El día en que Zidane odió al club de su vida

Asegura Zinedine Zidane que su material genético está impregnado de madridismo, que el equipo de su vida por el que siempre ha suspirado es en el que ha logrado triunfar como jugador y entrenador. Pero siendo esto indudable, hubo un momento de la carrera del jugador con más garbo de su época en que profirió un odio profundo hacia al Real Madrid. Una profanación del culto al madridismo con una fecha concreta, el 20 de mayo de 1998.

En aquel entonces, a diferencia de lo que sucederá esta noche en Cardiff, el favorito era la Juventus de Turín, que se medía a un Real Madrid con una sequía de 32 años en su competición fetiche. La séptima Champions League se había convertido en un doloroso estigma durante demasiadas generaciones de madridistas, mientras que los italianos se presentaban en su tercera final consecutiva tras la victoria ante el Ajax en 1996 y la sorprendente derrota en 1997 ante el Borussia Dortmund.

La derrota ante el Madrid fue como una maldición para el francés, que en los siguientes años no pudo conquistar el escudetto ni volver a la final de la Champions

Fichado por el conjunto bianconero en 1996, Zidane afrontaba su segunda temporada con la misión de levantar por fin el trofeo que se iría de Italia sin conquistar. Dos ligas, una Copa Intercontinental, una Supercopa de Europa, una Supercopa de Italia e incluso la Intertoto fue capaz de llevarse el marsellés en cinco años, pero se marchó sin lograr la gloria europea que después alcanzaría en el Real Madrid.

En Amsterdam jugaba su segunda final de la Champions tras un inicio duro en Turín. Sus primeros meses había sido un calvario. Su rendimiento no era el esperado al estar llamado a ser la estrella del equipo. La exigencia física de los entrenamientos de Lippi le hacía vomitar y su adaptación al club marchaba por mal camino.

Zinedine Zidane, durante un encuentro ante el Mónaco Zinedine Zidane, durante un encuentro ante el Mónaco (Gerard Julien / AFP)

Poco a poco logró revertir la tendencia para, junto a Alessandro Del Piero, ser el líder del conjunto. Junto a Montero, Deschamps, Davids, Inzaghi o Conte conformaron uno de los bloques más sólidos y temidos del continente.

Su influencia fue a más hasta plantarse ante el Madrid como el jugador a marcar la diferencia en la final. No fue así y se quedó con la miel en los labios por segunda vez consecutiva. El gol de Mijatovic en fuera de juego sentenció a un equipo que comenzaba a acostumbrarse a llegar a finales, pero también a perderlas.

Su mal fario desapareció en 2001, cuando fichó por el Real Madrid para dar nombre al equipo de los Zidanes y Pavones

Esa derrota fue como una maldición para el francés, que en los siguientes años no pudo conquistar el escudetto y nunca volvería a jugar una final de Champions con la camiseta bianconera. “Mi recuerdo es jodido”, recordó el francés esta semana. “Cuando pierdes una final es una pena, pero es una parte del fútbol. Estuve cinco años en la Juve y me trae buenos recuerdos. Será un partido especial”, aseguró.

Su mal fario desapareció en 2001, cuando fichó por el Real Madrid para dar nombre al equipo de los Zidanes y Pavones. Una Champions League en 2002 como jugador y otra ya como entrenador en 2016 redondearon el palmarés de una figura sin la que no se puede entender el fútbol en los últimos 25 años.

Loading...