El COI encarga a Nike ropa neutral para los rusos en Pyeongchang

El Comité Olímpico Internacional (COI) estudiará el martes en Lausana los últimos informes sobre el dopaje institucional en Rusia. Inmediatamente después decidirá si prohíbe la participación del país presidido por Vladimir Putin en los Juegos Olímpicos de Invierno, que se disputarán en febrero de 2018 en Pyeongchang (Corea del Sur). Antes de ello ha trascendido que el COI ya ha encargado a Nike, proveedor deportivo de Rusia, el diseño de un uniforme neutral para sus deportistas, de lo que informa la web generalmente acertada insidethegames.biz.

Se refuerza, así, la apuesta del mundo del deporte por una prohibición a medias negociada directamente entre Thomas Bach (presidente del COI) y Putin, quien el lunes aseguró, a través de su portavoz, que pase lo que pase, y no estando de acuerdo con ningún castigo, Rusia seguiría siendo fiel al movimiento olímpico y no boicotearía los Juegos, como amenazó hace semanas: se prohibirá a Rusia los Juegos que más popularidad tienen entre la población, pero no a los rusos. Se castigará al Gobierno que, según las investigaciones de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), financió y organizó el dopaje de sus mejores atletas y su encubrimiento, pero se respetará el derecho a competir de sus deportistas.

Goteo de sanciones

Como una prueba más de la estrategia rusa para copar los medalleros, la comisión de disciplina del COI ha anunciado las últimas semanas un goteo de deportistas rusos suspendidos por doparse en los Juegos de Sochi 2014 que ya son 25. Todos ellos han sido individualizados por una comisión dirigida por Denis Oswald que ha examinado con lupa las pruebas aportadas por el informe McLaren. El otro informe que usará Bach para tomar su decisión es el encargado al expresidente suizo Samuel Schmid.

La suspensión de Rusia y la admisión de los rusos sería un paso más duro que el dado antes de los Juegos de Londres (el COI eligió entonces que fueran las diferentes federaciones internacionales las que decidieran el castigo: todas, salvo el atletismo, aceptaron a Rusia) y sería también el mismo castigo por sus pecados que el que el atletismo ruso recibió por parte de la IAAF en el Mundial de atletismo de Londres, el pasado verano: solo los atletas que demostraron su limpieza en forma de controles antidopaje superados pudieron competir, pero no ondeó la bandera rusa en el estadio londinense ni sonó el Rusia, nuestra patria sagrada cuando la saltadora de altura Mariya Lasitskene subió al podio para recibir la medalla de oro.

Quedarían por conocerse las modalidades de participación de los rusos como deportistas neutrales, y si se aceptaría que formaran equipos en modalidades como el bobsleigh o el hockey sobre hielo, el deporte nacional ruso, más aún que el fútbol, y su orgullo mayor. Cuatro meses antes de las elecciones presidenciales, Putin, que organiza en junio el Mundial de fútbol, acusa a Estados Unidos de estar detrás de todo el escándalo de su dopaje.

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