El COI abre la vía para los Juegos Olímpicos de Barcelona 2032

“El legado y la tradición que han dejado los Juegos Olímpicos de Barcelona’92 es importante porque supusieron un nuevo comienzo para hacer el olimpismo más grande. Alejandro Blanco está haciendo un gran trabajo en este sentido. Todo el Comité Olímpico Español hace crecer el legado de Barcelona, su tradición y su ambición para establecer nuevos objetivos”. Las palabras de Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), durante los actos de celebración del 25.ª aniversario de los Juegos de Barcelona podrían haber pasado como un mero elogio de rigor a Barcelona y al presidente del COE, presente en la ceremonia, de no ser porque el propio Bach negociaba esos días el acuerdo entre las candidaturas de París y Los Ángeles para repartirse, de acuerdo con el COI, las citas olímpicas del 2024 y el 2028.

Ambas ciudades habían resultado finalistas para albergar los Juegos que tomarían el relevo de Tokio 2020, tras la retirada de las candidaturas de Boston, Roma, Ham-burgo y Budapest. Y en una sorprendente resolución, el COI decidió el julio en una reunión extraordinaria que celebró sin el boato habitual en su sede de Lausana (Suiza) adjudicar las citas del 2024 y el 2028 a ambas ciudades. París y Los Ángeles debían alcanzar un consenso que el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, avanzó en la madrugada española de ayer. A la espera de que lo ratifique la asamblea del COI en su reunión del próximo 13 de septiembre en Lima, París acogerá los Juegos del 24 y Los Ángeles, los del 28. Será la tercera cita olímpica para ambas ciudades.

El presidente del COI alentó una nueva candidatura de Barcelona en los actos del 25.º aniversario del 92

El acuerdo, inédito, da tiempo al COI a reflexionar sobre la adjudicación de futuras Olimpiadas tras la pérdida generalizada de interés que se ha dado en todo el mundo de acoger unos Juegos, la renuncia de proyectos ya en marcha y, sobre todo, la experiencia de grandes federaciones internaciones como la de fútbol (FIFA) o atletismo (IAAF) de apostar por candidaturas cuestionables o sobre las que pesan claros indicios de corrupción, llámense Rusia, sede del Mundial del Fútbol del 2018; Qatar, sede del 2022, o Doha, que albergará el Mundial de Atletismo del 2019. Pero, sobre todo, marca el camino para que sedes de Juegos Olímpicos históricos como los de Barcelona vuelvan a ser la mejor garantía de éxito.

“Barcelona está suficientemente preparada para acoger otra cita olímpica, la avalan la ilusión que sigue demostrando su gente y el gran éxito organizativo”, declaró también Bach ya fuera de los micrófonos. Unas palabras que alimentaron de nuevo el gusanillo olímpico entre los responsables políticos que las escucharon y que vivieron la cita de hace 25 años desde una segunda fila o el anonimato.

Las polémicas nominaciones de la FIFA o la IAAF llevan al Comité Olímpico a apostar por ciudades contrastadas

Pese a que el clima político no se antoja hoy en día el más adecuado, el consenso que ha logrado Barcelona para alojar la Agencia Europea del Medicamento y el propio que pudo observar en su reciente visita Bach, son la mejor muestra de que una nueva candidatura es viable. En una apretada agenda, el presidente del COI se entrevistó con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y varios miembros del Govern, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, entre muchas otras autoridades. Además, visitó el CAR de Sant Cugat y el Museu Olímpic i de l’Esport Joan Antoni Samaranch, que también elogió, acompañado de María Teresa Samaranch, patrona de la Fundació Barcelona Olímpica.

Todos escucharon palabras de elogio a los Juegos del 92 y la sugerencia, más o menos velada, a una nueva aventura que vendría avalada por los más de 1.500 millones de euros que el COI, titular de los principales derechos de los Juegos, destina a las sedes olímpicas. Adormecida la candidatura para los Juegos de Invierno en el limbo de las comisiones municipales (que ha ido superando, una tras otra), la candidatura a unos Juegos Olímpicos de Verano en el 2032, 40 años después de Barcelona 92, vuelve a asomar como una nueva ilusión.

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