El empresario catalán Gerard Bellalta defiende la “demolición” de la economía nacional: “Mientras los españoles tengan para comer, esto no reventará”

5
Gerard Bellalta.

Gerard Bellalta.

“Si una casa tiene aluminosis, hay que derribarla y construir otra, con nuevos y sólidos cimientos. La casa que acoge a los españoles desde mediados de los 70 está podrida en su estructura y cimentación. Debe ser demolida cuanto antes. La putrefacción no se regenera desde dentro”. Este es el ejemplo gráfico utilizado por el empresario catalán y presidente del Círculo de Empresarios de Tabarnia (CET), Gerard Bellalta, para describir la realidad española.

Considera que la solución a los “males nacionales” pasa por la demolición de la economía nacional. “Esto tiene que reventar, que los empresarios se arruinen, que no haya dinero para pagar a los funcionarios y que los trabajadores se queden sin sus empleos. Es la única forma de que la gente se dé cuenta de lo que vota y se niegue a seguir estando representada por verdaderos psicópatas. Mientras los españoles tengan para comer, esto no reventará. A grandes males grandes remedios. No hay otra salida que el derrumbe del edificio y la construcción de uno nuevo. Los parcheos y las reformas solo sirven para prolongar el drama”.

Dedicado durante años a la fabricación de muebles de cocina, con varias fábricas en las provincias de Barcelona y Tarragona, Gerard Bellalta ha reducido su actividad empresarial a la mínima expresión. “No merece la pena, en el actual contexto social y político que vivimos en Cataluña”, declara, al mismo tiempo que insta a los empresarios catalanes y del resto de España a seguir sus pasos: “Que no inviertan, que no hagan nada. Cuando la economía va bien es gracias al Gobierno y no a los empresarios que nos jugamos la vida. No merece la pena que sigamos linimentando la musculatura atrofiada de un enfermo terminal. Hay que darle la puntilla al moribundo”.

Y agrega el empresario barcelonés: “Aconsejo a los empresarios que saquen sus depósitos de los bancos y que manden a sus hijos a Estados Unidos. España va a ser un infierno como Venezuela y tenemos que parapetar a nuestras familias de lo que se nos viene encima”.

Respecto al empresariado catalán, Bellalta no dudó en calificarlo de “casta desalmada y miserable”, a su juicio responsable de la deriva secesionista en Cataluña.

Por último, el presidente del CET animó a la población a dar la espalda a las grandes superficies y a las empresas con capital extranjero. “Hay que volver al pequeño comercio, a la tienda de toda la vida, a los productos españoles, a la economía solidaria con los de casa. No debemos darles de comer a los hijos de los extraños cuando los nuestros pasan hambre. Hay que hacer oídos sordos a los profesionales de la generosidad, a los maestros de la solidaridad, una manga de espabilados y zánganos que viven demasiado bien a costa de la credulidad y la tontería de muchos. Nos están metiendo la mano en el bolsillo continuamente, de una manera u otra, ya sea de forma indirecta con el dinero del erario público que los gobiernos de España, del color que sea, distribuyen tan alegremente por el mundo, o por las colectas directas de las ONGs llevan a cabo por distintos medios. Hay que acabar con este síndrome de Papá Noel”.