El autogobierno, en juego

¿Se declaró la independencia sí o no? La pregunta del Gobierno de Mariano Rajoy es clara, y la respuesta puede suponer la suspensión del autogobierno de Catalunya. Eso es lo que está en juego mañana a las 10 h. La decisión está en manos del presidente de la Generalitat. Puigdemont es consciente de la gravedad de la situación –política, económica y social–, y las presiones sobre su decisión arrecian.

Si el president decide dar el paso hacia la independencia, la Moncloa tiene listas una serie de medidas que harían saltar por los aires la autonomía que pronto celebrará 40 años. Y la UE no será obstáculo para que se aplique la intervención. Habrá otros efectos inmediatos. Si se hace efectiva la DUI, el bloqueo institucional será inmediato, se amenaza con bajas en el Govern, y a nadie se le olvida la cita en la Audiencia Nacional de los líderes de la ANC y Òmnium y el major de los Mossos, Josep Lluís Trapero.

Hoy el president y algunos consellers harán la ofrenda floral a Lluís Companys en el 77.º aniversario de su fusilamiento.

¿Independencia por burofax?

La interpretación dentro del independentismo sobre si se declaró o no el martes en el Parlament es cosa de malabaristas. También puede serlo su respuesta a la Moncloa. En el Palau de la Generalitat se apuntan a que la independencia se anunció y se suspendió su aplicación, por lo que no conciben algunos dirigentes es que ahora se “declare por burofax” y “en respuesta a un requerimiento preceptivo para la suspensión de la autonomía”.

El miércoles, el president no supo ver ninguna puerta abierta en el mensaje de Rajoy en el Congreso, más bien todo lo contrario. Su enojo fue mayúsculo y lo plasmó en un mensaje nocturno en Twitter: “Pides diálogo y te responden poniendo el 155 sobre la mesa. Entendido”. No obstante, la percepción de algunos de sus interlocutores de los últimos días es que el president trabaja en una respuesta “soportable” para unos y otros. Otros se limitan a recomendar que envíe su discurso en el Parlament. Pero la Moncloa no espera más que “un sí o un no”.

Otra cuenta atrás será el tránsito hasta el segundo plazo que fija el requerimiento de la Moncloa, el jueves, en el que se exige “el cese de cualquier actuación dirigida a la promoción, avance o culminación del denominado proceso constituyente (…) para la configuración de Catalunya como Estado independiente del resto de España”. Será el inicio efectivo de la suspensión del autogobierno catalán.

Sin mediación a la vista

Puigdemont atendió esta semana al requerimiento directo del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, para que no diera pasos que impidieran el diálogo. La referencia a la cuestión catalana reconociendo el conflicto con el Estado hizo pensar en la posibilidad de una intervención de las instituciones europeas. El “conflicto interno” es ya “de lo más europeo”. Por ello, su mensaje en el Parlament, sostienen fuentes del Govern, pretendía evidenciar a todos los actores internacionales la mano tendida del Ejecutivo catalán a pesar de jugarse la unidad del independentismo.

Pero las palabras de Jean-Claude Juncker del viernes evidencian que la UE es un club de estados y que sin el beneplácito del Gobierno español no habrá mediación oficial. No obstante, ayer Puigdemont desayunó con la entrevista al primer ministro belga, Charles Michel, en Le Soir y De Standaard en la que sostiene que, a pesar de la “guerra de nervios”, “el sentido común quiere que haya diálogo”. “Sólo si constatáramos un fracaso definitivo del diálogo habría que preguntarse la cuestión de una mediación internacional o europea”, añade.

Ninguna de las ofertas recibidas ha cristalizado en los últimos días e incluso el Vaticano rechaza hablar de mediación. La mesa independiente liderada por el Col·legi d’Advocats de Barcelona, a la que se sumaron sindicatos, patronales y otros colegios profesionales, protagoniza el martes un acto de llamamiento al diálogo en el Paranimf de la UB. Puede llegar tarde.

La hora de los partidos

Los últimos movimientos han ­afectado a la frágil estabilidad del PDECat. La cúpula del partido, con Artur Mas y Marta Pascal al frente, apuestan por mantener abierta la vía del diálogo y por salvaguardar las instituciones catalanas. La ­posición no es unánime en el partido, pero sí es la más influyente en el entorno del president, con exponentes como Santi Vila, aunque desde el PDECat se resalta que ­todos sus representantes en el Govern apostaron por suspender la DUI. Marta Pascal y el ­secretario de organización, David Bonvehí, manifestaron ayer su ­apoyo a la estrategia dePuigdemont “sin fisuras”.

Por su parte, ERC empieza a notar la presión y, a pesar de que se mantiene una férrea disciplina, se admite la existencia de tensión. Mientras Oriol Junqueras se abstenía el martes en el Consell Executiu de pronunciarse sobre el camino a tomar protegiéndose, Marta Rovira se desgañitó, amenazó con dimitir y ahondar en la grieta del bloque independentista en el Parlament ante el nuevo guion de Puigdemont. El president no es ajeno al juego de equilibrios republicano y también ha lanzado avisos para que Junqueras y los suyos eviten aspavientos en las próximas horas. La decisión que tome Puigdemont, aseguran desde el Govern, no responderá a la conveniencia de los partidos. Junqueras se ajustó al guion. Ante el consejo nacional del partido apeló a la unidad del independentismo y pidió confianza en Puigdemont para “culminar el camino” hacia al república. Esa, sostiene el líder republicano, es “la única negociación”. Pero no hubo referencias a la respuesta a Madrid ni pronunciamiento sobre hacer efectiva la DUI.

Lo que sí aprovecha ERC es la vía abierta para avanzar en el terreno de la izquierda y, con una línea de contacto directa con Pablo Iglesias, los republicanos lanzan dardos contra el PSOE y el PSC y su propuesta de reforma de la Constitución. Lo hizo ayer Junqueras al sostener que los socialistas “no se diferencian” del PP ante la aplicación del 155 de la Constitución.

¿Adiós a la legislatura?

En la CUP no hay matices, y dio ayer su ultimátum. El secretariado exigió a Puigdemont no sólo que mañana responda afirmativamente al Gobierno sobre si declaró la independencia, sino que de manera inmediata solemnice la afirmación en el Parlament. Los cuperos condicionan a la proclamación de la república su continuidad en la Cámara, lo que pone en jaque la legislatura –se prevé un pleno ordinario el miércoles–, ya que JxSí sólo tiene 61 diputados. Además, anuncian movilizaciones para esta semana.

Donde hay unanimidad es en Cs, PSC y el PP. Defienden aplicar el 155 si la respuesta de Puigdemont es sí a la independencia y ya esperan el día de las elecciones.

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