El despropósito independentista

Carlos Navarro Ahicart.- Hay que ver, la de amigos nuevos que algunos pueden hacer en las trincheras del proceso independentista catalán. No hay más que ver la nueva relación de armonía existente ahora entre el terrorista y asesino Arnaldo Otegi y los dirigentes separatistas más sonados. Parece ser que, 30 años después del atentado de la banda terrorista ETA en el Hipercor de la Avenida Meridiana de Barcelona, que se cobró la vida de 21 personas y mandó a otras 45 al hospital, a este energúmeno le ha aflorado el gran amor que dice tener por Cataluña con su ridícula foto de “We love CAT”.

Pero no iba a quedar ahí la cosa. Este tipo de criminales va más allá y declaraba hace nada que el Estado español está utilizando los atentados terroristas en Cataluña del pasado mes para frenar el procés, “como hizo con ETA”. Unas declaraciones de lo más repulsivo, especialmente cuando uno se para a pensar quién ha utilizado verdaderamente la vía de la violencia y el asesinato como herramienta política: precisamente quien acuda a otros de hacerlo.

Y es que el gallinero independentista que se ha formado en Cataluña a lo largo de los años tiene de todo, no solo asesinos. También encontramos corruptos millonarios, mártires políticos expertos en el cobro de comisiones, personajes que se asemejan más a una tribu de salvajes hidrófobos que a alguien con aspiraciones reales de gobierno, y muchos otros actores políticos que no puedo enumerar por falta de espacio (no por ello menos memorables). En general, la clase política favorable a la independencia tiene más similitudes con una obra de teatro esperpéntica que con cualquier otra cosa. Si la cosa no cuaja, tal vez podrían montar un circo ambulante e ir de pueblo en pueblo animando y asqueando (a partes iguales) a los lugareños.

Todo esto podría quedarse en una lamentable y cómica anexos si no fuese porque supone un atentado real al Estado de Derecho y nuestro sistema legal y constitucional establecido. No lo decimos solo los españolitos. Allá fuera, en la Europa que tanto evocan los líderes independentistas, contemplan atónitos el golpe de Estado cutre y aparatoso que están organizando y consumando estos compatriotas. Ser ignorante no es delito, y cargar contra el marco legal que tienen que acatar por su pleno desconocimiento del mismo era de esperar. Pero el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Y la ley es más que clara a este respecto: pretenden celebrar un referéndum completamente ilegal. Eso, queridos indepes, sí es delito.

Huelga decir que las independencias no son negativas per se. Grandes países han surgido basando su independencia en la libertad frente al marco restrictivo del país original, como Estados Unidos en su momento. El problema llega cuando un proceso independentista se basa en el odio irracional hacia un país que no hace más que esforzarse e invertir miles de millones de euros en el territorio en disputa para garantizar su bienestar; en unos preceptos con aspiraciones constitucionales más propios de una república soviética que de un país moderno y desarrollado; y en un nacionalismo tremendamente sectario que supura rechazo absoluto hacia “lo español”, peligrosamente cercano al nazismo.

Eso sí, no veremos que tengan problemas en la recepción masiva de inmigración islámica, siempre y cuando su sistema de coberturas haga que estas comunidades apoyen incondicionalmente la independencia.

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