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Dina Bousselham mantuvo en varias ocasiones que Iglesias le entregó la tarjeta dañada

Dina Bousselham , exasesora de Pablo Iglesias

La exasesora de Pablo Iglesias Dina Bousselham ha podido poner la última puntilla al caso de su trajeta extraviada después de que se conociese este fin de semana el contenido de su declaración del pasado 18 de mayo ante el juez de la Audiencia Nacional en la pieza separada del caso Villarejo. Concretamente, en la causa que investiga que pasó con el contenido del móvil que le robaron y que acabó en poder del polémico comisario.

Fue precisamente su declaración lo que hizo que la Fiscalía y el juez apreciasen que Iglesias podría ser sospechoso de haber cometido dos delitos: uno de revelación de secretos y otro de daños informáticos. Unos audios a los que ha tenido acceso ABC y que revelan que el 18 de mayo la ex asesora de Iglesias mantuvo hatsa en 20 ocasiones que su móvil no funcionaba cuando se lo entregó el secretario general de Podemos, aunque después se retractase el 20 de mayo, para asegurar que sí que funcionaba.

Varios informes policiales que apuntan a serias «inconsistencias en las declaraciones prestadas al inicio por Iglesias y Bousselham» durante sus declaraciones del 20 de mayo. Antes, el 18 de mayo, acude Bousselham acompañada de la abogada de Podemos que la representa junto a Iglesias, Marta Flor. Iglesias recibió la tarjeta del móvil de Bousselham en buen estado en enero de 2016, pero ninguno de los dos supo aclarar cuando se la entregó a su legítima propietaria.

TARJETA DAÑADA

Sobre la tarjeta, Bousselham mantuvo: «estaba dañada». «Yo nunca jamás he tenido acceso al contenido de esa tarjeta», asegura en los audios.Hasta veinte veces afirma que la tarjeta no funcionaba, incluso llega a añadir: «En el momento en que me la da Pablo, la meto en el ordenador y no funciona».

«Me parece lo suficientemente grave como para que usted se hubiera dado cuenta», asegura García Castellón. «Como con Pablo me llevo bien, le hago la pregunta y me dice que me tendría que funcionar, sin embargo, no me funciona y por eso acudo a una empresa para recuperar el contenido de esa tarjeta y no le doy más vueltas. Me entrega la tarjeta intento meterla en el ordenador para ver el contenido, no funciona, la mando».

Bousselham mantiene que envió la tarjeta a reparar a un servicio técnico porque no funcionaba y quería recuperar unas fotos familiares. «Si yo lo que recuerdo es haber contactado con una empresa también se puede deducir que es en ese momento cuando recibo la tarjeta, pero es que no recuerdo exactamente la fecha. Se puede comprobar fácilmente porque tengo los correos», apunta.

VILLAREJO Y LOS PANTALLAZOS

Si esta parte de sus revelaciones profundizó en la sospecha de los investigadores de que Iglesias podía haber incurrido en una revelación de secretos por ocultar la tarjeta a sabiendas de su contenido y en una de daños por devolverla averiada, el colofón llegó cuando hizo tambalear el pilar de su condición de perjudicado: la supuesta relación entre Villarejo y los pantallazos publicados.

Aunque en un inicio Bousselham negó la mayor, a esta declaración llegaba después de un informe de la policía científica que localizaba aquellos pantallazos en una carpeta de «enviados» de una aplicación tipo Telegram o Whatsapp: «No le puedo asegurar a quien he enviado yo esas capturas. Podrían estar simplemente guardadas en mi movil». En todo caso, sostiene que el material que está en los archivos de Villarejo ha sido «manipulado» pues faltan documentos e imágenes y hay carpetas «creadas ad hoc».

El fiscal recuerda «que las publicaciones que más perjudican» a Iglesias «han sido por capturas de pantalla hechas» por ella y le pregunta si «tiene sentido que Iglesias no le diera la tarjeta o la destruyera» para que «no siguiera haciendo envíos a terceros. «No, no tiene sentido», aseguró.