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El cambio de fecha del Consejo de Ministros no es baladí: el Gobierno frena a la oposición y controla la agenda

Condicionará la labor de control en sendas Cámaras y permitirá al Gobierno controlar la agenda y reducir al mínimo la reacción de la oposición

Una de las primeras decisiones del primer Consejo de Ministros del Gobierno de Coalición fue la de adelantar al martes las reuniones semanales del Consejo de Ministros. La justificación para este cambio es, según explicó el propio presidente, “planificar” y anticiparse “a los acontecimientos”. La que parece es una decisión baladí, condicionará de facto la labor de control en sendas Cámaras y permitirá al gobierno controlar la agenda y reducir al mínimo la reacción de la oposición en el Congreso y en el Senado

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Hay que tener en cuenta que con un gobierno en plena funciones, los días de mayor actividad en la Carrera de San Jerónimo son los martes, miércoles y jueves. Durante décadas, los martes por la mañana se reunía la Mesa – que califica las preguntas e iniciativas– y la Junta de Portavoces. Además, la actividad en la Cámara es frenética dado que comparecen en rueda de prensa todos los portavoces. Ahora, con este cambio de fecha, ese protagonismo lo compartirán -siempre que no haya cambios en la organización- con la reunión semanal del Consejo de Ministro.

Otra de las consecuencias afectará a las comparecencias de ministros en Comisión, que durante años se han ubicado en martes, pero a partir de ahora ya no será posible ya que a esa hora los miembros de gobierno estarán reunidos en La Moncloa para realizar las deliberaciones del Consejo de Ministros.

Menos margen para preparar la sesión de control al Gobierno

Otro de los temas que se verán afectados por esta decisión son las sesiones de control y el registro de las preguntas. Tradicionalmente se han celebrado los plenos de control al Gobierno los miércoles a las 09:00 de la mañana y hasta ahora, las preguntas a los ministros debían registrarse los jueves por la tarde de la semana anterior pero con opción a introducir cuestiones de última hora los lunes, 48 horas antes del Pleno, en función de lo aprobado el viernes por el Gobierno. Con esta modificación, los miembros de la oposición sólo podrá pedir explicaciones por las medidas aprobadas por el Gobierno ocho días antes, un periodo eterno en política, a no ser que se modifiquen los plazos y tiempos.

Por otro lado, las Cortes ya suelen tener su agenda ocupada los martes por la tarde y los miércoles y los jueves por la mañana con sus sesiones plenarias. Hay que tener en cuenta que al contar con un Parlamento más fragmentado -con un mayor número de partidos-, las sesiones plenarias serán más largas. No hay que olvidar que estos son días son los reservados para, por ejemplo, la aprobación o rechazo de los proyectos legislativos del Gobierno. Entre turnos de defensa de enmiendas y turnos de exposición, estos debates pueden alargarse demasiado. Para compensar la falta de ministros los martes, el Congreso habrá de recurrir a los lunes y a los viernes, fechas que hasta ahora los grupos pedían liberar para permitir a sus diputados estar en su circunscripciones.

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