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El Hércules se despide del Ejército del Aire con más de 200.000 horas de vuelo

“La huella que va a dejar el Hércules va a ser imborrable”, dice el teniente coronel Francisco Rodríguez Martos, jefe del Grupo de Fuerzas Aéreas del Ala 31 del Ejército del Aire. En diciembre volará el último avión. “La baja de la flota de Hércules está prevista para finales de este año 2020, se irá produciendo escalonadamente, según vaya consumiendo cada avión individualmente su potencial de horas de vuelo”, explica a COPE. El teniente coronel Rodríguez Martos señala que “hasta el momento de la transición al A400 el Ejército del Aire disponía de doce Hércules y en estos momentos quedan diez, cinco de ellos con capacidad de reabastecimiento en vuelo, y se va a intentar que estos sean los últimos en darse de baja”. La primera aeronave de este modelo llegó a la base aérea de Zaragoza en noviembre de 1973. Fueron incorporándose en dos tandas, la primera en los años 70 y la segunda a mediados de los 80, y se llevó a cabo una modernización de toda la flota en la década de los 90 “actualizando principalmente los equipos de aviónica, navegación y algún elemento estructural”.

Los Hércules del Ejército del Aire han alcanzado -en más de 46 años- las 210.000 horas de vuelo. Revela el teniente coronel que “cada avión tiene entre 15.000 y 20.000 horas de vuelo, a pesar de lo cual la flota se encuentra en muy buen estado y podría continuar operativa durante muchos años más”. De hecho, el Reino Unido dio de baja sus aviones de este modelo con más de 35.000 horas de vuelo. La realidad es que -según el jefe del Grupo de Fuerzas Aéreas del Ala 31- “el Hércules español no muere de viejo, sino porque va a ser reemplazado por otra flota”, la del A400.

A lo largo de estas décadas, el Hércules ha participado en misiones de ayuda humanitaria, de apoyo a otras unidades, de reabastecimiento en vuelo, y en operaciones militares. La primera misión internacional en la que estuvo presente fue en 1994, cuando dos Hércules de reabastecimiento en vuelo estuvieron en la base italiana de Aviano para colaborar en las campañas aéreas de la antigua Yugoslavia. Participó en operaciones humanitarias en Centroamérica tras los efectos devastadores del huracán Mitch, en Indonesia después del tsunami, en Mozambique durante las inundaciones y en el puente aéreo de evacuación a causa del genocidio en Ruanda y Burundi, entre otras intervenciones.

El teniente coronel Rodríguez confiesa que tienen una “sensación agridulce” con la despedida del Hércules porque es un avión “fiable, robusto y al que se le coge muchísimo cariño”. Nada impide que sigan volando y -por esa razón- están a la venta. Cuenta que “no hay ninguna oferta en firme”, pero confía en que “nuestros Hércules continúen surcando los cielos del mundo, aunque sea con otra bandera”.