Inicio Actualidad Dos concepciones de la sexualidad / Ángel Viñas, el sanguinario | La...

Dos concepciones de la sexualidad / Ángel Viñas, el sanguinario | La Gaceta

No sabemos por qué, a partir de cierto grado de evolución, los seres vivos se reproducen sexualmente;  ni por qué, al menos en el caso humano, el acto sexual va cargado de un placer más intenso y distinto de cualquier otro, así como de sentimientos también de particular intensidad; ni tampoco por qué el dimorfismo sexual –no solo físico, también psíquico– es tan acentuado en el ser humano, más, probablemente, que en el resto de los mamíferos. Pero sea cual fuere la causa, los hechos son esos.

   Dejando aparte la cuestión del amor, podemos deducir de ahí dos actitudes que, llevadas al extremo serían estas: la sexualidad como instrumento de reproducción y como instrumento de placer.  La primera concepción es la tradicional en el cristianismo, que algunas prédicas querían llevar precisamente al extremo, justificando el acto sexual solo si tenía como objetivo tener hijos. La segunda es la que se va imponiendo actualmente, de modo también más extremo cada vez: se trata de utilizar los órganos sexuales para obtener el placer correspondiente, sin relación con la reproducción  ni siquiera con la división biológica en sexos opuestos. Cada una de estas concepciones origina una moral propia.

     La primera concepción, aun sin plantearse de modo extremista, relaciona la sexualidad con la reproducción, y al exigir esta un período de cuidados de la prole mucho más larga que en cualquier animal, impone una estabilidad y fidelidad conyugal también muy prolongada, que el cristianismo trata de que sea por vida, lo que se entiende por una familia. La sexualidad debería quedar regulada y ordenada aprovechando los sentimientos  amorosos naturales, el sentido del compromiso, etc., pero puede imponer obligaciones pesadas que reprimen la tendencia promiscua, sobre todo en el varón.

   La segunda concepción gira en torno a un placer que puede obtenerse de muchas maneras, por lo que sería normal tanto la homosexualidad como la pederastia u otras formas como el sadomasoquismo, que ciertamente proporcionan placer a sus practicantes, pues de otro modo no se darían. La moral gira aquí, precisamente en torno al placer, y la relación con el otro o los otros participantes no exige más compromiso que ese, generalmente pasajero o muy pasajero, porque “el otro” suele tener necesidades o exigencias no siempre agradables.  La reproducción queda en segundo plano, a menudo como una consecuencia indeseada, según demuestra la masividad del aborto, la disminución de los matrimonio y el aumento de las separaciones y divorcios. Esta concepción se presenta como la propia de la libertad y los derechos humanos.

   En fin, dejemos ahí la cosa, de momento.
************

Los Mitos Del Franquismo (Historia)La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

Viñas, el sanguinario

   A estas alturas, creerse la propaganda según la cual el Frente Popular era un conglomerado de demócratas protegidos y orientados por Stalin y abandonados ignominiosamente por las democracias inglesa y francesas, requiere no ya de enormes tragaderas, sino de una notable estupidez. Tenemos, no obstante, un “historiador”, Ángel Viñas que no solo se lo cree sino que realiza esfuerzos ímprobos por convencer a la gente de semejante memez.

    El caso de Viñas tiene otra faceta, y es su carácter sanguinario. Está convencido de que Negrín obraba de forma valiente y honorable tratando de prolongar la guerra, con su cúmulo de sangre y sacrificios, para enlazarla con otra peor aún, la guerra mundial. A Viñas los torrentes de sangre que costó y aún costaría más si el designio de Negrín se hubiera cumplido,  no le impresionan lo más mínimo. Por su “democracia” considera que valdrían la pena.

  Hace poco el “demócrata” sanguinario Viñas decía que es preciso llegar a un relato único sobre la guerra y el franquismo. Como en la república democrática de Corea del Norte o en la “Alemania democrática”, como la llamaban aquí: el relato de la “memoria histórica”. Hoy tenemos una universidad que acepta estas cosas, y al aceptarlas demuestra su indecencia moral, su totalitarismo político y su irrelevancia académica. Aún así, los Viñas y compañía van a tener más resistencia de la que creen.

*************

El otro día pasé por la calle Malasaña y por curiosidad busqué dos restaurantes que frecuenté en tiempo de clandestinidad y donde solía quedar con Delgado de Codes, que murió de un disparo de la policía. Uno de ellos el Bolívar, se llama hoy Bolívar-Barbadillo y ya no es barato. El otro La Glorieta, ya no existe, parece un restaurante indonesio.  Siempre me pregunto en qué consistirá el pasado y adónde habrá ido. Lo cito en “recuerdos sueltos” (https://www.libertaddigital.com/opinion/fin-de-semana/flan-con-nata-1276231117.html ), que he incluido en Adiós a un tiempo.

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío] https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

Creado en presente y pasado |