Echenique: “La plurinacionalidad no es un discurso, es una realidad que se impone”

Agotó los meses para tomar una decisión pero antes del verano Pablo Echenique (Rosario, Argentina, 1978) renunció a su puesto orgánico como secretario general de Podemos Aragón para asumir plenamente las funciones de secretario de Organización y Programa de Podemos. En Vistalegre, donde fue el segundo líder más votado tras Iglesias, se estableció que cada miembro de Podemos sólo puede desempeñar un cargo orgánico y un cargo público, y aunque se lo pensó durante unas semanas, también renunció a su escaño en las Cortes de Aragón para evitar, explicó, ser un obstáculo a la consolidación de los nuevos liderazgos de la organización morada en Aragón, que pronto celebra su asamblea. En todo caso, tiene tarea Echenique y a su llegada a Madrid este septiembre le esperaba ya un conflicto en la Comisión de Garantías —que se fue calcificando como se mueren las plantas: mientras el común disfruta distraídamente sus vacaciones— que algunos atribuyeron a ingerencias de la misma dirección política que se tomaba días de asueto, y una creciente discrepancia de línea política con su organización catalana, Podem, encarnada en su secretario general, Albano Dante Fachin, quien, como se vio en el Parlament, cada vez parece más próximo a las posiciones defendidas por la CUP y más alejado de su socios parlamentarios, los comunes.

El conflicto de la Comisión de Garantías de Podemos se ha interpretado como una pugna entre ese órgano y la dirección política de la formación. Usted sostiene que no es así.

Un conflicto político no puede haber; primero, porque la Comisión de Garantías se elige en primarias, somos el único partido que lo hace, y eso garantiza su independencia. Pero es que además, en Vistalegre 2 las principales candidaturas que nos presentábamos al Consejo Ciudadano Estatal ni siquiera presentamos lista a la Comisión de Garantías, precisamente para asegurar esa independencia. Así que no habría fundamento para un conflicto con la dirección política. Lo que ha habido es un conflicto en la Comisión, en el cual las personas que conforman el órgano han informado a los medios de comunicación de manera libre y personal y se ha creado un poco de ruido. Este miércoles ha habido una reunión de la Comisión de Garantías y se han aclarado las cosas, en el sentido de quién es el órgano, que son sus cinco titulares, y quién puede comunicar oficialmente y tomar decisiones vinculantes, que no es otro que el pleno de la Comisión de Garantías. Creo que eso es lo que ha ocasionado el ruido mediático, el que no se entendiera lo que estaba pasando. Pero a partir de ahí lo que tenemos que hacer los dirigentes de Podemos es respetar lo que decida la Comisión de Garantías en cualquier ámbito: respecto de los estatutos, si es que toma alguna decisión, o respecto al expediente que la Comisión ha abierto a su presidenta, acabe como acabe.

“No es fácil pronunciar “plurinacionalidad” desde la secretaría general del PSOE”

Pero ahora el asunto tiene una vertiente judicializada, porque un grupo de las bases, que además fue una de las candidaturas que se presentó en Vistalegre 2, Profundización Democrática, que logró un respaldo muy modesto, ha denunciado a Podemos por una supuesta ingerencia en la Comisión de Garantías. ¿No temen que la resolución judicial cree un vacío en este órgano?

Nuestro equipo legal dice que la demanda no tiene mucho fundamento. En todo caso, sí que sorprende: a nosotros nos demandan sindicatos fascistas como Manos Limpias, nos demanda el PP, nos demandan tabloides de derechas…, pero lo último que te esperas es que gente de Podemos le meta una demanda a Podemos. En fin, están en su derecho de hacerlo, pero no deja de ser sorprendente. Algunos estamos aquí para cambiar la sociedad, para combatir al enemigo político común, que es el Partido Popular en estos momentos, y parece que hay otros compañeros y compañeras que tienen otras prioridades. Bueno, en todo caso, según nuestro equipo legal se ha hecho todo ajustado a derecho, y la demanda tampoco tiene mayor recorrido.

Su traslado a Madrid para dedicarse plenamente a la Secretaría de Organización asume lo que ya sabíamos por otros partidos: ese puesto es de los más ingratos y exigentes de la actividad política. La tarea, además de la implantación de los acuerdos políticos de Vistalegre, es el desarrollo de la configuración territorial de la formación, que parece que está siendo compleja.

El reto principal que tenemos en lo organizativo no es tanto lo autonómico, que creo que está bastante consolidado, como lo municipal. Aunque en algunos territorios haya algunos problemas, los ha habido desde el principio, también ocurre que el tener grupos parlamentarios y habernos presentado en general como Podemos a las elecciones autonómicas, excepto en Catalunya o en Galicia, ha dado solidez al nivel autonómico de Podemos. Creo que ese nivel de Podemos está relativamente maduro. Donde tenemos que trabajar muchísimo es en el nivel municipal. Vienen las elecciones autonómicas y municipales de 2019, junto con las Europeas, y mientras que unas elecciones autonómicas o europeas no están excesivamente medidas por la presencialidad, las municipales, sí. A unas autonómicas uno puede acudir haciendo buena parte de su comunicación en las redes sociales y en los medios de comunicación o mediante mítines multitudinarios. En unas municipales no se puede hacer eso, porque requieren un contacto físico y que haya personas en cada municipio que los vecinos reconozcan como gente de ese pueblo, gente decente, capaz y además de Podemos. Y eso requiere un esfuerzo organizativo muy grande. Creo que ese es el principal reto que tenemos por delante. Por supuesto, también ayudar a resolver los problemas que pueda haber en el nivel autonómico, pero yo creo que son más la excepción que la regla en estos momentos en Podemos. Respecto a la secretaría de Organización, sé que es un puesto que quema mucho, pero alguien lo tiene que hacer. Me ha tocado a mí. Por suerte también tengo a mi cargo la Secretaría de Programa, que es lo que me va a permitir pensar en el afuera, en las necesidades de la gente, en las soluciones, que creo que es lo que a un secretario de Organización le puede mantener cuerdo: no perder el pulso con el exterior de la organización. Si no, hay una tendencia, que yo veo en Podemos más acentuada incluso que en otras organizaciones políticas, que es la de hablar todo el rato de nosotros mismos. Es clave que aprendamos a hablar del afuera y dediquemos menos tiempo a hablar del adentro. Espero que la responsabilidad de programa me ayude a eso y en los próximos meses empezaré a trabajar para ese reto, que no es otro que hacer un programa electoral aún mejor que el que presentamos el 20 de diciembre y el 26 de junio. Esos programas electorales los hicimos con la sociedad civil y, desde mi punto de vista, aunque no sea imparcial, creo que fue el mejor programa que se presentó a esas elecciones precisamente por eso, porque no era el programa de Podemos sino de la sociedad civil de nuestro país. A eso le podemos sumar la experiencia parlamentaria. Ahora hay leyes y proposiciones no de ley, iniciativas no vinculantes, que llevan la firma de Podemos y que son solventes en lo jurídico y audaces en lo político. Y eso, combinado con preguntar a los agentes de la sociedad civil, nos puede llevar a hacer un programa aún mejor. Eso será bueno para Podemos y también bueno para nuestro país. Y será bueno para mi salud mental también, como efecto colateral.

“Espero que el 2 de octubre podamos recomponer lo que se haya fracturado entre Podem y Catalunya en Comú”

En la dimensión política, Podemos reconoce la posibilidad de otras soberanías, Iglesias lo defenderá el lunes en la Diada, pero eso tiene un correlato en la interna: esas soberanías, como la que reivindica para sí la organización andaluza de Podemos, la que ejerce de forma muy evidente Podem en Catalunya, ¿son hoy un quebradero de cabeza para la Secretaría de Organización?

Lo que creo que pasa es que, como ya somos la organización de ámbito estatal más descentralizada y más confederal que hay en lo importante, que es en lo político —los programas electorales se elaboran en cada territorio, las decisiones de confluencia o no se toman en cada territorio, las listas para los parlamentos autonómicos se hacen en cada territorio—, como todo lo importante ya es confederal, entonces nos vuelve a ocurrir lo que ya comentábamos antes: nos atascamos un poquito en cosas más técnicas o más burocráticas, como si las organizaciones territoriales tienen CIF propio, o el censo, o si tiene que haber delegación legal o un responsable legal mandatado… cosas que no dejan de ser importantes pero son menos importantes que las preguntas políticas, que ya son confederales. Por otro lado estas cuestiones provocan un debate que fuera de Podemos, incluso muchos de dentro, no entienden o las consideran enormemente secundarias. Creo que esos detalles los tenemos que resolver técnicamente los equipos técnicos de estatal y de los territorios, pero esos detalles burocráticos no deben ocupar el debate público. Lo importante ya se ha descentralizado, y en todo caso hay un mandato de ir avanzando en esa dirección y por supuesto que lo vamos a cumplir. Hay algunas complejidades técnicas.

¿Cuáles son?

Lo saben los territorios, porque cada vez que nos lo preguntan se lo decimos: tenemos un sistema de censo que data de Vistalegre 1, que está un poco viejito. Lo estamos renovando, es lo que llamamos Participa 2, y cuando lo tengamos acabado, una de las funcionalidades que nos permitirá será descentralizar el censo, por ejemplo. Hay algunas complejidades técnicas, pero la voluntad de hacerlo está ahí y lo haremos, porque es lo que han dicho los inscritos en Vistalegre.

En Catalunya se ha visto estos días que la marca catalana de Podemos, Podem, está más lejos de la dirección estatal que el resto del grupo de Catalunya Sí Ques Pot. En la Diada el propio Pablo Iglesias asistirá al acto de los comunes, mientras su secretario general en Catalunya, Albano Dante Fachin, tiene su propia agenda. ¿Hay un horizonte de resolución para esta situación?

Más allá de las diferentes marcas, lo que hay es una afinidad importante con el líder de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, que por una parte está en el Congreso de los Diputados, y por tanto tenemos mucho trato y afinidad con él, y por otra es la cabeza de la candidatura de En Comú Podem en las generales, que es nuestro mayor éxito en Catalunya tanto a nivel de unidad, como a nivel electoral. Nadie esperaba que En Comú Podem fuera primera fuerza política catalana por dos veces, en las generales de diciembre de 2015 y en las de junio de 2016. Eso habla, y hacemos ese análisis, de cómo defender un proyecto de ámbito estatal plurinacional como es Unidos Podemos y sus confluencias, está conectando con esa realidad plurinacional. La plurinacionalidad no es solo un discurso, es un atributo de la realidad, hay una plurinacionalidad que constituye nuestro país y eso hace que una fuerza política que lo reconoce y lo asume con todas sus consecuencias pueda ser primera fuerza en Catalunya, primera fuerza en Euskadi y a la vez tenga un resultado muy bueno en Madrid, donde somos segunda fuerza en las generales. Creo que tiene más que ver con esa relación con Xavi Domènech que con las diferentes marcas el hecho de que pueda haber un evento en la Diada u otro. En todo caso, sí que creo que es clave el horizonte de unidad. Si ya es importante combatir a los adversarios políticos unidos, creo que en Catalunya lo es doblemente. O triplemente. Con un escenario tan polarizado y tan complejo creo que la división nos resta fuerza. Y nosotros, desde el ámbito estatal, lo hemos defendido a capa y espada y hemos colaborado muchísimo con la dirección de Podem para que se pudiera llegar a un acuerdo con Catalunya en Comú. Es verdad que ahora, con el uno de octubre en el horizonte, parece que ese hecho político devora todo lo demás, pero nosotros tenemos el objetivo, el deseo y la esperanza de que esa unidad pueda tener lugar en Catalunya porque entendemos que, como pasó con En Comú Podem, podría generar un espacio político enormemente competitivo y que estaría planteando a los catalanes un marco en lo estatal que nosotros creemos que es el mayoritario, que es: derecho a decidir con garantías y un encaje de Catalunya en España con mayores cotas de autogobierno. Cuando las encuestas se hacen bien, cuando no son dicotómicas y se plantean diferentes opciones, se ve claramente que ese binomio, derecho a decidir y mayor autogobierno es el mayoritario en Catalunya. Ni la vía unilateral de Junts pel Sí y la CUP ni la irresponsabilidad enorme del PP van a solucionar el problema. Es fundamental que haya una fuerza política que se presente a las autonómicas que diga esto en el eje nacional, y creo que también es fundamental, por lo menos para nosotros, que esa fuerza política en lo social también diga cosas. Porque una cosa que está ocurriendo en Catalunya es que el debate nacional está, como decía antes, devorando todo lo demás. Y para mí no es irrelevante que el PDECat sea la nueva marca de un partido con enormes cotas de corrupción, y tampoco es irrelevante que PDECat haya llevado a cabo, con su antiguo nombre, los mayores recortes de todo el Estado en Sanidad y en otros servicios públicos. Es fundamental que haya una fuerza política catalana que diga “derecho a decidir con garantías”, “mayores cotas de autogobierno” y que diga “derechos sociales y mejor financiación de los servicios públicos”. Y la mejor manera de afrontarlo es de forma unitaria. En estos momentos hay dos actores principales que son Catalunya En Comú y Podem, y ojalá después del uno de octubre, que creo que será más fácil hablar entonces, se pueda resolver la unidad. Desde luego nosotros, desde la dirección estatal, vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano, hablar con unos y con otros, para que esto se pueda resolver. Nosotros vemos En Comú Podem como un éxito que debería funcionar en similares términos en lo autonómico. Sabemos que en Catalunya hay un voto dual, que no son lo mismo las elecciones autonómicas que las generales, pero deberíamos aspirar a un éxito similar.

“El principal responsable de lo que ocurre en Catalunya es Mariano Rajoy”

Hemos visto esta semana que al definirse un eje político único en torno al soberanismo/unionismo, ustedes que no articulan su oferta política principal en esos parámetros, están sufriendo muchas presiones exteriores y muchas tensiones internas. ¿Temen ustedes por la integridad de su alianza catalana antes del 1-O?

Lo primero que te diría es que todo el mundo en Catalunya, todas las organizaciones políticas, están sometidas a tensiones. Cuando Puigdemont tiene que reformar su gobierno porque hay algunos consejeros que no son suficientemente leales, según su punto de vista, a la hoja de ruta que han decidido, creo que eso habla de las tensiones que alcanzan hasta a Junts Pel Sí. Y eso nos afecta a nosotros también, como no podía ser de otra manera. El otro día contaba en la radio una experiencia de la que siempre me acuerdo cuando pienso en Catalunya: Yo iba en un AVE y se me acercó una chica catalana votante de Ciudadanos, y empezamos a hablar cordialmente. Me contó que está preocupada porque en su pandilla de amigos la gente se ha enfadado y hay gente que se ha dejado de hablar por el debate político, gente que es independentista en su pandilla y gente que no, y eso ha llevado a enrarecer tanto las relaciones personales en su pandilla que casi se ha roto. Esa tensión se está aplicando sobre toda la sociedad catalana. Eso no es bueno, y por eso mismo hay que huir de posturas que echen gasolina al fuego, ya sea de un lado o de otro. Con esto no estoy diciendo que la responsabilidad está igualmente repartida. Nosotros pensamos que la responsabilidad fundamental del conflicto político es del Partido Popular, y esto lo decimos claramente. Pero eso no significa que Puigdemont y Junts pel Sí no tengan parte de la responsabilidad. Pensamos que aquella campaña virulenta contra el Estatut de Catalunya es el origen de lo que estamos viviendo ahora y ese comportamiento irresponsable del PP, no solo en el origen de todo esto sino en todos los años que han seguido, es la causa fundamental de que el independentismo ahora en Catalunya sea el doble de lo que era hace unos años. Como digo, no estoy repartiendo las responsabilidades por igual porque no están repartidas por igual, pero sí que creo que ambos actores contribuyen en ocasiones a enrarecer el ambiente social en Catalunya. Esto genera tensiones en la gente corriente, y por supuesto también en las formaciones políticas. Lo vimos el miércoles con Catalunya Si ques Pot, y yo espero que ese dos de octubre, que todo el mundo está esperando con incertidumbre, dudas, inquietud o incluso con incapacidad para predecir lo que vaya a pasar, espero que nos sirva para recomponer lo que se haya podido fracturar en este periodo en el que creo que nadie está exento de tensiones.

¿Cree que el cariz de estas sesiones del Parlament, poco edificantes por decirlo de forma amable, puede alejar al PSOE de su apuesta por la plurinacionalidad y la reforma del modelo territorial?

Pues ojalá no, porque la aritmética parlamentaria en el Estado es obvia y significa que no se puede acometer sin el PSOE ninguna reforma importante, ya sea en el modelo territorial o en cualquier otro asunto. Pero sí que es verdad que la Corte, ahora que estamos aquí al lado del Congreso, automáticamente ha generado un relato según el cual toda la culpa, el cien por cien, recae sobre los partidos independentistas en Catalunya, y Mariano Rajoy supone la única salvación de eso que vimos todos en el Parlament. Es verdad que esa presión mediática es enorme. Por eso tenemos la responsabilidad de contraponer otro relato que nosotros que es más certero: no es verdad que toda la responsabilidad esté en los partidos independentistas catalanes y ninguna en Mariano Rajoy, que de repente es la única salvación del Estado de derecho. Rajoy es el líder de un partido político que se ha dedicado a incendiar Catalunya para intentar conseguir réditos electorales en el resto del Estado. Es verdad que toda la Corte y los medios que difunden el relato afín a esa Corte, unánimemente están haciendo una presión enorme para que todo el mundo se alíe con el PP en la defensa de su punto de vista, que no es otro que no hacer absolutamente nada con el problema político catalán más que atizar a los políticos catalanes con la Constitución y con los tribunales, algo que ya ha demostrado no funcionar. Esperemos que esa presión no le afecte al PSOE, o le afecte lo menos posible. Nosotros, como estamos bastante acostumbrados a ese tipo de presión unánime por la vía de la comunicación pública, la resistimos y somos capaces de contraponer un relato, o al menos los intentamos, sosteniendo que este Partido Popular que tantos dicen que debería ser el mayor garante del Estado de derecho en estos momentos, es el que ha ocasionado este problema. Esperemos que el PSOE lo vea también así y que la presión no le haga mella. Pero creo que es evidente que la maquinaria que suele rodear al poder que representa el PP en estos momentos se está moviendo de una manera unánime respecto a la cuestión catalana en una dirección muy evidente, contando una historia que no es verdad. Y eso no solamente hace mella en la opinión pública, sino que puede hacer mella en otros partidos políticos. Esperemos que esa senda que empezó a andar Pedro Sánchez, desde nuestro punto de vista con valentía, continúe. Porque no es fácil decir “plurinacionalidad” desde la secretaría general del PSOE, no es nada fácil, y Pedro Sánchez lo hizo; esperemos que siga andando por esa vía porque España es plurinacional y reconocer esto es la única manera de empezar a resolver los problemas territoriales que tiene nuestro país. Y eso sin el PSOE, por cuestiones de aritmética parlamentaria y de realidad electoral, no lo vamos a poder hacer solos. Así que esperemos que no sientan demasiado esa presión y que puedan sobreponerse a ella para ir caminando por la senda que habían empezado a andar. Nosotros nos sentíamos muy solos diciendo “plurinacionalidad” hace unos meses, y estamos relativamente satisfechos de que el PSOE haya empezado a reconocer esta realidad, con las distancias que aún nos separan. Ellos la plurinacionalidad, lo han dicho en repetidas ocasiones, la defienden como algo más cultural, lingüístico, y nosotros sostenemos que reconocer la plurinacionalidad del Estado tiene que ver con reconocer esos derechos políticos, esas soberanías compartidas. Tampoco es nada del otro mundo, es lo que pasa ahora con la UE y los estados miembros: nosotros no tenemos soberanía monetaria y a nadie le ha parecido que eso sea una barbaridad. Eso nos separa del PSOE, pero ellos habían empezado a moverse en esa dirección, eso es positivo, y esperamos que toda esa ofensiva mediática, judicial y política de los poderes que rodean al Partido Popular no les haga mella. Pero es difícil hablar por ellos, más allá de expresar una esperanza.

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