El Banco de España advierte de la ‘reducida velocidad de convergencia’ entre las comunidades ricas y pobres

El Banco de España ha realizado un análisis sobre la convergencia regional en España en el periodo 1980-2015 y concluye que si bien se ha producido un acercamiento en las rentas per cápita de las distintas comunidades autónomas en estos 35 años, la intensidad del mismo debe considerarse “reducida”.

La autoridad monetaria, que apunta que el PIB per cápita de España se situó en 2016 en los 28.776 euros, aún por debajo de los 29.000 euros de 2007, antes del inicio de la crisis, apunta que las diferencias en PIB per cápita entre regiones se sitúan ligeramente por encima del 20% entre la más rica y la más pobre, mientras que en la media de la UE estas divergencias alcanzan el 38%.

España también es más igualitaria que la media europea en productividad (las diferencias por comunidades son del 12%, frente al 32% en la UE), en tasa de actividad (en este caso es el 6% tanto en España como en la UE) y en tasa de paro (con diferencias del 25% en España y del 32% en la UE).

Por países, las diferencias de PIB per cápita en Francia y en Italia alcanzan el 27%, seis puntos más que en España, mientras que en Alemania es del 22%. Más llamativas son aún las diferencias de tasa de paro con España, que superan el 40% en Francia (42%), Italia (44%) y Alemania (43%), frente al 25% en el caso de las regiones españolas con más y con menos paro.

Por ello, el Banco de España afirma que si bien las diferencias entre regiones españolas no son muy elevadas en términos comparados con otros países de la UE, se estima una “velocidad de convergencia” reducida entre ellas, por lo que las diferencias iniciales en términos de renta per cápita han sido persistentes a lo largo del tiempo.

Mejora del capital

Analizando los factores que más han contribuido a reducir estas diferencias entre 1980 y 2015, el Banco de España indica que la productividad del trabajo ha crecido más en este periodo en las regiones inicialmente más pobres, por lo que este factor ha sido decisivo en el proceso de convergencia en la renta per cápita.

Por el contrario, las variaciones en tasa de actividad parecen no estar relacionadas con las diferencias en PIB per cápita, ya que dicha tasa ha aumentado de forma similar tanto en las regiones ricas como en las pobres, de forma que su contribución a la reducción de las disparidades ha sido “prácticamente nula”.

Finalmente, la autoridad monetaria observa una relación negativa, aunque relativamente débil, entre la evolución de la tasa de paro y el nivel inicial de PIB per cápita, lo que supone que las regiones más pobres han sufrido además los mayores incrementos de tasa de paro, o lo que es lo mismo, el desempleo ha contribuido a acrecentar las diferencias entre comunidades, operando en el sentido contrario al de la productividad.

Dado que la productividad del trabajo es el factor que se ha identificado como determinante en el proceso de convergencia, dentro de dicha mejora de la productividad el elemento que más ha contribuido a la misma ha sido el aumento del capital, ya que tanto el capital público como el privado se han acumulado con mayor intensidad en las regiones más pobres durante los últimos 35 años, especialmente el capital privado.

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