EE UU veta a las agencias gubernamentales el uso de software de Kaspersky por miedo al espionaje ruso

Las suspicacias cibernéticas de Estados Unidos con Rusia se tradujeron este miércoles en el veto a una destacada empresa informática rusa. El Departamento de Seguridad Nacional prohibió a las agencias gubernamentales utilizar el software de Kaspersky Lab ante el temor de que el Gobierno ruso pueda usarlo para espiar a EE UU. El veto será efectivo en un máximo de tres meses.

“El Departamento de Seguridad Nacional está preocupado por los lazos entre algunos oficiales de Kaspersky y la inteligencia rusa, así como otros miembros del Gobierno ruso”, anunció en un comunicado. “El riesgo de que el Gobierno ruso, ya sea por sí solo o en colaboración con Kaspersky, pueda capitalizar el acceso que le otorgan los productos Kaspersky para poner en peligro los sistemas federales de información afecta directamente a la seguridad nacional de EE UU”.

Washington recela en concreto de los efectos de una ley que permite al servicio de inteligencia rusa obtener información de Kaspersky o interceptar comunicaciones que fluyan por redes rusas. En un plazo de 30 días, la media docena de agencias gubernamentales estadounidenses, ninguna del ámbito militar, que se considera trabajan con la firma rusa, deben identificar dicho uso, por ejemplo programas antivirus. En 60 días, deben desarrollar planes que permitan la eliminación de esos productos y deben hacerlo al cabo de un mes.

El castigo llega en un momento en que el Senado tiene previsto votar en los próximos días una ley presupuestaria de defensa que hubiese prohibido el uso de productos de Kaspersky por parte del Gobierno. Hace unos meses, la Administración de Servicios Generales, la agencia que gestiona las adquisiciones oficiales, excluyó a la empresa rusa como posible proveedor suyo.

Los temores proceden de la campaña de las últimas elecciones presidenciales. EE UU acusa a Rusia de orquestar el año pasado el robo de correos del Partido Demócrata, cuyo contenido publicó Wikileaks, con el objetivo de ayudar al republicano Donald Trump a ganar las elecciones. El ahora presidente se resiste a reconocer la autoría rusa y niega cualquier coordinación con la supuesta injerencia electoral de Moscú.

La empresa, por su parte, asegura no tener ningún vínculo con el Gobierno ruso. “Kaspersky no tiene ningún lazo inapropiado con cualquier gobierno, ese es el motivo por el cual no se ha presentado ninguna prueba evidente”, dijo la compañía en un comunicado al diario The Washington Post. La firma alega que se encuentra en medio de una “pelea geopolítica” y que “nunca ayudó ni ayudará a cualquier gobierno en el mundo con sus esfuerzos de ciberespionaje o ofensivos”.

Sin embargo, funcionarios estadounidenses explicaron al rotativo que los servicios de inteligencia consideran desde hace tiempo que Kaspersky está vinculada con el Kremlin. El fundador, Eugene Kaspersky, estudió en una escuela de criptografía relacionada con el KGB y ha trabajado para el servicio de inteligencia militar ruso.

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