El colectivo LGTB censura la elección de María Elósegui para el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

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Varios colectivos LGTB han criticado la elección para el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de la jueza María Elósegui, a quien acusan de defender postulados “estigmatizantes e inaceptables” sobre la homosexualidad y de concebir la transexualidad como un “síndrome psiquiátrico”.  “Que el Gobierno haya propuesto a una jueza con un currículum tan alejado de la legislación española en materia de diversidad deja patente el estado actual de la Justicia en materia de igualdad LGTB y la falta de interés por cambiarlo”, declaró este jueves el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia.

Esta jueza, que será la primera mujer española en formar parte en el tribunal de Estrasburgo, ha sido acusada de homofobia por varias entidades del colectivo LGTB, como la revista ‘Dos Manzanas’, una de las principales publicaciones para público gay. “Ha defendido en el pasado posturas sobre la homosexualidad que consideramos claramente homófobas”, recoge este digital en su editorial. “Son sobre todo sus posicionamientos sobre la transexualidad, que de forma explícita considera una patología psiquiátrica, los que nos genera una mayor alarma”, añade.

La magistrada, la única mujer en la terna que propuso España al Consejo de Europa, y que a priori era la menos favorita, se ha manifestado en el pasado en diferentes ocasiones en contra de las relaciones entre personas del mismo sexo. En un estudio firmado junto a una ginecóloga del Hospital Miguel Servet, Elósegui defiende que “los transexuales son individuos que creen realmente pertenecer al sexo opuesto del que indican sus genitales, se trata de una clara patología referente al sexo psicológico que crea una severa disfunción que en no pocos casos conduce al suicidio”.

En la misma línea, la jurista expresa así su pensamiento en una entrevista al portal vinculado al Opus Dei almudi.org, recogida por ‘elDiario.es’: “Para muchos, el sexo biológico y el género, es decir los roles sociales, no están relacionados, de manera que podríamos construir nuestra identidad sexual al margen o de espaldas a nuestro sexo biológico. En el libro vemos cómo esa construcción de la identidad sexual al margen del sexo biológico es factible debido a la libertad humana y a que los seres humanos no estamos determinados por la biología. Pero el que lo podamos hacer (siempre dentro de unos márgenes, ya que no podemos cambiar nuestro ADN masculino o femenino), no quiere decir que el saldo sea positivo, sino que afectará a la construcción de la personalidad. De manera que el resultado no es indiferente. Quienes construyan y realicen su comportamiento sexual de acuerdo a su sexo biológico desarrollarán una conducta equilibrada y sana, y quienes se empeñen en ir contra su biología desarrollarán distintas patologías. Eso está claro”, explica.

El matrimonio

En otro libro titulado, ‘El rostro de la violencia. Más allá del dolor de las mujeres’, Elósegui escribe un capítulo junto a la catedrática Carmen Marcuello, que aboga “por unas relaciones sexuales de género”. En el artículo defiende que la fidelidad es el valor más importante para la felicidad de la pareja, “tanto para el varón, como todavía más para la mujer” y alude a “numerosos estudios [que no detalla] sobre la conducta homosexual, que como se sabe es mucho más compulsiva y lleva, a pesar de la gran necesidad afectiva de estas personas, a tener un elevado número de parejas, hasta el punto de que el conocido sociólogo homosexual alemán Danneccker ha escrito ‘La fiel amistad homosexual es un mito'”. 

Elósegui, que según ella misma en otro escrito, no se manifiesta “explícitamente y como punto de partida en contra de la ideología gay”, también se ha posicionado en contra de que se llame matrimonio a las uniones entre homosexuales. Lo hace en una larga disquisición sobre el derecho civil, en el que según ella, también “ha penetrado la ideología liberal”. 

Elósegui, catedrática de Filosofía del Derecho en la Universidad de Zaragoza, señaló tras el nombramiento que podrá aportar al tribunal una “sensibilidad especial” con los derechos humanos y una visión y perspectiva de mujer.