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El legado del Freire de Nou Barris

Maria Lluïsa Serralta tiene claro, y así lo reivindica, que la primera escuela la pelearon un grupo de mujeres de Verdum y la Guineueta. Alumnas de un centro en el Guinardó que lucharon por tener un espacio en el que formarse en sus barrios. “Si se veía a algún hombre pisar la escuela era para ir a sacar de allí a su mujer. Aprendíamos mucho y eso era peligroso”, recuerda la presidenta de la asociación de vecinos de Verdum, quien se implicó en el proyecto en 1974, dos años después de su creación. “No hacíamos solo alfabetización; conseguimos también ofrecer el graduado escolar”, señala con orgullo la veterana activista, una de las fundadoras del Arxiu Històric de Nou Barris. Clases en la parroquia de Sant Sebastià que abrieron puertas y mentes a decenas de mujeres del distrito entre los convulsos años 1972 y 1979, y que fueron la semilla de la pionera escuela de adultos Freire, aún en funcionamiento.

En ella trabajó, pensó, luchó, imaginó y creó hasta su jubilación, codo con codo con Serralta, el maestro Rafa Juncadella, fallecido este jueves a los 87 años. Aulas en las que se forjó “un gran cambio social en Nou Barris; sobre todo para los mujeres”, según subraya la activista vecinal Aurora Álvarez. Revolución que ha impregnado el carácter del movimiento asociativo del lugar hasta hoy. “Rafa fue un pionero, un avanzado a su tiempo”, resume Álvarez.

“No soy yo, esto es la gente”

Escribir una pieza en memoria de alguien sin ni siquiera citarle hasta el segundo párrafo podría resultar raro si ese alguien no fuera Rafa Juncadella. “Si supiera que estos días estamos hablando tanto de él estaría enfadado. Cuando le decían porque tú impulsaste esto o lo otro [ideó cientos de iniciativas tan transformadoras como duraderas] él siempre decía ‘no, no soy yo, esto es la gente”, destaca Xavi Artal, miembro del Ateneu Popular de Nou Barris.

Artal fue uno de los chavales que el verano de 1992 participó en la primera brigada a Nicaragua organizada por el hermanamiento “de barrio a barrio”, entre Roquetes y el Boris Vega, en la ciudad de Estelí, en el país centroamericano, creado también por “el Paulo Freire de Nou Barris”, como le define este activista cultural. “Yo me apunté para huir de la Barcelona de las Olimpiadas. Tenía 25 años -narra- y aquel viaje me marcó, como a tantos jóvenes del barrio que han viajado a Nicaragua en todos estos años gracias al hermanamiento”.

Allí crearon, ya aquel primer año, la escuela infantil Nou Barris, todavía en funcionamiento. Años más tarde, otro grupo de chavales del distrito intentó iniciar en este barrio nicaragüense un proyecto de circo social que repescaron años después otro puñado de jóvenes del distrito, convirtiéndolo en el exitoso Nido de las Artes.

Estelí llora estos días a Rafa tanto como Nou Barris.  

La cultura va de festa

El educador social y activista cultural Antonio Alcántara, define a Juncadella, nacido en Sant Vicenç dels Horts en 1931, como un visionario. Le sobran los ejemplos. “A mí cuando me explicaron lo de las sopas, dije, pero este tío está flipando, ¿cómo vamos a montar esto aquí?”, bromea. El Festival Sopes del Món Mundial se celebra desde hace 15 años reivindicando la riqueza de culturas del distrito. Sí, fue otra de las ideas de Juncadella, a través de la Xarxa Nou Barris Acull, también hija de este referente de la cultura de base en la ciudad, a quien también se le ocurrió un día crear el certamen La Cultura va de festa, que está a punto de llegar a las 40 ediciones, con la voluntad de crear espacios de ocio y cooperación.

“Enseña lo que sepas”

La lucha por la universalización del derecho a la cultura, siempre desde una perspectiva comunitaria, fue el motor de la vida de este hombre bueno, Medalla de Honor de Barcelona en el 2003. “La cultura nos hará libres” era una de las frases que más repetía. El excura (colgó los hábitos en 1976 para dedicarse al trabajo de base) fundó también junto a a Mercè Suñol la Xarxa d’Intercanvi de Coneixements de Nou Barris, cuyo lema es “aprende lo que quieras y enseña lo que sepas”. Lo explica Núria Orbaneja, coordinadora de la red, que ahora mismo tiene 41 intercambios en marcha en el centro Ton i Guida (espacio de gestión comunitaria ganado por el vecindario en los 90 tras una lucha en la que el maestro jugó un papel crucial).

Juncadella era también muy conocido por su costumbre de escribir cada día un pensamiento -por ejemplo “vivir sencillamente para que otros sencillamente puedan vivir”- en cuatro papeles, que colgaba uno en la calle en la puerta de su casa, otro en el CAP Roquetes, otro en el Ton i Guida y otro en Nou Barris Acull. Papeles que todos respetaban, que nadie tocaba, y que Orbaneja asegura que van a seguir colgando como pequeño homenaje.