El hombre asesinado en Viladecans intentó matar a un mafioso italiano

Xavier J. P., alias ‘el Gordo’, el hombre de 45 años asesinado este jueves en Viladecans (Baix Llobergat) con una bomba en su coche, no solo estaba detrás de los ataques con artefactos explosivos contra el macroburdel Paradise de La Jonquera (Alt Empordà). También intentó matar a Gabriele Biondo, un jefe de la ‘Ndranghueta’, la violenta mafia originaria de la zona italiana de Calabria.

El asesinato frustrado del mafioso se llevó a cabo en la Costa Brava, en la población de Lloret de Mar (La Selva), el 3 de febrero del 2012. A las 19.15 horas Biondo conducía junto a su mujer embarazada y su hijo de 3 años por una calle de la urbanización Els Pinars. Dos hombres, sobre una motocicleta de gran cilindrada, se acercaron por detrás y se colocaron junto al vehículo aprovechando un semáforo. Uno de ellos sacó una pistola y vació el cargador.

Biondo reaccionó abalanzándose sobre su hijo, para protegerlo. Encajó tres o cuatro disparos en la espalda. Uno le perforó un pulmón. El pequeño también resultó herido de bala, en la cabeza. Tras la ráfaga de fuego, la mujer se reincoporó, cogió el volante del coche y condujo hasta el centro hospitalario más próximo. Biondo vio tan cerca la muerte que dio él mismo el nombre de Xavier J. P. mientras era atendido. Pero sobrevivió. Tanto él como su hijo se recuperaron de aquellos disparos.

Al mejorar, y según fuentes judiciales, Biondo cambió de opinión y se negó a colaborar con la investigación para resolver este episodio. Nunca se detuvo a los dos motoristas sospechosos. Aunque la sospecha de que uno de ellos era Xavier J. P. siempre tuvo fundamento para los Mossos d’Esquadra, que, con el paso de los años, han ido reuniendo más elementos que apuntan a que Biondo sabía quién lo había atacado junto a su familia. 

Mafioso detenido en el 2015

Biondo fue detenido en junio del 2015 por la Guardia Civil. Los agentes del instituto armado echaron sus redes sobre él mientras la policía italiana llevaba a cabo simultáneamente una operación de gran alcance en Calabria que terminó con el arresto de 34 personas, todas ellas miembros vinculados con la ‘Ndrangheta’ que habían sido capaces de introducir en Italia más de cuatro toneladas de cocaína.

Biondo, a los 39 años, tres después de haber sido tiroteado en Lloret, dirigía desde la Costa Brava una parte de la red que recibía de los carteles colombianos los envíos de cocaína. Desde allí, se distribuían entre la mafia calabresa a través del puerto de Gioia Tuaro (Italia).

De joven, Biondo había estado a las órdenes de Vincenzo Mussurici y fue detenido junto a él en Benalmádena en el 2000. Mussurici, tras ser extraditado a Italia, volvió en el 2005 y murió de un tiro en la nuca disparado por un motorista en la Milla de Oro de Marbella. Días después, el motorista también apareció muerto en una cabina de teléfonos de Roma, su cuerpo tenía asimismo agujeros de bala.

El pasado en el que deben escarbar los investigadores de los Mossos para dar con el responsable del coche bomba en Viladecans es complicado. Xavier J. P. fue detenido por primera vez en 1995 en Lloret de Mar -tenía 23 años- por pelearse con un policía. Desde entonces, su trayectoria incluye problemas continuos con la ley: por tenencia de armas en Barcelona (1997), robo con violencia en Benidorm (2008) o este mismo delito y asociación ilícita en Canarias (2015). El 23 de diciembre del 2012, actuó -aparentemente- contratado por una mafia de la prostitución contra el macroprostíbulo Paradise.

Por aquel ataque, perpetrado con un coche bomba que no llegó a estallar, fue detenido por los Mossos en el 2013. Actualmente se encontraba a punto de ser juzgado. La instrucción ya había finalizado. Se encontraba en libertad tras pagar una fianza de 10.000 euros y abandonar una prisión preventiva que lo mantuvo recluso durante varios meses.

Las pesquisas de los policías catalanes pudieron acreditar que Xavier J. P. era el líder de una banda, vinculada con el narcotráfico y con la extorsión, que aceptaba trabajos tan arriesgados que nadie quería hacer. Según investigadores especializados en el crimen organizado, su asesinato con coche bomba “apunta” a un grupo poderoso y alejado de España. Los Mossos extreman las tareas de información, en colaboración con policía extranjeras, para resolver un caso preocupante.

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