El Atlético echa la ‘Correa’ a la Liga

4

El Atlético de Madrid se impuso por 1-0 al Betis gracias a un gol de Ángel Correa que permite a los rojiblancos sumar tres puntos vitales para seguir enganchados a una Liga de la que quisieron descartar a los rojiblancos hace unas jornadas.

Para el Cholo Simeone la palabra ‘rotación’ no existe en su vocabulario. Sólo las lesiones son capaces de hacer al técnico argentino variar algo su once. Después de un mes de septiembre cargado de partidos, prácticamente las mismas caras, salvo por Kalinic, por eso vamos de delante hacia atrás. El croata entraba por el lesionado Costa y acompañaba a Griezmann en la punta de ataque. Por detrás de ellos, los de casi siempre: Saúl, Koke, Lemar y Rodri. En defensa actuaban Juanfran y Filipe en los laterales y Lucas y Gondín en el eje de la zaga. Y en la portería, bueno, eso no hace ni falta decirlo.

Delante estaba el Betis, equipo menos goleador del campeonato. Pero en séptima posición y empatado a puntos con el Atlético, que es el que menos encaja. Una victoria podía poner a cualquiera de los dos comandando la Liga Santander a expensas de lo que hicieran Sevilla y Barcelona. Los rojiblancos querían asaltar el liderato, pero los verdiblancos no venían al Metropolitano de paseo. Guardado quería chingar el objetivo del Atleti y Joaquín no estaba en el césped para contar chistes.

Primer acto descafeinado

Cinco minutos tardó en salir el Betis de su campo, pero cuando lo hizo tuvo más peligro que un gato en una pajarería. La pasividad en la presión del Atlético sumado a el hueco que dejaron Godín y Lucas permitieron a Loren coger un pase en profundidad de Canales y plantarse en la frontal del área. El disparo cruzado del canterano bético se fue muy desviado. Minutos después sería Filipe Luis el que lo intentase, pero con mismo resultado. El que debió lamentarse fue Setién que al cuarto de hora vio como se lesionaba Guardado y tenía que dar entrada a William Carvalho.

En el párrafo se resume todo lo que sucedió en el primer acto. Respecto al juego, el Atlético combinaba la forma en la que intentaba llegar al arco de Pau. A base de toque o de balones en largo, poco importaba, pero Kalinic era incapaz de alcanzar ni un pase al hueco. En gran parte, por la buena defensa de tres del Betis. Si los colchoneros alternaban estilos, los verdiblancos eran fieles al suyo. Al de Quique Setién y Éder Sarabia. Dos filosofías muy opuestas y ninguna permitía a ninguno de los dos equipos llegar a la portería rival. Dos formas de jugar al fútbol igualmente válidas. Miles de estilos y un sólo objetivo: mandar la bola a la red.

En el arranque de la segunda mitad el Atlético parecía otro. Uno valiente, sin miedo a fallar, con ganas de llevarse los tres puntos. Y fruto de esa actitud llegó un tiro al palo de Kalinic. Si a velocidad le gana hasta el monoplaza McLaren de Fernando Alonso, a recibir de espaldas y aguantar el balón el croata es un fiera, no le gana nadie. Le llegó el cuero, resistió, se fue orientó un poco y estrelló la pelota a la madera. Instantes después sería Pau López el que desbarataría un disparo lejano de Rodri.

Correa aprieta la Liga

Y otra vez Pau. Una buena triangulación entre Correa y Griezmann acabó con un centro del francés al punto de penalti y Kalinic chutó encontrándose de nuevo con el portero llamado por Luis Enrique para los próximos enfrentamientos de España. Mientras las llegadas del Atlético se sucedían, en la banda observaba un impasible Quique Setién, polo opuesto al Cholo, que bien podría acabar la tarde siendo la persona sobre el césped que más kilómetros recorrió.

El técnico cántabro decidió dar entrada a Tello y retirar a Joaquín, momento en el que el Metropolitano entero se puso en pie para ovacionar y despedir a la finta y el sprint. También se marchó Kalinic por Thomas. Con un delantero menos y con Griezmann como máximo referente arriba, las ocasiones no cesaron. Saúl estrelló un disparo en el lateral de la red y un centro de correa se paseó por el área chica sin que nadie lo empujase al fondo de la portería.

Minutos después sí que el cuero tocaría la red. Pero primero se marchó Juanfran por Arias. Volvamos al gol. Robó Correa la cartera a Junior, cedió a Thomas, se la devuelve con un taconazo el africano y el argentino hizo travesuras. Conduce, amaga, recorta y disparo raso desde la frontal para desatar la locura en el Metropolitano. Hoy le tocó ser Ángel estando fino en el caos que crea cuando le da por ser diablo.

Restaban quince minutos para el pitido final y el Betis salió de su caparazón, pero ya era demasiado tarde. Hasta el Atlético pudo hacer el segundo con un testarazo de Godín que salvó con las uñas Pau López. Sonó el pitido final y el Atlético regresó al unocerismo, pero que es más que suficiente para seguir enganchados a una liga que algunos la daban por perdida hace unas jornadas.

Por cierto, para los despistados, Jan Oblak defendió la portería rojiblanca y no tuvo trabajo ni necesitó darle a la afición su dosis de parada salvadora a la que les tiene acostumbrados.