El físico que quería salvar el planeta

Que podamos refrigerar los alimentos para así conservarlos durante más tiempo es gracias una tecnología que tiene unos 150 años. Como también ocurre con el aire acondicionado, se basa en la comprensión y expansión de gases: el gas circula por el circuito de la nevera, al comprimirlo, se calienta, lo que suele ocurrir cuando pasa por la parte posterior de este electrodoméstico, y al volver a su temperatura inicial, se expande y se e

(evgenyatamanenko / Getty Images/iStockphoto)

nfría, y es entonces cuando se hace circular por el interior para refrigerar los alimentos.

Si bien esta tecnología funciona cada vez mejor, tiene varios problemas: para empezar, que los gases que se utilizan siguen contribuyendo al efecto invernadero; que estos electrodomésticos, de no reciclarse bien, son muy contaminantes. Y que aunque la eficiencia energética ha aumentado considerablemente en los últimos 10 años, aún no ha alcanzado el máximo que se podría conseguir.

“El motivo es que la técnica de comprensión que se utiliza no es demasiado eficiente”, señala el físico barcelonés Xavier Moya. En su laboratorio en la Universidad de Cambridge (Reino Unido) investiga nuevos materiales sólidos que permitan el desarrollo de sistemas de refrigeración más respetuosos con el medio ambiente y que mejoren la eficiencia energética.

Aparatos de aire acondicionado en una azotea de Barcelona
Aparatos de aire acondicionado en una azotea de Barcelona (Xavier Gómez)

“Solo en Reino Unido, un país que no es super cálido, el 20% de la energía que se utiliza en las casas es para las neveras. En el caso de España, si además le sumas aires acondicionados, ese porcentaje aumenta considerablemente. Si lográsemos incrementar la eficiencia energética tan solo un 10%, el ahorro de energía que obtendríamos en todo el planeta sería enorme”, destaca Moya, quien recuerda que ahora países emergentes como India comienzan a tener estos electrodomésticos en todos los hogares, lo que revertirá en un aumento elevado del consumo energético mundial.

Moya investiga materiales sólidos denominados calóricos, que tienen cambios de fase que permiten que sus propiedades se alteren drásticamente y tengan unas propiedades funcionales que puedes utilizar en distintas aplicaciones, como ocurre con los gases y la nevera o el aire acondicionado, explica en una videoconferencia a Big Vang este joven físico. Un ejemplo, señala, son los materiales magnéticos, que al aplicarles un campo magnético, cambian de temperatura.

Hay materiales muy prometedores, con propiedades que permiten ser optimistas, aunque las aplicaciones prácticas aún están lejos.

“Estamos investigando si podemos conseguir desarrollar una técnica de refrigeración basada en sólidos con el objetivo de reemplazar la tecnología que utilizamos ahora. Para ello, estamos intentando buscar transiciones de fase siempre dentro del estado sólido en materiales que tengan cambios térmicos muy grandes. Hay materiales muy prometedores, con propiedades que permiten ser optimistas, aunque las aplicaciones prácticas aún están lejos”.

Estamos investigando una técnica de refrigeración basada en sólidos con el objetivo de reemplazar la tecnología que utilizamos ahora

En su laboratorio, Moya y su equipo aplican a estos materiales calóricos campos magnéticos, eléctricos y esfuerzos mecánicos. “Intentamos ver cuál es más prometedor. Además estamos desarrollando un sistema experimental que nos permite medir directamente estos cambios térmicos., algo que aunque no lo parezca, no resulta nada fácil”.

Una nevera en el Turó de Montcada formando parte del paisaje de vertidos
Una nevera en el Turó de Montcada formando parte del paisaje de vertidos (Albert Hernández Ventós)

Su trabajo y trayectoria le acaban de valer el premio Talento Emergente 2017, otorgado por la Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (CERU) en colaboración con la Fundación Banco Santander. Se trata del segundo año que se concede este galardón, que busca reconocer y apoyar la carrera de jóvenes investigadores españoles que estén desarrollando “trabajos excepcionales” en centros de investigación de Reino Unido. Además del reconocimiento, Moya ha recibido una escultura de la artista Cristina Iglesias y 14.000 libras para invertir en su laboratorio.

Doctor en Física por la Universitat de Barcelona, con solo 32 años ya era investigador de la Royal Society en el Departamento de Ciencias de Materiales y Metalurgia de la Universidad de Cambridge. “En nuestro departamento hay gente de diversas disciplinas y es sumamente enriquecedor. Es muy interesante cuando empiezas a hablar con personas que proceden de carreras muy diversas, te ayuda a tener ideas nuevas y a impulsar tu investigación. Aunque has de invertir cierto tiempo en construir un diccionario para entenderte, porque usamos un lenguaje y unos términos distintos”.

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