Inicio Actualidad El Baskonia juega a la ruleta rusa para vencer al Barcelona

El Baskonia juega a la ruleta rusa para vencer al Barcelona

Lo que pareció durante tres cuartos un abuso de autoridad del Baskonia estuvo a punto de acabar en una revolución cruenta del Barcelona en el Buesa Arena. Hasta 25 puntos de desventaja durante el tercer cuarto llegó a descontar el Barça, traumatizado por las derrotas (cinco seguidas en poco tiempo), ninguneado por la levedad de su juego, descentrado por un carrusel de alteraciones en la rotación de jugadores, criticado en todos los estamentos del club. Y sin embargo en un solo cuarto, el último, el que aventuraba un suculento postre para el Baskonia después de una comida frugal, el equipo de Sito Alonso comenzó a echar veneno sobre el parqué con un infatigable Ribas, un acertado Navarro y un insolente Tomic hasta alcanzar un parcial de 0-12, primero, 5-17 después y conseguir ponerse por delante (81-82) con un triple de Navarro. La revolución estaba en marcha, con ese aire guerrillero que le daba Pau Ribas, mientras a los jugadores del Baskonia se les borraban las pupilas dejando unos ojos en blanco que daban miedo. Cinco minutos necesitó el equipo de Pedro Martínez para anotar sus dos primeros puntos gracias al francés Poirier. Intercambio de disparos, o sea de canastas y de tiros al aire, ya con los dos equipos rota la formación, en plenas barricadas, hasta que un robo malgasta la última oportunidad del Barcelona y el Baskonia gana 85-82.

Dificil explicar por qué el Baskonia convirtió su abuso de autoridad en el papel mojado de un final agónico. Sus tres primeros cuartos fueron tan maravillosos como increíbles, con un actor principal que manejaba todos los registros posibles en la interpretación y realizaciòn del juego: Tornike Shengelia, que al termino de la primera mitad ya había anotado 20 puntos de todas las maneras, con especial predilección por los triples (cuatro de cuatro), pero observado una variedad de fintas, juegos de pies y cadera, rebotes y tiros de media distancia que parecía el protagonista de un video trucado para promocionar el baloncesto. El jugador ideal para su equipo y el más demoledor para el contrario porque en cada jugada te demuestra que él es invencible y que tú solo puedes aspirar a observar su gloria.

Porque el Barcelona nunca se asomó al partido, deshilachado en su juego, y solo rescatado por el juego interior de Seraphin y Oriola, insolentes en el aro aunque irregulares. Koponen era cero a la izquierda y solo Heurtel ponía algo de ilusión a su elegancia en las penetraciones. Pero era poca cosa, y la distancia subía y subía porque Poirier poco menos que un desconocido hasta su llegada a Vitoria crece como una ola en la marejada, a manera de gigante. Y Granger no se resintió de sus problemas de tomillo asumiendo la dirección con su mirada particular.

Se daba el partido por muerto enseguida, con el 70-45, máxima ventaja durante el tercer cuarto, con el 74-57 cuando concluyó el penúltimo período… Hasta que llegó la resurrección incompleta del Barcelona. Se le fue la pinza al Baskonia o quizás se emborrachó de felicidad o egolatría (a elegir), tras el fiasco sufrido en Milán. Los abusos de autoridad tienen esas cosas que excitan tanto como relajan. Y el Barça estuvo a punto de golpear cuando los traumas más le aquejan. No lo consiguió, pero al menos, recupero parte de la autoestima perdida. Y al Baskonia le vendrá bien una dosis de humildad, que los galones aún no relucen.

BASKONIA 85 – BARCELONA, 82

Baskonia: Marcelinho Huertas (4), Janning (7), Timma (10), Shengelia (24) y Poirier (14) —equipo inicial—; Voigtmann (3), Beaubois (7), Granger (8) y Kevin Jones (8).

Barcelona Lassa: Heurtel (8), Koponen (0), Sanders (2), Oriola (9) y Seraphin (8) —equipo inicial—; Pau Ribas (15), Hanga (14), Navarro (11), Claver (2), Tomic (11) y Moerman (2).

Árbitros: Lamonica (Italia), Pastusiak (Polonia) y Gkontas (Grecia). No hubo expulsiones.

Fernando Buesa Arena. 12.464 espectadores.