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El Gobierno de Pedro Sánchez vendió armas de represión policial a la dictadura comunista de Cuba

MF.- Desde el 11 de julio Cuba se levantó contra el régimen castrista, en medio de la crisis sanitaria que ha agravado el hambre y la escasez de medicamentos. Ante esta rebelión pacífica en las calles de Santiago de Cuba, Cienfuegos y otras provincias de la isla, el Partido Comunista ordenó reprimir a la población civil.

En Cuba, producto de las manifestaciones ya hay un muerto reconocido, al menos 170 detenidos y una brutal represión en toda la isla, tras el levantamiento popular que ha querido ser aplastado por las fuerzas del Estado.

Y es que frente a una sociedad civil pacífica e indefensa, los funcionarios de la dictadura, bajo el mando de Miguel Díaz-Canel, sí están armados. Del mismo modo, parte de las municiones que hoy tiene el régimen cubano fueron provistas por el Gobierno socialista de España, encabezado por el socialista Pedro Sánchez.

En los últimos dos años el Gobierno de Pedro Sánchez le vendió a Cuba al menos 50792 euros en armas de represión policial, según recoge la estadística española de exportación de «material de Defensa, de otro material y de productos y tecnologías de doble uso».

Solo en el 2019 el Gobierno vendió al régimen comunista 48292 euros en «pistolas y sus municiones para la Policía y munición de revólveres y escopetas para las Fuerzas Armadas», aclaró el medio español.

En el 2020, en cambio, por medio de la Secretaría de Estado de Comercio Exterior, se autorizó la exportación de «revólveres y pistolas automáticas» como material de defensa al régimen de Cuba. El monto registrado por dicho envío es de 2500 euros.

Aparte de esta operación, se envió un total de 1,2 millones de euros en un suministro relacionado con «propulsantes, productos pirotécnicos, combustibles y sustancias relacionadas. Percloratos, cloratos y cromatos, oxidantes, aglomerantes, aditivos y precursores» a Cuba.

Castro desarmó a la población civil para imposibilitar la insurgencia

La población civil de Cuba está desarmada desde que Fidel Castro dijo “¿Armas, para qué?”. Con apenas siete días después de tomar el control de la isla aseguró, en aquel entonces, que la Revolución se encargaría de proteger a la población. Ha sido todo lo contrario. El desarme civil ha permitido la perpetuidad de un régimen que lleva 62 años en el poder.

La instauración del comunismo trajo consigo además un cambio de Constitución. Hoy en día es la misma Carta Magna que permite, legalmente, reprimir a quien enfrente a la revolución. De este modo, el dictador Miguel Díaz-Canel ordenó combatir ahora a los civiles que se levantaron contra el régimen.

Pese a los enfrentamientos, el Gobierno de Pedro Sánchez no ha condenado las agresiones, detenciones ilegales y desapariciones de disidentes cubanos. De hecho, frente a la postura de dos diputadas de Unidas Podemos, Alejandra Jacinto y Aina Vidal, quienes se negaron a reconocer al régimen cubano como una dictadura, la portavoz del Gobierno dijo que no se pronunciaba sobre «posiciones partidistas».

La tibieza del Gobierno español se ha sentido con mayor fuerza recientemente, debido a que no se pronunció hasta que fue detenida una corresponsal de ABC en Cuba, Camila Acosta. El Partido Popular, Vox y Ciudadanos han denunciado esta equidistancia.

En el aspecto parlamentario, el eurodiputado Hermann Tertsch, de Vox, denunció cómo los socialistas han sido cómplices de los comunistas. Paralelamente demostró cómo en la Cámara Europea sí hay apoyo al pueblo cubano, no así desde la izquierda.

Es más, Sánchez fue el primer presidente español en visitar la isla en 32 años, cuando el socialista alcanzó La Moncloa. En aquel entonces, mantuvo un encuentro con Díaz-Canel, pero no se vio con la disidencia cubana, reseñó El Mundo. Allí negoció la postergación del pago de la deuda de 300 millones de euros que Cuba debía a alrededor de 300 compañías españolas.

Lejos de haber un bloqueo económico, como sostienen los defensores del régimen, a Cuba le ingresan fondos de múltiples países y organizaciones. En principio en forma de préstamos, pero en su mayoría las deudas son perdonadas. Es decir, no se pagan.

Solo en el 2016, incluido intereses, España le condonó a Cuba la deuda de 1492 millones de euros. Paralelamente a ahorrar ese dinero, el gobierno de Mariano Rajoy se comprometió a invertir 375 millones de euros para financiar proyectos de desarrollo económico y social con participación de empresas españolas, informó El Mundo.

De modo que lo que el PP, tolda de Rajoy y lo que Vox llama la “derechita cobarde” también, a su modo, ha sido cómplice del régimen castrocomunista.

Sin embargo, con el Gobierno de Pedro Sánchez ha sido total. Además de la ayuda financiera y armamentista, la izquierda española llegó incluso a instrumentalizar la figura del Rey de España, haciendo que entregue fondos al régimen comunista e impidiendo que este se reúna con los opositores durante su visita a Cuba.

Con la caída de la Unión Soviética, luego el colapso de la economía venezolana, el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil (que solventaba al régimen mediante el BNDES), España ha tomado un rol crucial en el financiamiento de la infraestructura en la isla, de la mano de la financiación de la represión, hoy más visible que nunca.

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