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El contrato de Navantia con Arabia para las corbetas entra en vigor: se entregará la primera en 2021

El contrato de Navantia para la venta de cinco corbetas a Arabia Saudí ha entrado en vigor esta semana después de que Riad haya formalizado la carta de crédito, según ha anunciado en el Congreso el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Vicente Fernández Guerrero, que ha adelantado que esto supone que el primer buque será entregado en octubre de 2021.

Fernández Guerrero ha dado estos datos en su primera comparecencia ante la Comisión de Industria como presidente de SEPI, donde ha explicado que el contrato con Arabia Saudí fue suscrito el pasado mes de julio tras tres años de negociaciones y esta semana las autoridades saudíes han formalizado la carta de crédito necesaria para la puesta en marcha de la construcción de las corbetas. “El contrato por tanto a partir de esta semana ha pasado de la fase de adjudicación y formalización a su entrada en vigor”, ha explicado.

Tras este paso, la construcción de los buques comenzará en enero de 2019 y la primera entrega está prevista en octubre de 2021. El resto se harán llegar a Arabia Saudí con una periodicidad de cuatro meses, según ha detallado el presidente de SEPI.

Fernández Guerrero ha reconocido que este contrato, el mayor firmado por Navantia con un país extranjero, es “muy importante” para la sostenibilidad técnica y económica de la compañía y permite augurar un futuro “más halagüeño” después de años de restricción económica.

De hecho, ha abierto la puerta a que la alianza con la empresa estatal saudí SAMI (Saudi Arabian Military Industries), a través de la ‘joint venture’ creada para el desarrollo de las corbetas, vaya más allá del contrato de estos cinco buques. “La posibilidad de que llegue a buen puerto es cierto, pero no se puede exponer en términos de rotundidad”, ha dicho.

El presidente de SEPI ha concretado los detalles del contrato con el país del Golfo Pérsico, por valor de 1.813 millones de euros, que generará 6.000 puestos de trabajo anuales durante cinco años. De ellos, 1.100 serán empleos directos, 1.800 en la industria auxiliar y otros 3.000 en la cadena de suministradores de Navantia.

Además, el peso principal de construcción de las corbetas recaerá en los astilleros de la Bahía de Cádiz, pero también afectará a los de Cartagena y Ferrol. Esto hará que de los 6.000 empleos anuales, 3.250 corresponderán a los astilleros de la bahía de Cádiz, 2.320 a la unidad de sistemas, algo menos de 350 a la unidad de motores de Cartagena y 53 empleos corresponderán a Ferrol.

En total, se invertirán en el programa algo más de siete millones de horas de trabajo para la construcción de una de las corbetas “más avanzadas tecnológicamente del mundo”, a la que la industria española aportará más del 80 por ciento de su capacidad tecnológica.

Una vez finalizadas, las corbetas podrán asumir funciones de vigilancia y control marítimo o rescate de otros buques y tendrá capacidad antisubmarina, antiaérea, antisuperficie y de guerra electrónica, según ha detallado Fernández Guerrero, que ha señalado además algunas especificidades solicitadas por las autoridades saudíes, como su adaptación a las temperaturas extremas del Golfo Pérsico.

Además, ha asegurado que Navantia no ha tenido que ofrecer “garantías adicionales” para la formalización del contrato y ha recordado que cuenta con la autorización de la junta interministerial encargada de revisar las exportaciones de material de armamento, la JIMDDU, por lo que la venta “cumple con todos los estándares nacionales e internacionales”.

Tanto el presidente de la SEPI como en una comparecencia posterior la presidenta de Navantia, Susana Sarriá, han insistido en que este contrato supone una oportunidad “excepcional” para situar a la compañía en el mercado de Arabia Saudí “y su zona de influencia”, favoreciendo la estrategia de internacionalización de la compañía.

En concreto, han detallado que Navantia prevé asumir una cartera de pedidos próxima a 11.000 millones de euros hasta 2022, entre los que se encuentran varios proyectos del Ministerio de Defensa español, como las fragatas F-110, la finalización del proyecto de los submarinos S-80 o nuevos buques para la Armada y el Ejército de Tierra que esperan formalizar próximamente.

Convenio

Por otra parte, el presidente de SEPI ha adelantado que Navantia se encuentra “muy cerca” de formalizar la firma de su convenio único con la representación laboral de la compañía.

La dirección de Navantia y los sindicatos llevan negociando desde antes del verano la firma del primer convenio colectivo único en la empresa naval pública, con el objetivo de homogeneizar las diferencias de condiciones laborales existentes entre los trabajadores que provienen de los astilleros del ámbito militar y civil.

Fernández Guerrero ha destacado que alcanzar este acuerdo representa “una oportunidad única, ya que desde su creación nunca Navantia ha tenido un convenio único, con las dificultades de gestión empresarial y laboral que ello supone”.

El diputado del PP Ricardo Tarno ha recordado las “dudas” surgidas sobre si el proyecto de las corbetas iba a materializarse o no y lo ha achacado a una “irresponsabilidad” de la ministra de Defensa, Margarita Robles. “Sean responsables, no jueguen con las cosas de comer”, ha solicitado a los dirigentes socialistas.

Por su parte, el diputado de Ciudadanos Javier Cano ha subrayado la necesidad de respetar la seguridad jurídica de España y los puestos de trabajo, pero también ha querido saber si Arabia Saudí había adquirido un compromiso de respeto de los derechos humanos en la compra de las corbetas.

Mientras, la diputada de Unidos Podemos Yolanda Díaz ha censurado la gestión hecha en Navantia “por el bipartidismo” durante los últimos años, que ha tildado de “mala e ineficiente”, y ha criticado la gestión comercial de la compañía.

Por parte del PSOE, el diputado Salvador de la Encina ha propuesto una reflexión sobre este asunto “ahora que estamos sosegados” y defender “sin vergüenza, estereotipos ni oportunismos” el sector de la industria española de defensa para la economía.