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El autorretrato de Stuani

“¿Por que remato tan bien de cabeza? No es solo instinto. Hay un poco de todo. Hay instinto, claro, pero también hay mucho entrenamiento, mucho trabajo y, por supuesto, la adecuada lectura del juego. Cuando era juvenil aprendí a hacer el doble ritmo. ¿Qué es? Es un ejercicio para poder elevarme un poco más, al tiempo que puedo utilizar los brazos para ganar más impulso y, por tanto, sacar más ventaja. Si tienes esa ventaja, puedes intentar rematar con más fuerza al balón.

“El cabezazo no es solo instinto. Hay un poco de todo. No es decir: ‘Este tío hace goles de cabeza porque nació así y punto’ Hay mucho entrenamiento, mucho trabajo y, por supuesto, una adecuada lectura del juego”

Si vos cuando viene la pelota le tienes miedo y cierras los ojos, pues es imposible que el balón te salga donde vos querés. Al balón no debes tenerle nunca miedo ni cerrarle los ojos. Esos pequeños detalles son, al final, lo verdaderamente importante. Son cosas que tú vas aprendiendo con el tiempo. Por eso debes tener siempre ganas de progresar y avanzar. No hay otra manera. Yo no veo otra. Si no lo entrenas, no puedes mejorar. Esto no cae por una simple inspiración. No, no…

Debes tener un talento innato, pero luego tienes que trabajarlo mucho. No es que naciste así y ya está: ‘Este tío hace goles de cabeza porque nació así y punto’. Pues, no. No existe o, al menos, yo no conozco a ese tipo de jugador. Es entrenamiento, es querer hacerlo bien y tener, obviamente, las condiciones. Yo, por ejemplo, no soy rápido físicamente, pero sí mentalmente.

“Nunca fui rápido físicamente, pero sí mentalmente. Leo antes lo que va a pasar. Cuando un compañero mío tiene el balón en una banda, ya estoy imaginándome lo que puede ocurrir “

Nunca fui rápido. Ni de joven. Pero leo antes lo que va a pasar. Cuando un compañero tiene el balón en una banda, ya estoy imaginándome lo que puede ocurrir. Es más, ya sé lo que va a hacer. Me preocupo de buscar mi posición ideal para anticiparme y, sobre todo, de que el defensa no me vea. O pecharlo antes de que él empiece a correr porque cuando llegue el balón ya esté detrás mío.

Estamos hablando de milésimas de segundos en la acción previa. Y son también milésimas de segundo cuando rematas. Si vos eso lo tienes dominado, vas con mucha ventaja. En ese aspecto, yo sí que voy rápido. Intuyo donde va a caer la pelota porque debes jugar un poco a encontrar el tiempo justo para que el balón llegue cuando vos vas. Si hago el desmarque y el balón todavía no llegó, conmigo parado ahí, es imposible que pueda rematar. O anticiparme. Tiene que estar todo coordinado.

Por eso es tan difícil hacer goles de cabeza en jugadas que no son a balón parado. Hay muchos goles de estrategia, pero de jugada es complicado. Es coordinación del momento con el compañero, con la trayectoria de la pelota, con la fuerza que viene, con el defensa, con la fuerza que le debes dar tú…

“¿Cómo me definiría? Soy un ‘nueve’ de toda la vida. ¿Un delantero antiguo? Sí, puede ser. Lo doy todo, me entrego al equipo para marcar goles como sea”

Además, cada centro es un mundo nuevo. Hay balones que vienen de las nubes que debes pinchar tú. Otros vienen muy fuertes y solo es orientar la cabeza y el cuerpo para dirigirlos. Algunos te los tienes que ingeniar vos porque el balón viene suave. Si viene suave, el portero tiene más ventaja, es difícil darle fuerza cuando el balón viene blando. Todo eso debes calcularlo y saberlo para marcar goles de cabeza. Además, por una razón u por otra, yo siempre jugué en equipos que tenían la necesidad de salvarse. No es fácil para un delantero porque esos equipos atacan menos y se resguardan más.

“A veces, estás solo contra el mundo. Pero, por ahí, aprendes a jugar así. Tienes que espabilarte”

A veces, estás solo contra el mundo, pero, por ahí, aprendes a jugar así, a trabajar en todo tipo de sistemas. No tuve la suerte de jugar en un equipo grande que luche para salir campeón. Tienes que espabilarte cuando hay dos líneas de cuatro y solo un delantero arriba. Es difícil tener ocasiones de gol, claro, y hay que intentar aprovechar lo que te pueda llegar. Así he subsistido varios años. Y sigo subsistiendo.

¿Cómo me definiría? Soy un nueve de toda la vida. ¿Un delantero antiguo? Sí, puede ser. Lo doy todo, me entrego al equipo e intento marcar como sea. Como sea es como sea, no diré una palabra fea (ja, ja, ja..) Con esa idea y esa capacidad no me ha ido mal, ¿no?”