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El autor arrestado de la matanza de Atocha se ocultó 24 años en Chile, Argentina y Venezuela

Carlos García Juliá, uno de los autores de la matanza de Atocha en 1977, fue detenido en Sao Paulo el pasado 5 de diciembre gracias a una investigación de la Policía Nacional y de la Policía Federal de Brasil, que había detectado su identidad falsa con la que se mantuvo oculto 24 años en países como Chile, Argentina, Venezuela y, finalmente, Brasil, donde fue arrestado y ahora aguarda a su posible extradición a España.

Sobre la detención, confirmada este jueves por fuentes policiales, darán detalles la Policía brasileña y la española -representada por un comisario y un inspector jefe– en una rueda de prensa conjunta que se celebrará este viernes. García Juliá era reclamado desde 1994 por la Audiencia Nacional por participar, junto a otras tres personas, en el atentado ultraderechista contra los abogados laboralistas de la madrileña calle de Atocha. Entonces tenía 22 años.

La Policía Nacional ha informado de que tras el crimen, García Juliá pasó más de un mes escondido hasta que fue detenido el 11 de marzo de 1977. Ingresó en prisión hasta la celebración del juicio y fue condenado por la Audiencia Nacional a 193 años de prisión. En 1991 se le concedió la libertad condicional y en 1994 solicitó autorización judicial para salir de España, según ha detallado la Policía.

Desde entonces, consiguió mantenerse oculto sin atender al requerimiento judicial formal producido en diciembre de ese año, 1994. Cuando fue arrestado este miércoles, García Juliá, de 63 años, utilizaba una identidad falsa de un ciudadano venezolano.

Su detención se produjo el pasado 5 de diciembre en la ciudad de Sao Paulo gracias a las investigaciones realizadas por la Policía Nacional junto con agentes brasileños y el apoyo de la Consejería de Interior de España en Brasil y la Oficina Central Nacional de Interpol en Madrid. El arrestado tenía una reclamación judicial en vigor para su búsqueda, detención e ingreso en prisión.

La Audiencia Nacional ha mantenido abierto la petición de arresto para García Juliá al objeto de que cumpla en España los más de 3.800 días (poco más de diez años) que tiene pendiente de prisión después de que se le revocara la concesión de libertad provisional.

Detenido en Bolivia por tráfico de drogas

A mediados de los años 90 fue localizado en una prisión de La Paz (Bolivia) por un asunto de tráfico de droga. Las investigaciones apuntaban a que los beneficios de la compra-venta de droga iban destinados a financiar grupos parafascistas.

Desde su desaparición en territorio boliviano, se siguió diferentes vías de investigación. Todas ellas situaban al fugitivo en territorio sudamericano, aunque resultó imposible determinar la identidad que estaba utilizando “debido a las extremas medidas de seguridad que empleaba”, según ha informado este viernes la Policía Nacional, que ha confirmado que se detectó su presencia en Chile, Argentina, Venezuela y Brasil.

En este último país García Juliá se movía al disponer de documentación a nombre de terceras personas. No dudaba, incluso, en tomar vuelos para desplazarse por estos territorios. En el año 2017, se emitió una orden internacional de detención y fue entonces cuando se iniciaron gestiones más intensas para dar con su paradero. Esas investigaciones determinaron que podría encontrarse en territorio brasileño, concretamente en la ciudad de Sao Paulo, donde residiría fugado de la Justicia española bajo la identidad de un ciudadano venezolano.

En julio de 2018, la cooperación internacional y el constante intercambio de información entre los cuerpos policiales permitieron a la Policía Federal de Brasil detectar a García Juliá. Tras comunicarlo a la Policía Nacional española, se iniciaron las gestiones de solicitud para su extradición. Al realizar las comprobaciones oportunas y cotejar las huellas dactilares, se determinó que se trataba de la persona buscada, por lo que se iniciaron las gestiones documentales para ejecutar su detención y extradición a España.