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El Atlético regala dos puntos

Atlético de Madrid y Leganés empataron a uno con los goles de Antoine Griezmann y Guido Carrillo en un partido que el club blanquiazul había pronosticado como una partida de Fortnite. El mapa de Butarque fue testigo de cómo ambos equipos se llevaron un punto que no vale un pepino, pero que sabe mejor a los del Sur.

Con las bajas de Koke, Godín y Diego Costa, el Cholo Simeone tuvo que confeccionar un once con el que salir a ganar a un campo en el que no conoce la victoria desde que el Leganés está en Primera. Así, Oblak ocupó la portería, con Arias y Filipe en los laterales y Savic y Lucas como pareja de centrales. Por delante, Rodri formaba pivote con Saúl y Lemar y Correa abiertos a bandas. Cómo no, en ataque Antoine Griezmann, que estuvo acompañado de un Gelson Martins que dio el triunfo en Copa frente al Sant Andreu.

En la primera mitad no pasó absolutamente nada. Unos córners y unas amarillas -para Lucas y En-Nesyri-. Un disparo a las nubes de Filipe Luis, dos faltas de Óscar que se perdieron por línea de fondo y ninguna intervención de los porteros. Un sutil y precioso sombrero de Lemar en el centro del campo que terminó con falta. Un Pichu Cuéllar que recriminó a Saúl un choque totalmente fortuito en el que ninguno de los dos fue con mala fe.

También estaba el futbolista de moda en el Atlético después de su partido contra el Sant Andreu: Gelson Martins. Ese atacante merecedor del Balón de Oro al jugador más anárquico del mundo. De un lado a otro corría como pollo sin cabeza. Intentando continuamente regates tirando amagos, que, en ocasiones, engañan hasta a su propia sombra. Eso sí, con las ganas que pone no se le puede reprochar nada al portugués.

El Atlético había comenzando dominando el balón, sin crear ocasiones, pero con una posesión que invitaba a pensar que los rojiblancos iban a ser superiores. Ya sea por la falta de oportunidades o por la defensa de tres del cuadro pepinero, los del Cholo Simeone no incordiaban al Pichu. Con el paso de los minutos regalaron el cuero a un Leganés que sólo molestaron a Oblak con dos faltas de Óscar, que se fueron lejos, y un disparo de El Zhar tan lejano  que se podía haber construido un aeropuerto entre el extremo y guardameta.

Auxilio, me desmayo, de escribir lo poco que ha pasado en el primer tramo.

De SúperJan a SúperGrizzi

La segunda mitad fue otra cosa, mariposa. Desde el primer minuto, ambos equipos se quitaron los complejos y fueron a por la victoria. Más el Atlético que el Leganés. Los del Cholo Simeone se acercaban más al arco que defendía el Pichu Cuéllar, pero el portero continuaba sin mancharse de barro. Griezmann, que portaba el brazalete de capitán ante las ausencias de Godín y Koke, se iba haciendo cada vez más grande, mientras que el mapa de Butarque iba cerrando el círculo.

En esa batalla de Fortnite que el Lega había previsto se iba acercando la tormenta con la cuenta atrás bajando. El cerco se iba cerrando en ambas porterías y En-Nesyri tuvo la primera clara. El delantero del Leganés quebró a Lucas Hernández y cruzó su disparo para que Jan Oblak, rápido abajo, pudiera lucirse y dejar su paradón rutinario de cada partido. Parada que bien puede valer una victoria, pero le hacía falta un gol al Atlético. Y no encajar después.

Y ese tanto llegó después de una falta de Rubén Pérez sobre Gelson Martins. Pese a haber una cuantiosa barrera y jugadores esperando un centro, era una batalla entre Griezmann y el Pichu Cuéllar. Un uno contra uno en el que sólo podía salir victorioso uno de ellos en busca del #1. El de Macon sacó un disparo potente que sobrepasó la edificación de futbolistas del Lega y la estatua del guardameta pepinero no fue impedimento para que el balón tocase la red.

Un punto insuficiente

Poco duró la alegría en el escuadrón colchonero. Otra falta permitió que hubiese otro gol, aunque esta vez en la otra portería. El Leganés la colgó al segundo palo, donde llegó Tarín para tocar forzadamente el balón, que lo repelió el travesaño. Quedó casi muerto en la línea de gol y Rodri y Guido Carrillo echaron una carrera de unos centímetros, saliendo victorioso el argentino y empujando la pelota dentro de la portería. 

Restaban 10 minutos y el Cholo Simeone gastaba su último cartucho dando entrada a Kalinic, que lo único que se llevó de Butarque fue una amarilla. El Leganés defendió bien su fuerte ante un Atlético, que estaba obligado a buscar el segundo. Griezmann lo rozó, pero su balón se marchó por encima del larguero. Minutos después, pitido final del colegiado y reparto de puntos para dos equipos que le saben a poco. Los locales, porque continúan en puestos de descenso y los rojiblancos, porque pueden perder la estela del Barcelona.