El Barça tiene paraguas para todo

El fútbol se impuso al ruido en un Camp Nou azotado por la lluvia en una nueva noche de Champions. Mandó el Barça y mandó Messi, haciendo oídos sordos a la expulsión de Piqué, minimizada por la superioridad azulgrana ante un Olympiacos que compareció con la rodilla hincada. El equipo de Valverde sigue quemando etapas y dejando buenas sensaciones. Europa también es testigo.

En la primera mitad, el Barça protagonizó un monólogo que habría firmado el mismísimo Jerry Seinfeld. Eso sí, no tuvo tanta gracia a la hora de culminarlo como el genial cómico de Brooklyn. Sin atender al marcador, la goleada azulgrana fue de escándalo ante un rival descaradamente encerrado, dejando al director general de la Hispano-Igualadina como un auténtico aprendiz.

Deulofeu volvió a tener una actuación destacada

La ambición y el buen juego del Barça no se materializó en goles en la lluviosa noche barcelonesa, ajena a ruidos externos para la sonrisa del fútbol, del balón y de miles de barcelonistas. Deulofeu regresó al once y volvió a firmar una gran actuación, pegado a la banda derecha, desequilibrando cuando tocaba y poniendo a bastantes aprietos a un más que acertado Proto.

No especuló demasiado Valverde a pesar de la teórica inferioridad del rival. Lemonis se permitió incluso el lujo en el Camp Nou de reservar a algunos de sus titulares pensando en la Liga, todo un atrevimiento que el Barça fue incapaz de castigar con goles. Incapaz por su mala puntería, porque voluntad no le faltó en ningún momento.

Sergi Roberto y Messi felicitan a Deulofeu
Sergi Roberto y Messi felicitan a Deulofeu (Josep Lago / AFP)

El único premio que encontraron los azulgranas antes del descanso fue el gol en propia meta de Nikolaou tras un buen centro de Deulofeu. También lo había intentado Paulinho, titular en detrimento de Rakitic, pero el larguero le había negado el gol. Messi no paraba de hacer diabluras pero el balón no quería tener su habitual cita con su mejor amiga, la red.

Superada la media hora, llegó el único acercamiento heleno, más que tranquilo vivía Ter Stegen. Odjidja mandó alto su disparo. El Olympiacos sólo defendía y corría detrás del balón, sin rubor alguno. Pero el equipo griego se encontró con un regalo caído del cielo, allá donde habitan sus dioses. Piqué, que ya tenía una amarilla, hizo un gesto reflejo con la mano sobre la línea de gol para rematar y el colegiado Collum, mucho más estricto que Marciniak, no tuvo ni media duda. Segunda tarjeta y roja.

Collum estuvo muy estricto con Piqué

Se quedaba el Barça sin un central y con media parte por delante en inferioridad. La poca renta cosechada en sus mejores minutos corría ahora más peligro que nunca. Mascherano compareció para tapar la grieta defensiva y lo pagó Deulofeu, que se quedó en el banquillo. Ya se sabe que hay cosas que siempre se rompen por la parte más débil. Suárez, indiscutible, no había tenido una buena primera parte. De nuevo.

El conjunto azulgrana salió con las ideas claras del vestuario. Había que mimar el balón y escondérselo al Olympiacos. Alargar las posesiones pero siempre mirando hacia adelante, sin renunciar a nada. Messi era el faro que decidía cuando acelerar y cuando ralentizar las jugadas. Por detrás, Busquets e Iniesta se multiplicaban en la creación. El equipo griego apenas daba señales de vida, alguna carrera intentando sorprender a la contra, pero nunca con la convicción suficiente para inquietar a los azulgranas.

La celebración de Paulinho
La celebración de Paulinho (Lluis Gene / AFP)

A pesar de la inferioridad de efectivos, el Barça era tremendamente superior y el mago argentino, aquel que según Valverde “todos saben que es el mejor”, decidió poner punto y final al suspense que pudiera tener alguno de los espectadores. Messi forzó una falta y después batió a Proto con uno de sus lanzamientos marca de la casa, convirtiéndose así en centenario en Europa. No hubo tiempo de pestañear antes de que Leo se sacara de la chistera otro truco, que culminó Digne cruzando el balón para anotar el tercero.

Daba la sensación de que era el Olympiacos el que jugaba en inferioridad, brutal la superioridad del Barça en todo momento. La máquina de Valverde parece cada vez más engrasada y apunta un poquito más alto cada día que pasa. Las únicas gotas que transitaron la frente de Ter Stegen fueron las que cayeron del cielo, inclinado el terreno de juego de manera casi insultante hacia el otro lado.

Antes del final aún hubo tiempo para que Nikolaou recortara de cabeza, logrando así el el honor. Pero ahí se bajó el telón, afianzado el Barça en el liderato del grupo y con pie y medio en los octavos de final. El equipo de Valverde tiene paraguas para todo, incluso para la cera.

Ficha técnica

FC Barcelona, 3 – Olympiacos, 1

Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Digne; Busquets (André Gomes, min.80), Paulinho, Iniesta (Rakitic, min.66); Messi, Luis Suárez y Deulofeu (Mascherano, min.46).

Olymiacos: Proto; Koutris, Botía, Nikolaou, Elabdellaoui; Androutsos, Romao; Carcela-González (Felipe Pardo, min.65), Gillet (Djurdjevic, min.55), Odjidja (Fortounis, min.72); y Zdjela.

Goles: 1-0, min.18: Nikolaou (pp). Messi (min.61). 3-0, min.64: Digne. 3-1, min.89: Dimitris Nikolaou.

Árbitro: William Collum (SCO). Mostró cartulina amarilla a Piqué (min.11), Romau (min.32), Nikolaou (min.60) y Elabdellaoui (min.90). Expulsó a Piqué tras ver una segunda amarilla en el minuto 42.

Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada de la Liga de Campeones, disputado en una lluviosa noche en el Camp Nou ante 55.026 aficionados. Antes del partido, en el lateral del estadio el club exhibió una gran pancarta con el siguiente contenido: “Diálogo, respeto y deporte”. Los dos equipos se fotografiaron juntos antes de empezar el partido, compartiendo el lema #Equalgame, promovido por la UEFA. En el minuto 64 un espontáneo saltó al campo y fue reducido por media docena de miembros de seguridad.

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