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El Atlético no liga en Gerona

El Atlético de Madrid no pasó del empate a uno frente al Girona en Montilivi en un choque en el que los del Cholo Simeone se vieron contra las cuerdas. Stuani adelantó a los locales desde el punto de penalti y un mal despeje de Ramalho, que metió el balón en su portería, dejaron, una vez más, a los colchoneros sin conocer la victoria contra los catalanes.

Las lesiones se han convertido en una plaga que persigue al Atlético de Madrid más de lo que hizo la DEA por capturar a Félix Gallardo y Pablo Escobar juntos. Las últimas en defensa obligaron al Cholo Simeone a improvisar y sacar de inicio a un Saúl que se colocó en el lateral izquierdo conformando línea con Savic, Lucas y Arias. Rodri, Koke, Thomas y Lemar componían la medular y Griezmann y Diego Costa, el ataque colchonero. Que en la portería estaba Jan Oblak era una obviedad más grande que decir que la Tierra es redonda.

No es un rival fácil el Girona para el Atlético. Dos partidos en los que se han enfrentado y dos veces que no han pasado del empate. A ello hay que sumarle la dificultad que tiene sacar algo de Montilivi. A pesar de esto, el cuadro rojiblanco salió con decisión, presionando, triangulando bien y manteniendo la posesión. Probó fortuna Griezmann pero se topó con los puños de Bono. Al portero habría que añadirle a la lista de handicaps, porque su estado de forma es magnífico. Respondió Granell con un disparo que lamió el palo.

A raíz del intento del futbolista catalán, el Girona espabiló y empezó a superar fácilmente la presión colchonera, en gran parte por la actuación de Pedro Porro en el flanco derecho, que si antes hablábamos de Bono, el crecimiento en los últimos meses de este lateral derecho ha sido impresionante. Aleix García lo intentó de falta y no estuvo tan lejos de inaugurar el marcador. Como tampoco lo estuvo Stuani, que es criptonita para la defensa del Atlético de Madrid. Una volea del uruguayo se fue por encima del travesaño por poco, metiendo el miedo en el cuerpo a los de Simeone.

Stuani golpea primero

Pero puestos a asustar, ahí estaba Saúl. Y susto por partida doble. Al mismo al que le puedes pedir que defienda como que ataque, que lo va a hacer bien. Al mismo al que se le puede pedir que resuelva un cubo de Rubik o que finalice todos los estudios de Stephen Hawking; no sabemos cómo, pero lo hará; es capaz de todo. Bajemos de las estrellas y volvamos a lo que sucedía en el campo. El pequeño de los Ñíguez inició una jugada cerca del área del Atlético. Pase en profundidad a Diego Costa, que corre, aguanta y se la da a Griezmann, que de primeras se la daba, a quién si no, a Saúl, que reventaba el balón contra el larguero. Primer susto para el Girona, pero, además, en el lance se llevó un fuerte cabezazo, totalmente involuntario, de Juanpe, segundo susto, esta vez para los atléticos. Se dolió y se acabó levantando, porque a guerrero tampoco le gana nadie.

Se mascaba que ambos equipos se irían al descanso con un empate a nada, pero todo se torció para los del Cholo Simeone a la hora de sacar un balón. La defensa abrió un hueco que Stuani aprovechó bien para desmarcarse, obligando a Oblak a salir y derribarle. En primera instancia el colegiado señaló falta, pero el VAR la metió dentro del área, por lo que había penalti para el Girona. SuperJan en la portería y a once metros, Criptonita Stuani. Salió victorioso el uruguayo, que batió al arquero del Atlético segundos antes de que sonase el pitido que ponía fin a la primera mitad.

Se le ponía cuesta arriba el partido al Atlético de Madrid. Como la temporada pasada, que el Girona logró ponerse 2-0 y por si fuera poco, los capitalinos se quedaban con uno menos por expulsión de Griezmann, que recuerda a una jugada similar a la que sí se le señaló penalti en este partido a Stuani. Finalmente, aquel día los del Cholo empatarían a dos y no estaba Diego Costa, como en este choque, como casi toda la temporada: el de Lagarto no aparece y ni él mismo sabe si está en condiciones de jugar por las molestias que sufre en su pie. 

Del muro de Bono al de Gorka

En un par de minutos Granell pudo ampliar diferencias. Primero, con un tiro sin ángulo que se topó con los puños de Oblak y segundo, un lanzamiento de falta que volvió a rozar el poste. Media hora restaba por disputarse y el Girona se encerró en su campo cual tortuga en su caparazón cuando se siente amenazada. Había que meter pólvora y Correa entraba para reemplazar a Rodri, retrasando así Thomas su posición.

Mientras tanto, Bono, viejo conocido del Atlético, seguía con su recital blocando pelotas, repeliéndolos de puños o saliendo a cortar balones en profundidad. Hasta que llegó una lesión que se hizo solo al lanzar un balón en largo. Entraba Gorka para reencontrarse con Griezmann. El tiempo transcurría y la proeza de la temporada pasada parecía lejana. Para acercarla entró Gelson Martins en lugar de Arias, toda una declaración de intenciones de Simeone. El portugués la tuvo, pero cruzó demasiado su tiro. Además, si antes se topaban con el portero marroquí, ahora era Iraizoz el muro. Una mano providencial del ex del Athletic dejó a Saúl con la miel en los labios cuando por norma general su intento hubiera acabado en el fondo de la red.

Y antes hablábamos de que Diego Costa casi no ha aparecido en toda la temporada. El Atlético de Madrid igualó la contienda en una jugada en la que ‘medio apareció’ el de Lagarto. Pase impresionante de Correa -cualquier adjetivo positivo se quedaría corto-. El hispanobrasileño gana la espalda al central, pincha la pelota y llega Ramalho para tocar con la punta y batir a su compañero. Siete minutos se añadieron, tiempo para que Gorka Iraizoz desbaratase una ocasión clara de Gelson que hubiera llevado al luso del ostracismo a la gloria. El crono marcó los 97′ y al Atleti se le escapó la oportunidad de ponerse líder de la Liga Santander provisionalmente.