convierte en la nueva secretaria general del PSOE federal o, en su defecto, que respalde una enmienda a la totalidad de los Presupuestos Generales para 2017. La sevillana esquivó el órdago. Una semana después, al anunciar Pablo Iglesias la moción de censura contra Rajoy, parecía que existía una cierta coordinación entre el líder nacional y la gaditana para poner en el mismo brete al presidente del Gobierno y a la presidenta andaluza, los dos principales rivales de Podemos. Esa coordinación se esfumó, sin embargo, cuando Echenique sugirió que Podemos Andalucía barajaba una moción de censura contra Susana Díaz.

Tanto el PSOE andaluz como la propia presidenta de la Junta están aprovechando aquellas palabras del número dos de la formación morada para reavivar la tesis de la pinza PP-Podemos. Los socialistas denuncian una connivencia entre el partido de Teresa Rodríguez y la derecha, igual que lo hicieron a principios de los noventa, cuando el PSOE de Manuel Chaves se quedó con un Gobierno en minoría, y fue sacudido por una alianza coyuntural en la oposición entre PP e IU.

Aquella legislatura convulsa -conocida popularmente como legislatura de la pinza– duró apenas dos años, porque la Junta fue incapaz de sacar adelante unos presupuestos que ya habían sido prorrogados el año anterior. En las elecciones siguientes, el PSOE se lanzó a la yugular de IU, mucho más beligerante que con el PP, acusándoles de haberle hecho el juego sucio a la derecha, de servirles de muleta, de haber traicionado a la izquierda sólo para derrocar a un Gobierno socialista. Surtió efecto, porque los comunistas fueron arrasados en los comicios y quedaron reducidos a un grupo minoritario, mientras el PSOE recuperó la mayoría absoluta.

El incidente evidencia problemas de coordinación o de comunicación entre la dirección estatal y andaluza de Podemos

Susana Díaz se ha abonado al mismo relato desde el principio de esa legislatura, hace ya casi tres años, en las que vuelve a tener un Gobierno en minoría, aunque cómodamente apoyado en sus socios de Ciudadanos. El Parlamento andaluz se ha fragmentado en cinco grupos -en lugar de tres- y ahora existe una geometría política variable que permite a la presidenta disfrutar de estabilidad gracias a su pacto con Ciudadanos, y apoyarse en Podemos e IU cuando necesita frenar las iniciativas más conservadoras de sus socios. El resto del tiempo, la presidenta acusa a Podemos e IU de representar la “izquierda inútil”.

De ahí que incluso el portavoz de la Junta, Miguel Ángel Vázquez, haya tratado el anuncio de Echenique, no como un desliz, sino como una pieza más del engranaje de la supuesta pinza PP-Podemos. “Echenique no es un simple botones del partido, es el número dos de Pablo Iglesias. El anuncio de una moción de censura en Andalucía es un auténtico esperpento, primero porque no le salen los números, y segundo porque para lograrlo necesita contar con el apoyo del PP”, ha dicho Vázquez. La propia Susana Díaz se ha cebado con las declaraciones de Echenique, acusando la “falta de coherencia” de Podemos, que “busca aliados para sacar del Gobierno de España a Rajoy, mientras se alía con el mismo PP de la corrupción en Andalucía sólo para derrocar una presidenta del PSOE”.

Echenique fue entrevistado en Onda Cero, y la emisora difundió en redes sociales la supuesta cita textual del número dos del partido: “los compañeros de Podemos están valorando una moción de censura en Andalucía”. Tras el tsunami político que desató en Twitter, la frase fue posteriormente contextualizada por la propia dirección estatal. En realidad, el periodista preguntó a Echenique si los casos de Chaves y Griñán (encausados por el fraude de los ERE) llevarían a Podemos Andalucía a presentar una moción censura en el Parlamento regional. El secretario de Organización respondió que “habrá que preguntar a los compañeros”, pero no descartó que basándose en lo que le había oído decir a Teresa Rodríguez sobre la moción a Rajoy, “estén pensando hacer” algo similar.

Más allá de la punta que le haya (y que le sacará) el PSOE de Díaz, el incidente evidencia problemas de coordinación o de comunicación entre la dirección estatal y andaluza de Podemos, un escenario a tener en cuenta, sobre todo cuando Rodríguez está peleando con uñas y dientes por lograr una organización más autónoma en Andalucía y menos dependiente de Madrid.

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