Inicio Actualidad El BBVA pierde 1.123 millones por la depreciación de Telefónica

El BBVA pierde 1.123 millones por la depreciación de Telefónica

El BBVA va a apuntarse una pérdida de 1.123 millones de euros en sus resultados del 2017 a causa de la depreciación de Telefónica, de la que posee el 6,9%. La entidad presidida por Francisco González, que hasta septiembre ganaba 3.449 millones, ha querido aclarar a última hora de este martes que la operación “no supone ninguna salida de caja, ni tiene impacto en el ratio de capital, ni en el reparto de dividendos”. El banco se había comprometido a repartir entre un 35% y un 40% de su beneficio anual a pagar a sus accionistas en efectivo y el cálculo de dicho dividendo se hará sin considerar este ajuste en el resultado.

La participación del BBVA en la operadora acumulaba unas minusvalías latentes de 880 millones de euros el pasado 30 de junio respecto a la valoración que les había dado la entidad, que al cierre del ejercicio se elevaron a los citados 1.123 millones. Estas pérdidas restaban patrimonio al banco en el primer semestre, pero una normativa contable que ha dejado de estar vigente este año obliga al banco a cargar esos números rojos contra los resultados en determinadas circunstancias. 

“En aplicación de la norma contable, BBVA considera que si el valor de la participación genera minusvalías durante un periodo significativo, más de 18 meses, o si hay una caída relevante del valor, se debe reconocer vía cuenta de resultados. Para participaciones tan relevantes como Telefónica se considera también la volatilidad del precio del activo, para poder medir si el valor se puede recuperar. Dada la evolución de la acción de Telefónica en la última parte del año, ahora toca reconocer la minusvalía por cuenta de resultados”, ha explicado el banco.

La entidad también ha querido subrayar que, a partir del 2018, la nueva norma contable permite a las empresas decidir si las variaciones de valor de los activos disponibles para la venta, como su participación en Telefónica, se cargan contra resultados o contra patrimonio. Una vez tomada la decisión el tratamiento se mantiene durante la vigencia del activo, incluida la venta. Es decir, que con la nueva normativa las pérdidas que va a sufrir podrían no haberse registrado