El arte que precedió a la muerte de Yugoslavia

Entre la muerte del mariscal Tito, en 1980, y el estallido de la guerra de los Balcanes, en 1991, la antigua Yugoslavia vivió una transición que en lo cultural supuso un auténtico estallido de las artes a través del colectivo de artistas NSK (Neue Slowenische Kunst, Nuevo Arte Esloveno). Nacido en 1984 en la Eslovenia entonces vinculada a la federación yugoslava, los artistas de NSK no creían en la división de disciplinas y todo acto público formaba parte de la obra. A caballo entre dos mundos, se despegaron del totalitarismo socialista, pero también fueron pioneros en advertir contra el nuevo totalitarismo tecnológico que les llegaba por la vía del capitalismo. El Reina Sofía muestra hasta el 18 de enero la primera retrospectiva que se le dedica en España a este movimiento artístico. La exposición, titulada NSK del Kapital al Capital. Neue Slowenische Kunst será inaugurada este lunes por Felipe VI junto al presidente esloveno, Borut Pahor.

En el arranque de la exposición, junto a una multitudinaria fotografía en la que se ve a decenas de artistas posando para la cámara, se resume la filosofía del movimiento. Allí se dice que cada aparición pública era un acto artístico. Nada quedaba en manos de la suerte o de la espontaneidad. Todo era Kunst (Arte): posar para retratos en grupo vestidos de negro, aparecer en los medios, en la calle, en las fiestas privadas o en los clubs. Querían difundir una imagen codificada y socializada.

El eclecticismo de la época está presente en la exposición. Se pueden ver unas 350 pinturas junto a fotografías, videos, posters, catálogos, revistas o vinilos y un detallado repaso audiovisual a la historia de NSK en todas sus manifestaciones: actos públicos, conciertos, exposiciones, producciones teatrales, performances, manifiestos, entrevistas y numerosos documentos y testimonios desde 1980 hasta 1992, cuando en respuesta al proceso de desmembración de Yugoslavia y la fundación de Eslovenia como Estado nación independiente, NSK se transforma en “Estado NSK en el Tiempo”.

“Este grupo de grupos, el NSK, representa un nuevo colectivismo”, resume Manuel Borja-Villel, director del museo, “ en el que partiendo de la izquierda, se critica el sistema soviético desde un país en el que no hay instituciones culturales. Surgen en un momento de transición entre el desmoronamiento del gobierno socialista yugoslavo y la paulatina e imparable entrada del capitalismo, en el que la producción cultural eslovena fue abandonada por un Estado que hasta entonces les protegía. En un momento en el que miran hacia el mercado internacional del arte, se quedan sin apoyos. La exposición es un reto por la heterogeneidad de todo lo que se presenta”.

Zdenka Badovinac, comisaria y conservadora de la Galería Moderna de Liubliana, coproductora de la exposición, explica que la complejidad de la muestra está en el origen del propio movimiento NSK y de los tres grandes grupos que hicieron posible el salto a su manera de entender la modernidad. La experta señala a la banda musical Laibach como los iniciadores más populares porque se trataba de un grupo industrial surgido en un pueblo minero que logró notable reconocimiento internacional por las peculiares versiones de algunos de los grandes éxitos de la música pop rock que en los 80 arrasaban en Occidente: One vision, de Queen o In de Army Now, de Status Quo. Con más discreción se sumó el colectivo de artistas visuales denominado Irwin, que defendía el “eclecticismo enfático” y el “uso simultáneo de diferentes estilos”. La tercera gran parte fue el teatro con el grupo Then, el Teatro de las Hermanas de Escipión Nasica. Se disolvieron en 1987 y después sufrieron diferentes reencarnaciones con diferentes nombres. En los años siguientes también impulsaron la apertura de NSK a otros campos disciplinares, como el diseño gráfico, la literatura, la filosofía, la producción audiovisual o la arquitectura. Los tres grandes grupos iniciadores se agruparon bajo el epígrafe Kapital y a “diiferencia del arte posmoderno predominante que se resignaba a una sociedad sin futuro prometedor” explica la comisaría, “NSK se estableció como una institución y un Estado alternativos, en el sentido concreto y abstracto del término. Los tres proyectos Kapital continuaron, cada uno a su manera, las investigaciones artísticas de los tres grupos de NSK, usando el complejo lenguaje del arte para llamar la atención sobre el carácter complejo y diverso del capital”, concluye Zdenka Badovinac.

Un cóctel de estalinismo y nazismo

Los carteles, las pinturas, las instalaciones o la parafernalia que lucen los músicos en algunas de las piezas están cargadas de símbolos procedentes de los escombros de un tiempo que los artistas de NSK consideraban superado. La provocación puede ser, a veces, difícil de entender. La comisaria, consciente de la complejidad de la narrativa de la exposición, afirma que hay que verla como un archivo histórico o una biblioteca al que hay que volver todas las veces que se pueda porque, opina, al igual que en la transición española, los matices son muchos y los artistas recurrían, en muchas ocasiones, a la provocación y a los mensajes más primarios: “Partiendo del contexto histórico en el que se desarrolló el movimiento”, precisa la comisaria, “se puede comprender mejor la la apropiación exacerbada de referentes simbólicos y actitudes performativas ligadas al nazismo, el discurso estalinista o la mitología nacional yugoslava y eslovena. No era una provocación caprichosa”.

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