Dos mujeres mueren en una nueva avalancha en el lado marroquí de la frontera de Ceuta

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Dos mujeres marroquís de unos 40 años de edad han perdido la vida a primera hora de la mañana de este lunes en las inmediaciones de la frontera de Ceuta tras una avalancha de cientos de personas registrada alrededor de las 5,30 horas, cuando a diario se registran tumultos para el acceso a la ciudad autónoma.

El suceso ha tenido lugar en la colina más cercana a las instalaciones fronterizas marroquís de Bab Sebta, donde las autoridades del país vecino separan a las trabajadoras dedicadas al porteo de mercancías desde la localidad española hacia el Reino alauita, que deben acceder a territorio español por el paso peatonal del ‘Tarajal II’, de las que entran en Ceuta como limpiadoras de hogar o para otros trabajos regularizados, que lo hacen por la frontera oficial.

Las dos fallecidas este lunes son residentes en la vecina localidad marroquí de Castillejos (Fnideq, en árabe) pero originarias de otras regiones del Reino alauita.

El pasado septiembre, y tras la muerte de otras dos porteadoras, pisoteadas por una multitud de compañeras suyas que se apiñaban en la frontera, el ministro portavoz del Gobierno marroquí, Mustafa Jalfi, anunció que habría medidas “drásticas y tangibles” en la frontera para evitar que se repitieran esos hechos, pero nunca se dieron a conocer.

También la Fiscalía General ordenó en marzo una investigación sobre otro suceso similar en el mismo punto fronterizo (que causó la muerte de otra porteadora), pero sus resultados tampoco se hicieron públicos.

Por parte española, el pasado mayo se redujo a 4.000 el número de personas que podían pasar a diario para realizar labores de porteo, y se rebajó el tiempo de paso a dos horas en cada sentido, pero eso ha traído como consecuencia que las colas de porteadores se formen ahora durante toda la noche y no ha terminado con las avalanchas.

El contrabando de mercancías de Ceuta a Marruecos es la fuente principal de ingresos para miles de familias de la región al norte de Tetuán, carente de infraestructuras industriales para absorber la mano de obra local, que por otra parte no se desarrollan al estar la región inundada de mercancías que llegan a Marruecos sin pasar por ningún control ni pagar derechos aduaneros.

La situación política de Ceuta, cuya soberanía no reconoce Marruecos, impide por otra parte que los responsables marroquís y españoles se hayan sentado a organizar conjuntamente y de forma clara el tránsito de mercancías y el acceso de personas en este delicado punto fronterizo.