El internet de las cosas: un futuro inteligente cada vez más presente

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“El internet de las cosas es el punto de inflexión que nos está influyendo en aspectos tan distintos como la gestión de datos, la creación de nuevos modelos de negocio y el acceso a la conexión en lugares remotos”, dice la periodista M. Victoria S. Nadal en un artículo en Retina. En efecto, los expertos recuerdan que “la conectividad ya no tiene que ver solo con ordenadores e impresoras, sino con un ecosistema complejo capaz de convertir objetos en servicios inteligentes”. Lo podemos ver en vehículos autónomos, robots y drones, pero también, lo que quizá resulta más importante, en nuestros propios hogares, donde, a paso firme, la tecnología se está convirtiendo en una realidad y en un auténtico aliado de nuestra vida diaria.

El concepto internet de las cosas (en inglés, Internet of Things, o IoT) fue acuñado por el británico Kevin Ashton en 1999 mientras trabajaba en el MIT investigando el área de la identificación por radiofrecuencia (RFID). En efecto, basta con integrar un chip de RFID en cualquier objeto del hogar para que este sea capaz de procesar y transmitir información.

Regular la temperatura o la humedad de casa, que la nevera te recuerde qué hay que comprar, semáforos que funcionan según el tráfico real o un coche que se pone en contacto con el taller e informa de su estado antes de una visita son hechos que están a la vuelta de la esquina. Según la consultora Gartner, en 2021, más de 20.000 millones de dispositivos domésticos estarán conectados a internet con el objetivo de ofrecer servicios y aplicaciones inteligentes, y la inversión mundial en el IoT superará los 3.000 millones de dólares.

En efecto, el potencial del internet de las cosas para transformar la economía es ingente. Resumiendo, y siguiendo el mencionado artículo de Victoria S. Nadal en Retina, se podría decir que puede modificarla en siete aspectos:

– El IoT conecta las máquinas, que se comunican entre sí, lo que permite una gestión más eficiente y una reducción de costes para las empresas.

– Con él tendremos más y mejores datos.

– Permite una mejora de la productividad, por ejemplo, en el mantenimiento preventivo de las máquinas.

– Facilita las conexiones en lugares de difícil acceso. Un caso interesante es el de Vodafone, que ha lanzado recientemente NarrowBand-IoT, una banda estrecha de internet de las cosas especialmente indicada para la distribución de agua, gas o electricidad. Según la compañía, “el primer paso hacia el verdadero 5G”.

– Es una tecnología barata y ecológica.

– Mejora la seguridad de los empleados, por ejemplo, identificando áreas de paso habituales o con plataformas de iluminación inteligentes.

– Por último, permite crear nuevos modelos de negocio y sacar el máximo partido del big data y el cloud computing. Un ejemplo sería el de las máquinas de café Quality Espresso, que, conectadas a la nube, obtienen y almacenan datos del consumo de café o de las averías, lo que permite maximizar ingresos y controlar los gastos de mantenimiento.

Además, la próxima generación de redes móviles 5G y las nuevas conectividades multiplicarán la capacidad actual de descarga y subida de datos a la nube, lo que permitirá un aprovechamiento total del internet de las cosas.

Y la cosa no queda aquí. Investigadores y entidades de todo el mundo siguen estudiando cómo el internet de las cosas puede ayudarnos en nuestro día a día. Un ejemplo es la creación del Payment Innovation Hub. Impulsado por CaixaBank, Global Payments, Samsung, Visa y Arval, es el primer hub de innovación en comercio y medios de pago de España y uno de los primeros del mundo.

El presente es inteligente, pero, el futuro, lo será todavía más.

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